Juan Manuel Cuesta: la disciplina como bandera

Cuando era niño, recibió una lección que definió su mentalidad y que, junto a su talento, lo llevó al primer equipo del Deportivo Independiente Medellín.

Juan Manuel Cuesta celebra el gol que anotó con el Medellín ante Deportivo Táchira en la Copa Libertadores. / EFE

A Juan Manuel Cuesta su mamá no le permitió ir a las finales de un torneo intercolegiado en Medellín. La razón fue que no le iba muy bien en los estudios y cuando llegaron las fases definitivas de ese campeonato había perdido tres materias. Pese a los desesperados pedidos de maestros y compañeros a la madre, al mejor jugador de la escuela, el que ganaba los partidos con sus goles y talento, no lo dejaron ir.

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El día en el que su colegio aguardaba por sus hazañas dentro de la cancha, Juan Manuel se escapó de clases junto con otros compañeros y se dirigió a casa sabiendo que su mamá no estaba, pues se encontraba en el trabajo. No tenía llaves y no pudo abrir la puerta para sacar el uniforme. Al final no actuó y sus cómplices perdieron ese título infantil. Desde entonces entendió que debía ser disciplinado en todos los aspectos de la vida.

No dejó de jugar con sus amigos del barrio El Picacho de Medellín, con quienes armaba, en las calles empinadas cerca de su hogar, arcos con piedras que les tocaba quitar cuando esporádicamente aparecía un carro por allí. Juan Manuel gambeteaba hasta los señores de las tiendas cercanas que se acercaban para desafiar las condiciones que sobresalían. Esas que lo llevaron a las divisiones menores del Deportivo Independiente Medellín.

El niño que crecía rápidamente fue ascendiendo de categoría y sus entrenadores ya estaban convencidos de que llegaría al profesionalismo. “Desde el primer día que trabajó conmigo se le veía la pinta de primera división porque, aparte del notable talento, se entrena a tope y tiene una convicción y una confianza gigante en sí mismo”, le contó a El Espectador Sebastián Botero, técnico de Juan Manuel en el equipo sub-17 del Medellín.

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“Es un jugador potente que cuenta con una pegada impresionante con ambas piernas. Además, tiene mucho gol y es moderno porque, a pesar de ser atacante, tiene la capacidad de defender y no le cuesta retroceder”, agregó Botero sobre Cuesta, quien debutó en el profesionalismo el 10 de marzo del año pasado en el estadio donde siempre anhelo jugar: el Atanasio Girardot. Fue un partido contra Independiente Santa Fe, que terminó con triunfo 1-0 del conjunto antioqueño.

Juan Manuel califica ese debut como “el más largo de la historia. Había caído un aguacero e iban a aplazar el partido. Estaba en el camerino muy ansioso. No sabía qué pasaba y quería sentir la hinchada y eso indescriptible al pisar esa cancha. Afortunadamente la lluvia cesó y se presentaron las condiciones para jugar. Cuando entré, parecía como si hace mucho tiempo hubiera estado ahí. Me solté y estuve muy seguro y confiado”, recuerda Cuesta.

Tras haber logrado el sueño de miles de niños, Juan Manuel, que el 9 de febrero cumplió 18 años, no deja de pensar en la palabra que aprendió cuando no pudo jugar las finales del torneo intercolegiado: disciplina. De hecho, su máximo referente es Cristiano Ronaldo. “Es un futbolista que te enseña todo, que desde pequeño siempre tuvo la ambición de hacer grandes cosas. Le aprendo la manera en la que se comporta, cómo se alimenta y cómo vive”.

Esa disciplina lo ha llevado a ganarse minutos en el equipo que dirige Aldo Bobadilla. Los ha aprovechado haciéndose notar por su desequilibrio en el ataque, el cual dice es gracias a la confianza que le brinda el entrenador paraguayo. “Él me pide que me suelte, que esté confiado de lo que tengo, que haga valer lo que sé hacer, que reciba el balón, que encare y que intente anotar”, dice un emocionado Juan Manuel que este sábado jugará el clásico paisa ante Atlético Nacional, en el escenario en el que comenzó una historia cuyo final está lejano.

(Andrés Ricaurte, administrador de dificultades)

A Juan Manuel Cuesta Baena todavía le quedan muchos sueños por cumplir. En su mente tiene siempre la imagen de la camiseta amarilla de la selección de Colombia, que ya vistió en 2019 en el Campeonato Suramericano Sub-27 de Perú. “Anhelo hacer historia en el fútbol y poder jugar en un club grande de Europa. Los logros que me he trazado son muchos”. En el camino de conseguirlos practica las jugadas que hace Neymar, el futbolista al que más le gusta ver hacer cosas con la pelota.

Y mientras recorre ese sendero, se instruye en cómo perfilarse mejor y en cómo encontrar los espacios libres para luego aprovecharlos con su velocidad. En sus ratos libres se dedica a leer, a relajar su mente y a no dejar de lado la pasión que tiene por el cine. Reconoce que el aprendizaje constante es primordial, que en la actualidad está fácilmente al alcance y que hace la diferencia quien lo sepa aprovechar. Eso, para él, es la disciplina, esa bandera que tomó desde niño y que no piensa soltar ni en el fútbol ni en la vida.

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Sebastián Arenas - @SebasArenas10

Fútbol colombiano

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