Luis Enrique está cerca de cumplir su misión: París Saint-Germain venció 2-1 al Arsenal (3-1 en el global) en las semifinales y se clasificó a la final de la Champions League, donde enfrentará al Inter de Milán el próximo 31 de mayo en el Allianz Arena de Múnich, Alemania.
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La obra que había comenzado el francés Ousmane Dembélé en Londres, la completaron el español Fabián Ruiz y el marroquí Achraf Hakimi, pese al descuento de Bukayo Saka. A Arsenal, una vez más, le pesó la historia: se achicó en el momento clave y volvió a quedarse lejos de la gloria.
“El objetivo es hacer historia, ser los primeros en el PSG en conseguir este trofeo tan deseado. Falta una etapa, la final. El club lleva mucho tiempo deseándolo”, declaró el técnico español del equipo de la capital francesa, Luis Enrique.
Para PSG, esta será su segunda oportunidad de conquistar la ansiada Orejona, tras la final de 2020 que perdió 1-0 ante Bayern de Múnich, en aquella atípica edición que concluyó en agosto debido a la pandemia del COVID-19.
Levantar el trofeo se ha convertido en una verdadera obsesión para el club parisino, especialmente desde la llegada de sus propietarios cataríes en 2011.
Esta clasificación a la final llega, además, en la primera temporada tras la salida de su gran figura, Kylian Mbappé, rumbo a Real Madrid, campeón de la última Champions, pero eliminado este año en cuartos de final precisamente por Arsenal —Así es la vida—.
Francia, por su parte, sueña con su segundo título de clubes en la máxima competencia europea, ya que solo Marsella logró coronarse, en 1993.
Las claves del PSG finalista
Luis Enrique, en apenas dos años, logró espantar los fantasmas que perseguían al PSG en Europa. El técnico español ha convertido al equipo parisino en una máquina sólida y confiable, algo que parecía imposible incluso con la inyección millonaria del capital catarí.
El extécnico del Barcelona —con quien conquistó la Champions hace una década— jugará su segunda final del torneo más importante de clubes, ahora con un equipo que refleja su carácter y sus ideas. Su éxito se explica en cinco pilares fundamentales.
1. Luis Enrique, la estrella silenciosa
En todos los equipos que ha dirigido, el español ha asumido con naturalidad el papel de figura mediática. Su estilo busca proteger al vestuario, atraer las miradas hacia sí y liberar de presión a sus jugadores. Lo hizo en el Barça, lo repitió en la selección española, y ahora en París, donde ha manejado con inteligencia las críticas y la exposición pública.
No le teme a la polémica: es figura en las ruedas de prensa, lanza mensajes provocadores si es necesario y toma decisiones que refuerzan su liderazgo. Su fuerte personalidad chocó al principio con figuras como Dembélé, y los tropiezos iniciales en Champions sembraron dudas. Pero con resultados y autoridad, logró revertir la situación.
2. Un grupo comprometido
Aunque Luis Enrique tiene un once base definido, presume de tener a toda la plantilla activa y motivada. No le tiembla la mano para aplicar disciplina, como lo hizo con Dembélé al inicio de temporada. Nadie tiene el puesto asegurado, y eso ha elevado la competitividad interna.
Los que suman menos minutos entran con energía y hambre, mientras los titulares saben que no pueden relajarse. Es lo que ocurrió con Bradley Barcola, cuyo lugar en el equipo titular se vio amenazado por el despegue del joven Desiré Doué y la llegada del georgiano Khvicha Kvaratskhelia, un fichaje que ha sido un verdadero acierto.
3. Un estilo innegociable
Desde su llegada, Luis Enrique puso una condición clara: el juego debía estar por encima de los nombres. Un fútbol ofensivo, reconocible, con principios firmes. Su primera temporada sirvió de transición, y al comienzo de esta recibió críticas por su aparente rigidez táctica.
En los momentos más difíciles, reunió al grupo, reforzó su mensaje y apostó por la continuidad de su idea. Aunque generaban muchas ocasiones, los resultados tardaban en llegar. Hoy, ese estilo da frutos y ha convertido al PSG en uno de los equipos más atractivos de Europa.
4. Conexión con la hinchada
La afición del PSG, históricamente distante y crítica, ha encontrado por fin un equipo con el que identificarse. Ya no son estrellas dispersas que juegan a ratos y desentonan fuera del campo, sino un bloque unido que ofrece espectáculo y resultados.
El Parque de los Príncipes vibra como nunca. Luis Enrique ha contagiado al equipo con su intensidad, su obsesión por el esfuerzo, la disciplina y también por el buen fútbol. La comunión con la grada es total.
5. Todo alineado
Ya nadie en París pone en duda a Luis Enrique, mucho menos en las oficinas, donde el técnico ha logrado lo que ninguno de sus predecesores consiguió: sincronizar su labor con la dirección deportiva y con los propietarios cataríes.
Durante años, las decisiones clave del club se tomaban desde Doha o se imponían desde los despachos deportivos. Hoy, todas las partes están alineadas y el entrenador tiene la última palabra.
“Aquí me siento cómodo, trabajando con Luis Campos y con el presidente para lograr el objetivo que nos propusimos, hacer historia, ser los primeros en lograr el trofeo tan anhelado”, dijo el asturiano.
El camino de París Saint-Germain en la Champions League 2025
El campeón de Francia comenzó la fase de liga con una ajustada victoria en casa ante Girona por 1-0. No obstante, en la segunda jornada cayó 2-0 frente a Arsenal en Londres.
Después rescató un empate 1-1 contra el PSV en el Parque de los Príncipes, pero volvió a tropezar como local, esta vez ante Atlético de Madrid, que se impuso 2-1. La mala racha continuó en el Allianz Arena, donde perdió 1-0 contra Bayern Múnich. Un arranque preocupante, sin duda.
Con la clasificación en riesgo, reaccionó en el sexto partido con una contundente victoria por 3-0 como visitante frente al Salzburgo. Luego, en un duelo vibrante, remontó un 0-2 ante Manchester City para terminar ganando 4-2 en casa. En su octavo encuentro, arrolló al Stuttgart como visitante con un 4-1 que le permitió enderezar el rumbo.
Avanzó como 15 y disputó el repechaje frente al Stade Brestois, al que arrolló sin piedad: 3-0 en la ida y un escandaloso 7-0 en la vuelta. La máquina empezaba a funcionar.
En octavos de final se midió a Liverpool. Perdió 1-0 en París, pero devolvió el golpe en Anfield con la misma moneda. Con el 1-1 global, la serie se definió en la tanda de penaltis, donde el PSG fue más certero y consiguió el pase a cuartos.
Allí enfrentó a Aston Villa. Ganó 3-1 en casa, pero sufrió en la vuelta. El conjunto inglés estuvo cerca de forzar los penales con un 3-2, aunque no le alcanzó. El PSG avanzó gracias al 5-4 en el marcador global.
En semifinales le esperaba Arsenal, uno de los favoritos y que ya lo había vencido en la fase de liga. Esta vez, sin embargo, el PSG se cobró revancha: ganó 1-0 en Londres y 2-1 en París, sellando su clasificación a la final de la Champions League.
Pase lo que pase en la final de Múnich, todo indica que Luis Enrique se ha consolidado en París con permanencia. Ha logrado descifrar el enigma de un club que durante años estuvo atrapado en sus propias sombras. ¿Quién será el campeón de la Champions League 2025?
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