La renovación personal de Juan David Pérez

Al cordobés de 28 años, las lesiones musculares lo sacaron durante parte del torneo pasado. Ahora toma terapias físicas preventivas. Será titular este miércoles con Millonarios, que en su visita ante Unión Magdalena (4:00 p.m., Win), va por el liderato de la Liga Águila.

En México, Juan David Pérez anotó 17 goles en 83 partidos con las camisetas de Pachuca, Celaya, Veracruz y Tijuana. /Óscar Pérez - El Espectador

No hay mejor forma para sanar el dolor de las derrotas que estar arropado por el cariño y el afecto de la familia. Eso fue lo que hizo Juan David Pérez el semestre pasado, después de perder con Millonarios la posibilidad de jugar la final de la Liga Águila.

Esa derrota 2-1 ante América, en la última fecha de los cuadrangulares finales del primer torneo de 2019, dejó a los embajadores sin la oportunidad de pelear el título en un torneo en el que lograron 50 puntos. Una cosecha respetable, pero insuficiente, porque no hubo estrella.

Y dejó a Juan David, de 28 años, decepcionado en su primer semestre en Millonarios. Ese día, sus padres y hermana vinieron desde Montería al estadio El Campín para acompañarlo. Era volver a verlo después de su regreso del fútbol mexicano. Un retorno que estuvo marcado por lesiones mal cuidadas que le impidieron tener un rendimiento óptimo. La primera fue en el empate 1-1 con Nacional, en la novena fecha. Volvió tres jornadas después, pero recayó en la misma molestia muscular. El resto del torneo fue casi un ausente y solo se recuperó para los últimos partidos de los cuadrangulares semifinales.

Por eso, cuando el sueño de la decimosexta estrella se desvaneció, Pérez volvió a Montería y de ahí partió a Montelíbano, un pueblo del sur de Córdoba en el que se crío y se volvió futbolista. Allí jugó en un equipo aficionado llamado Perro Válvulas. Se olvidó de lo hecho en Millonarios y pasó la página de la eliminación.

Más allá de lo que ocurrió en materia de resultados, lo afectaron las lesiones. Le resultó difícil recuperarse porque además sentía una presión extra, pues su nombre estaba en la órbita de la selección de Colombia.

Sus actuaciones y algunos rumores, según su hermana Mádelin, lo hicieron pensar que estaba siendo visto por el portugués Carlos Queiroz. Fue por eso que le dolió tanto recaer en las molestias musculares del abductor derecho.

“Siempre se mantuvo con esa duda interna de saber si se iba o no a recuperar para los partidos finales. Se sentía como en deuda y desesperado porque había escuchado rumores de que lo estaban viendo en la selección”, recuerda Mádelin, quien, al igual que su hermano, que le lleva nueve años, es futbolista.

Ese afán, y la presión de Pinto para que rindiera y demostrara por qué el club lo había contratado, jugaron en contra de su físico. En México nunca se lesionó. En el fútbol azteca jugó en Pachuca, Veracruz, Celaya y Tijuana, clubes en los que anotó 17 goles en 83 partidos, pero, a pesar del rendimiento, que por números es aceptable, quiso volver por la nostalgia de tener a su familia cerca y para cumplir una meta personal: quedar campeón en Colombia.

Pasó por Júnior, Chicó y Medellín. Con el poderoso quedó subcampeón en 2015 y levantó una Copa Colombia ese mismo año, pero jugando con el cuadro tiburón y anotando en la final contra Santa Fe.

El objetivo de salir campeón con Millonarios es algo compartido por él y sus compañeros. Es por eso que lo vivido en el semestre pasado le sirvió de experiencia y lo primero que hizo al iniciar esta nueva campaña, en la que Millonarios lleva 17 puntos en ocho partidos jugados, fue tomar terapias físicas preventivas.

“Cuando ya se recuperó del golpe, lo primero que se metió en la cabeza era que no iba a volver a lesionarse así”, cuenta Mádelin.

Desde que inició la pretemporada comenzó a hacer terapias preventivas en los abductores de ambas piernas. No quiere volver a la época en que lo paraban por la calle y tenía que mentir, no solo al hincha ilusionado que le preguntaba por su recuperación, sino a sí mismo. A engañarse y creer que estaba bien cuando no podía siquiera completar una sesión de entrenamiento con sus compañeros.

“La terapia fue muy agobiante. Vivía con mucho estrés por no jugar, por no poder rendir”, recuerda su hermana, quien lo acompañaba a cada una de las sesiones y le ayudaba a ponerse hielo seis veces al día.

Hoy, cuando Millonarios nuevamente pelea por la punta del torneo y de nuevo mantiene la regularidad de un equipo que aspira llegar a una final, Juan David es protagonista, junto a Hansel Zapata, quien llegó proveniente de Equidad para este torneo. Ellos son los que responden por el ataque embajador.

El último de sus aportes fue el pasado domingo en Medellín, al anotarle a Nacional y marcar su séptimo gol con Millonarios. El fútbol está premiando su esfuerzo. Falta esperar que las lesiones sean una cosa del pasado.

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Andrés Montes - @amontes023

Fútbol colombiano

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