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Ricardo Bochini: “Con Menotti o Bilardo, Messi ya sería campeón del mundo”

El máximo ídolo de Independiente y de Diego Maradona habló con este diario de la extinción del número 10, el fútbol moderno y la selección de Argentina, un equipo que no ha conseguido lo que él sí pudo: ser campeón del mundo.

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Thomas Blanco
19 de julio de 2020 - 02:03 a. m.
El pasado 22 de febrero, Daniel Bertoni (izq.), Ricardo Bochini y Diego Maradona (der.) fueron homenajeados en el duelo entre Independiente y Gimnasia. Getty Images.
El pasado 22 de febrero, Daniel Bertoni (izq.), Ricardo Bochini y Diego Maradona (der.) fueron homenajeados en el duelo entre Independiente y Gimnasia. Getty Images.
Foto: Getty Images - Marcelo Endelli
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No tenía el físico más generoso, la pinta tampoco. Un tipo de 1,72 metros de estatura que a los 22 años empezó a quedarse calvo. Pero que encarnó el arquetipo de ese jugador número 10 que está en vía de extinción. Que metía la pausa, alzaba la cabeza y veía lo que los demás no percibían. Los derechos de autor detrás de esos cinco títulos de Copa Libertadores —cuatro de ellos consecutivos— y dos Copas Intercontinentales de Independiente. El ídolo y faro de Diego Armando Maradona: Ricardo Bochini.

El Pelusa ponía videos de él para copiar sus maneras. Cuando estaba empezando su carrera aprovechó a un amigo en común para conocer a Bochini. “Me fue a buscar en su auto con su representante y un compañero mío que jugaba con él en Argentinos y fuimos a un restaurante en el centro de Buenos Aires. Comimos, me pidió varias fotos, le di mi camiseta. Fue un lindo recuerdo”, apunta el Bocha en charla con El Espectador.

El máximo ídolo en la historia de Independiente levanta el teléfono desde el país de la cuarentena más larga del mundo. A sus 66 años sigue vinculado al Rey de Copas: es uno de los ojos clínicos de las divisiones menores del club. También asiste a eventos con los hinchas furibundos del equipo. Y la bienvenida que le hizo Diego cuando ingresó ante Bélgica en las semifinales del Mundial que ganaron en México 1986 resume la clase de futbolista que fue: “Pase maestro, lo estábamos esperando”.

Hoy el fútbol se mide en números, sucumbió ante esa mirada cuantitativa. Casi todo está basado en métricas, el físico y anda a otra velocidad con sistemas tácticos más verticales y conservadores. ¿Cree que ese ecosistema es el culpable de la desaparición de los 10?

No, no, no, no. Si hubiera jugadores buenos de esas características van a jugar siempre. Un 10 bueno va a jugar en cualquier época. Tiene que tener condiciones rápidas, gambetas ágiles. El futbolista lento o que marcan muy fácil no va a poder jugar nunca. Cuando son veloces con una técnica depurada tienen su espacio en todos los tiempos.

¿Es el 10 un jugador de otra época?

Sí, cuando hay un jugador que gambetea, que se saca gente de encima y le da un pase de profundidad al compañero y después llega a posición de gol, es que encontraste a alguien diferente. Hay pocos jugadores así; antes había más, en nuestra época todos los equipos tenían al menos uno.

¿Qué tanto ha cambiado el fútbol en estos últimos treinta años?

En el fútbol todo está mejor. Vos mirás las canchas, los vestuarios, las sedes de entrenamiento, los partidos por televisión, puro marketing. En la parte del juego, de lo que es el fútbol como tal… pues ha habido un retroceso. A nivel general, pero hablando de lo mío, sobre todo de Argentina, en la calidad técnica va para atrás y el fútbol es eso. La gente va a la cancha y nada que ver con lo que se veía antes. En mis tiempos los mejores jugaban en su país, veías a cada equipo con tres o cuatro jugadores en la selección. Y Argentina fue campeón del mundo con jugadores locales. Vos te ponés a mirar y si hoy hay un jugador del torneo local es mucho. Para conseguir un 10 podías escoger entre seis jugadores: Maradona, Beto Alonso, José Valencia, Ricardo Villa, yo, en fin. Te puedo nombrar cinco más. ¿Querés un 9? Kempes, Bertoni, Houseman, Ortiz. ¿Un 8? Brindisi, J. J López, Ardiles. No se puede comparar nuestro fútbol de hoy con la Argentina campeona de los mundiales del 78 y el 86.

¿Qué jugador le gusta de la actualidad?

Me gusta lo que Hazard, el del Real Madrid, pero después no hay muchos. No es propiamente un ’10′, Messi tampoco, que es más definidor. Ahora son muy pocos. En un mundial te ponés a pensar y no ves ninguno.

