La Liga Femenina BetPlay 2025 entra en su etapa decisiva. Tras 16 fechas de fase regular, ocho equipos aseguraron su lugar en los cuadrangulares semifinales, en busca del título y los dos cupos a la Copa Libertadores. En la parte más alta de la tabla quedaron dos proyectos que ya habían sido protagonistas en 2024: Deportivo Cali e Independiente Santa Fe. Finalistas del torneo anterior, ambos volvieron a destacarse con campañas sólidas, encabezarán sus respectivos grupos, y partirán como favoritos. Pero el contexto con el que llegan al tramo definitivo no puede ser más dispar.
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Deportivo Cali: cifras de campeón y crisis de club
El equipo vallecaucano firmó una primera fase casi perfecta. Con 38 puntos, Cali lideró la tabla con 12 victorias, 2 empates y apenas 2 derrotas. Anotó 35 goles y apenas encajó 7, para una impresionante diferencia de +28. Fue el equipo más goleador del torneo y también el más sólido en defensa. Ganó con contundencia, controló partidos desde la posesión y la presión alta, y mostró profundidad de banquillo incluso cuando rotó piezas.
Uno de sus partidos clave fue el 2-0 ante Santa Fe en Palmaseca, un triunfo que consolidó su dominio sobre otro candidato directo. A eso se suman victorias por goleadas como el 5-0 frente a Bucaramanga o el 5-1 sobre Millonarios, donde quedó claro que Cali no solo gana, sino que domina. Ingrid Guerra fue la máxima anotadora con 7 tantos, pero no fue la única figura: el equipo mostró juego coral, buena ocupación de espacios y mucha velocidad por bandas.
En el papel, Cali llega como el rival a vencer. Su grupo, además, es el más accesible: compartirá zona con Orsomarso, Inter Palmira e Independiente Medellín, tres equipos que han sido irregulares. Pero hay un “pero” inmenso: el plantel femenino no ha tenido la mejor temporada en lo administrativo y se conoció que la plantilla estuvo más de dos meses sin cobrar.
Aproximadamente cinco quincenas sin pago, una deuda que desbordó la paciencia de las jugadoras y que en su momento anunciaron públicamente que no disputarían los cuadrangulares si no se les paga, sin embargo, todo parece indicar que llegaron a un acuerdo porque están listas para el inicio de los cuadrangulares. Entre las convocadas está Valerin Loboa, figura que consiguió la titularidad con la selección de Colombia en el segundo tramo de la Copa América Femenina, y con Luisa Agudelo, que también fue parte del plantel.
Santa Fe: orden, madurez y un proyecto que responde
En contraste, Independiente Santa Fe avanza con pasos firmes y en silencio. Las ‘Leonas’ fueron segundas con 35 puntos, producto de 11 victorias, 2 empates y 3 derrotas. Convirtieron 32 goles y recibieron 12, para una diferencia de +20. No hubo exhibiciones tan ruidosas como las de Cali, pero sí una campaña constante, con victorias clave y una capacidad de reacción que evidencia un grupo maduro.
Santa Fe fue fuerte en casa y competitiva afuera. Ganó partidos importantes como el 2-1 en Medellín, el 1-0 frente a América en Cali y el 2-0 sobre Millonarios en el clásico capitalino. También firmó una de las goleadas del torneo con el 6-0 ante Junior y el 6-1 frente a Fortaleza. Su única derrota clara fue justamente contra Cali. Más allá de eso, siempre compitió.
El equipo dirigido por Omar Ramírez se sostiene en un mediocampo equilibrado y una defensa que, si bien ha tenido momentos de desajuste, responde en los partidos decisivos. Marina Zamorano, con 7 goles, lideró el ataque, pero también destacaron los aportes de jugadoras como Daniela Garavito y María Camila Reyes en la generación. La mezcla de juventud y experiencia le ha dado al equipo una base sólida, que puede ser clave en esta recta final.
A diferencia de Cali, Santa Fe llega sin sobresaltos extradeportivos. No hay crisis institucional ni amenazas de paro. El entorno es estable y el proyecto ha sido respaldado por la dirigencia. Su desafío es netamente deportivo: tendrá que sortear el grupo más difícil del cuadrangular, con América, Nacional y Millonarios, tres rivales de peso. El calendario tampoco le favorece: arranca como visitante en Medellín frente a Nacional, y luego tendrá clásicos casi consecutivos.
Aun así, Santa Fe parece tener lo que necesita para competir: experiencia, orden táctico y oficio. Su juego no es espectacular, pero sí efectivo. En torneos cortos, eso puede pesar más que las goleadas.
Dos favoritos, dos realidades
En los papeles, Cali y Santa Fe están llamados a encontrarse de nuevo en la final, como en 2024. Los números los respaldan, el juego los respalda. Pero el fútbol también lo define el contexto, y ahí las diferencias son abismales.
Santa Fe se proyecta como un equipo competitivo y listo para pelear, sin distracciones. Cali, en cambio, está atrapado entre su talento y la crisis. Si supera el escollo institucional, puede arrasar.
Empieza la etapa definitiva del campeonato. La cancha dictará sentencia, pero esta vez, como pocas, lo que ocurra fuera de ella será igual de determinante.
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