Doblete de Higuaín ilusiona a la Juve con una nueva final de Champions

El delantero argentino marcó los tantos con los que el equipo de Turín derrotó 2-0 al Mónaco y dio un paso importante para ganar la serie. Falcao jugó los 90 minutos, Cuadrado los últimos 15.

Gonzalo Higuaín celebra el segundo gol de la Juve frente al Mónaco en Liga de Campeones. AFP

Entonces apareció Higuaín y lo liquidó. Casi como hizo Ronaldo con el Madrid frente al Atlético, el argentino apareció en momentos oportunos para darle una victoria importante a la Juventus en Mónaco. Fue 2-0. Dos goles, que se sienten como si fueran cinco o seis, porque la Juve y su muro defensivo parecen inexpugnables. A lo largo de la temporada en la Liga de Campeones ha recibido dos goles y esa es la cantidad de goles que tiene que hacer el equipo del principado el próximo martes en Turín si quiere llegar a la final que se jugará en Glasgow.

Esta serie, jugada por primera vez en las semifinales de la Liga de Campeones de 1997/98, siempre ha sido para la Juventus. Pero el Mónaco nunca había perdido en casa. En la semifinal de esa temporada el cuadro francés ganó 3-2 en el principado, mientras que en los cuartos de final en la temporada 2014/15 igualaron 0-0 en el estadio Luis II. Sin embargo, el equipo italiano siempre ganó, clasificó y llegó a la final, aunque siempre las perdió. La tercera puede ser la vencida.

El partido empezó suave: los jugadores en ocasiones corren más que el balón, su ritmo es endemoniado y hacen que el tiempo se sienta corto. No pasaron de las aproximaciones en el primer cuarto de hora y solo fue hasta el minuto 16 que un arquero apareció para evitar el susto. Fue Gianluigi Buffon, el eterno. Ese arquero que ha jugado con tres generaciones de futbolistas y sigue vigente. Se estiró y se revolcó. Kilyan Mbappé intentó meter el balón por la raíz del palo izquierdo tras un centro por el costado derecho. Después lo intentó Falcao con un cabezazo. El colombiano demostró su destreza aérea venciendo por arriba a Bonucci. Nuevamente Buffon apareció para controlar.

Eso fue lo más peligroso de los locales a lo largo de los 90 minutos. La Juventus de Allegri dio un paso adelante y empezó a tener el control del balón. Apostó a la posesión y a la velocidad, sin detener el juego en la mitad de la cancha. Aprovechó la velocidad de Dani Alves, quien se convirtió en un visitante asiduo de la portería defendida por Subasic. Y en una de esas jugadas rápidas, que en muchas ocasiones cogen al televidente desconcentrados, el brasileño en el área puso un pase con el tacón del guayo hacia Gonzalo Higuaín para marcar el primero al minuto 29.

Desde el gol el mediocampo del estadio Luis II pareció un adorno. Los equipos nunca se estacionaron allí, buscaron el área, los tres palos. El Mónaco con más ganas que ideas, la Juve cuando contragolpeó. El equipo italiano terminó aguantando los primeros 45 minutos, pero después de las llegadas de Mbappé y Falcao no tuvieron grandes inconvenientes en su portería.

En el segundo tiempo el Mónaco intentó sorprender. Falcao tuvo una llegada al minuto 46, que tapó Buffon. El partido comenzó de ida y vuelta. Iban y venían y parecía que el partido iba a hacerse incontenible. Pero los errores entierran ilusiones y así le sucedió al Mónaco y a Bakayoko. El mediocampista perdió un balón en la mitad de la cancha y tras un centro de Dybala, Higuaín marcó el segundo gol, que fue un mazazo para el Mónaco, que lo dejó tendido en el suelo. Fue un gol que apagó al equipo de Jardim.

A partir de ese instante todo enmudeció. Mónaco, que fue fiel a su estilo, no logró quebrar la zona defensiva de la Juve. Tuvo una llegada con peligro, por intermedio de Valere Germain, pero Buffon apareció para calmar las aguas para los italianos. El equipo francés no encontró la manera de anotar por lo menos un gol. Un tanto para no irse en blanco de su estadio. Pero la cerradura del equipo de Turín estuvo bien sellada.