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¿Le falta un mundial a Messi para por fin contar con el rótulo de ser “el mejor”?

Desde que apareció hasta ahora sigue siendo el mejor del fútbol, lo que pasa es que cada año va bajando el nivel, y el Barcelona ya no juega tan bien. Pero es un distinto a todos los demás. Hasta del mismo Cristiano Ronaldo, que es más fuerte y goleador, pero técnicamente no hay nadie mejor que Messi.

¿Y entonces qué cree que le ha faltado en la selección?

Para mí le faltó técnico en la selección. Un DT que le pusiera un buen acompañamiento. En su mejor momento, en el 2006, cuando tenía a su lado a hombres muy buenos como Riquelme, Aimar, Tévez, Mascherano, Crespo, Saviola, no lo aprovecharon. Era un equipo extraordinario. Pékerman, en el partido más importante contra Alemania, no lo puso un solo minuto. Con él hubiera sido otra cosa y los habríamos podido sacar y ganarle a Italia para ser campeones del mundo. Ese era el mejor momento para Messi. Después en otros mundiales Argentina no anduvo. En el que más cerca estuvo fue en Brasil 2014 que, sí, podés decir que llegó a la final, pero era un equipo que se basaba en lo defensivo y Messi estaba muy solo. Vos fijate que en los octavos, cuartos, semifinales y final Argentina solo hizo dos goles. Era un equipo que se cuidaba a ver qué pasaba, con Messi solo, sin compañía. Final, vale, pero con muy pocos goles.

Y a veces se habla mucho de una supuesta ausencia de liderazgo dentro del plantel. Usted, que vio la vida del vestuario de la selección por trece años, ¿qué opina?

No, no… Messi tiene personalidad. Él pide la pelota, juega, hace todo. Acá, reitero, tiene más que ver con los técnicos que tuvo. Él hubiera estado con Menotti o Bilardo y ya sería campeón del mundo. O con un DT que haya querido ser más protagonista, con otro estilo de juego.

¿Es el técnico la línea delgada que separa a Messi de Maradona?

En la selección solo los separa el entrenador. Bueno, aunque Maradona tuvo un Mundial brillante que yo no creo que otro jugador vaya a igualar. Él, en México 86 hizo todo, cosas que solo Maradona hace. El otro pudo haber sido Pelé en otro tiempo, pero son muy contados los que podrán hacer las individualidades que hizo Diego. Maradona fue más exitoso en la selección, pero en el fútbol en general son los mejores de su época. En el juego no hay mucha diferencia.

Argentina levantó la copa en el 78 y el 86 con dos modelos distintos. ¿Cómo eran los estilos de Menotti y Bilardo en los que jugó?

Yo siempre diré que fueron de los mejores técnicos del fútbol argentino. Un estilo que puede ser distinto, sí, pero siempre con la misma meta: un fútbol protagonista en todos los partidos. Tanto en el primer partido hasta el último, desde el minuto 1 hasta el 90. Tanto con Menotti como con Bilardo, Argentina salía a buscarlo todo para ganar, llegando con mucha gente al arco rival. A lo mejor con Menotti era un juego más corto, pero los dos iban de frente y a ser protagonistas. No dejábamos jugar a los rivales, salíamos a dominar. Menotti ponía a Bertoni, Luque, Kempes, Ortiz, Ardiles: cinco en la ofensiva. Y Bi lardo ponía a Maradona, Burruchaga, Valdano, Enrique y cualquier otro. Eran dos equipos muy ofensivos que hacían muchos goles. Recién hablaba de la Argentina de 2014 que no pasaba de ocho goles, estas eran de 15 o 18.

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¿Cómo fue quedarse a última hora fuera del Mundial de Argentina y entrar por presión de la prensa al de México y salir campeón?

Cuando Menotti agarró la selección en octubre del 74, me citó a mí y yo estuve con él hasta el 77. ¡Cuatro años! Y en la lista definitiva no aparecí, yo sí pensé que iba a estar entre los 22, pero bueno el DT optó por Valencia, Villa, Alonso y otros más. En esa época la competencia era muy dura. Igual, tenía toda la confianza en que iba a estar, era mi mejor momento: seis meses antes había sido campeón con Independiente ante Talleres, en aquel recordado juego en el que con ocho jugadores y tres expulsados empaté y salimos campeones. Andaba muy bien, viste, así es el fútbol, no siempre depende de uno. Bueno y con Bilardo, es verdad, estuve en todo el proceso, pude haber jugado más, pero yo no era de sus preferidos. Me llevó más que todo por el periodismo, porque su equipo no le andaba. Los recuerdos de ese Mundial son inolvidables, fuimos campeones. Uno siempre se acuerda del 29 de junio de 1986. También atesoro mucho el rato que jugué con Bélgica.

