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"Luis Bedoya vino a negociar con nosotros", así lo afirmó Rober Capers, uno de los fiscales que está manejando el caso FIFAGate, en la rueda de prensa de este jueves. El expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, que presentó su renuncia al cargo el pasado 9 de noviembre, se declaró culpable por dos cargos: fraude en transferencia bancaria y conspiración de soborno.
El dirigente colombiano, que desde el 12 de noviembre se encuentra declarando, acordó colaborar con la justicia estadounidense y entregar todos los fondos depositados en su cuenta bancaria en Suiza, entre otros fondos.
"Bedoya, junto con otros dirigentes, utilizó su posición dentro de la FIFA para participar en esquemas dentro de compañías, siendo implicado en la solicitud, oferta, aceptación, pago y recepción de dineros ilegales, incluyendo sobornos y coimas", señala el expediente judicial de la fiscalía de EE.UU. (Lea aquí el indictment de la acusación contra Luis Bedoya en inglés)
El documento también señala que "a pesar de que también ayudaron en el principal objetivo de la FIFA, el acusado junto con sus compañeros de conspiración ayudaron a corromper la empresa mediante la participación en diversas actividades ilícitas, incluyendo el fraude, soborno y lavado de dinero, en búsqueda del beneficio personal y comercial".
Según precisa el expediente judicial el expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, junto con otros miembros oficales de la Conmebol solicitó y aceptó a recibir sobornos provenientes de compañías de márketing deportivo para que mantuvieran los derechos de márketing para las ediciones de Copa América 2015, 2019 y 2023, además de la Copa América Centenario 2016.
Desde su renuncia el pasado 9 de noviembre circularon muchas especulaciones, pero predominó el hermetismo. Escasamente se tenía la certeza de que hacia las nueve de la noche del miércoles 4 de noviembre abordó el vuelo 020 de Avianca rumbo a Nueva York. También se sabía que en esa ciudad está asentado el Tribunal de Brooklyn, donde la fiscal Loretta Lynch instruye el proceso judicial contra diferentes integrantes de la FIFA, entre dirigentes y empleados, al igual que contra tres empresarios deportivos. Para la fecha no estaba claro si el viaje y el destino eran más que coincidencia.
El pasado 2 de junio, seis días después de que estallara el escándalo por sobornos, lavado de activos y fraude electrónico en el interior de la FIFA, Luis Bedoya dio una corta rueda de prensa y aseguró que ni él ni el Comité Ejecutivo recibieron un peso ilegal, que todos los pagos quedaron debidamente registrados en la contabilidad de la Federación y que sus balances fueron auditados y vigilados conforme a la ley. Sus palabras constituyen hasta ahora el testimonio en que reposa la confiabilidad de que el organismo y su Comité Ejecutivo están a salvo del escándalo.
Otros implicados
La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, anunció nuevas acusaciones de corrupción a 16 altos cargos y exdirectivos de la FIFA a los que responsabiliza de "abuso continuo" de su posición en el organismo para el enriquecimiento propio. Entre los acusados figura el expresidente de Honduras, Rafael Callejas, que gobernó el país centroamericano entre 1990 y 1994 y actualmente ejercía como miembro de la Comisión de Mercadotecnia y Televisión del organismo futbolístico, según el escrito de acusación del Gobierno estadounidense.
"No contentos con secuestrar el deporte más popular del mundo por décadas con ganancias ilícitas, estos acusados trataron de institucionalizar su corrupción para asegurarse de que podían vivir de ella, no por el bien del juego, sino para su propio engrandecimiento personal y el aumento de su riqueza", dijo Lynch en la rueda de prensa de este jueves.
Los nuevos cargos golpean especialmente a directivos de Centro y Sudamérica, entre los que figuran los presidentes de la Confederación Centroamericana de Fútbol (Concacaf), Alfredo Hawit, y de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Juan Ángel Napout, detenidos en Zúrich (Suiza). Entre los nuevos acusados figuran el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Marco Polo del Nero, quien renunció a su cargo como miembro del Comité Ejecutivo de la organización el pasado 26 de noviembre y su antecesor al frente del ente rector del fútbol brasileño, Ricardo Teixeira.
La investigación también salpica al presidente de la Asociación de Futbolistas Ecuatorianos (AFE), Luis Chiriboga, así como a los argentinos Eduardo Deluca y José Luis Meiszner, ambos ex secretarios generales de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), ente regulador del fútbol sudamericano. El panameño Ariel Alvarado, expresidente de la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut), también se encuentra entre los acusados a los que EEUU quiere juzgar en su territorio, según anunció Lynch.
Para justificar las peticiones de extradición de los mandatarios de la FIFA, Lynch argumentó que las negociaciones para intercambiar influencias y dinero ilícito tuvieron lugar en Estados Unidos y que, además, los acusados utilizaron, los bancos de Wall Street para blanquear los sobornos. Estas nuevas imputaciones casi doblan el tamaño de la macro-investigación contra el máximo organismo del fútbol mundial, que recibió su primer golpe en mayo pasado, cuando EEUU formuló cargos de corrupción públicamente contra 14 personas, de los que siete fueron arrestados en Suiza.