¿Cuáles son esos ingredientes obligados para salir campeones?

Lo primero es que los 22 jugadores lleguen en la mejor forma física posible. Sí, tenés que respetar a todos los rivales, pero debes tener la confianza para ganarle a cualquiera, eso era lo que tenían nuestras selecciones, éramos todos ganadores. Pasarela, Ruggeri, Batista, Borghi, Maradona, yo: todos habíamos ganado de todo. Éramos tipos con mucha personalidad y partidos jugados. Por esa mentalidad fue que ganamos ese Mundial. Yo le dije a Jorge Valdano, después de ganarle 1-0 a Uruguay en los octavos, mientras entrenábamos en la cancha del América, que íbamos a ser campeones del mundo, que no había ningún equipo mejor que nosotros. Ya los habíamos visto a todos por televisión. Y Jorge lo cuenta siempre, yo hacía los trabajos de campo con él. Ahí todos nos dimos cuenta de que íbamos a alzar la copa.

Con la globalización del fútbol hubiera jugado en Europa, aunque jugó toda tu carrera en Independiente, ¿en qué equipo le hubiera gustado jugar?

En el Barcelona de Pep Guardiola. Igual en Independiente teníamos un sistema ofensivo que no tenía nada que envidiarle a ese Barça: con Marangoni, Giusti, Burruchaga y yo. Claro que habría llegado a Europa, ahora ves a muchos que van y por ahí no tienen tantas condiciones; antes era más difícil, pero eso hacía que el fútbol suramericano fuera tan fuerte.

El último equipo campeón del mundo suramericano fue Corinthians, en 2012. La brecha entre nuestro fútbol y el europeo es gigante, ¿era tan diferente hace treinta años?

El fútbol de antes era superior en Sudamérica. Cualquier equipo argentino, uruguayo o brasileño le podía ganar a cualquiera de Europa. Nosotros le ganamos a la Juventus y al Liverpool. Eso hoy sería imposible.

Y hablando del fútbol colombiano, ¿también era superior el de antes al de ahora?

Pasa lo mismo con Valderrama, Rincón y Asprilla. El grueso jugaba en la liga local. Ese equipo que nos goleó 5-0 era bárbaro. Y nos ganó jugando de la manera que Argentina, que apelaba a marcar y a contragolpear, debía jugar. En la ida también habían ganado un partido que habrían podido hacer cuatro, cinco goles también. Y luego, no sabemos que pasó en el Mundial de 1994, no tuvo esa actuación que todos esperábamos, pero, viste, el Mundial es distinto, es otra cosa, podés quedar fuera en un partido.

En Independiente recuerdan con mucho cariño al Palomo Usuriaga y a Faryd Mondragón…

El Palomo tuvo un gran trabajo, fue un jugador muy importante que a la gente le gustó mucho por los goles y las jugadas que hacía. Le dio títulos al equipo, la gente lo recordará siempre por jugar ese fútbol que le gusta a toda la gente con gambeta, toque, remate y buena definición. Hizo goles lindos. Mondragón es de los grandes arqueros que ha tenido Independiente junto a Santoro, Islas y Goyen. Un tipo que daba seguridad, con muy buena presencia.

¿Y qué opina de Andrés Roa, un creativo que viene ganando terreno en Independiente?

Con Beccacece Roa jugó poco. Ahora venía jugando bien a lo último y se le estaba dando poco a poco y llegó la pandemia. Creo que es un jugador que puede andar en Independiente

Otro de los grandes volantes 10 de Colombia es Juan Fernando Quintero…

Quintero es un jugador desequilibrante, buena técnica, gran pegada, gambeta hacia adelante, pases para que los compañeros definan, como se dice ahora: un enganche completo.

¿Qué pasa si comprando el pan del desayuno se encuentra con Pablo Erbin, el tipo que lo lesionó y lo obligó a retirarse?

No, una cosa es que me haya lesionado a los veinte años y me haya dejado sin carrera. Ya tenía 37 y me quedaban un par de años. No creo que haya sido con mala intención, con él jugamos fútbol con Marangoni algunas veces después. Él tenía un hijo que era de Independiente y no podía entrar a la cancha.

¿Qué siente al haber sido el ídolo de Diego Armando Maradona?

Siempre quiso conocerme, tener mi camiseta. Me dijo que él tenía muchos videos míos para ver cómo jugaba. La admiración es recíproca. Más allá del Mundial de 1986 contra Bélgica, nunca se me va a olvidar el partido que jugamos juntos en 1979 como celebración de los 75 años de Argentinos Juniors. Nos entendimos muy bien e hicimos un partido tremendo entre los dos.

Por: Thomas Blanco Lineros- @thomblalin

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