La lucha por la igualdad nunca va a terminar. Se mantendrá viva mientras exista alguien que siga creyendo que es posible. La futbolista Almuth Schult anunció su retiro de forma austera, tal como está obligada a jugar una portera con los pies, simple, segura, rápida y tranquila, como una leona que acecha, escondida detrás de unos matorrales altos y con el viento en contra, a una gacela intrépida.
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Lo anunció a través de un comunicado oficial que publicó la Federación Alemana de Fútbol. Recordando sus glorias pasadas, sus muchos logros y el sufrimiento no visible que se deja leer solo por aquellos que han seguido sus pasos y su batallas.
Almuth especificó que se retiraba del fútbol en su totalidad. Le pareció necesario aclarar que no sólo renunciaba a representar a su país, como es cada vez más común en futbolistas que, a cierta edad, consideran al equipo nacional como una carga demasiado pesada para sus piernas ya cansadas, y una muy egoísta, que termina entorpeciendo el desarrollo de los más jóvenes.
“Trabajé en unos clubes increíbles que hicieron de esta experiencia una muy especial. Mi carrera estuvo marcada por altos y bajos, lo que me alegra mucho, pues aprendí en demasía. Estoy agradecida de haber conocido tantas personas, amigos y rivales. Gracias a todos los que me acompañaron en este viaje”, escribió Schult en el inicio del comunicado, que reunió, además, los comentarios del entrenador de porteras de la selección de Alemania y de la vicepresidente de la Federación Alemana de Fútbol.
En 2024 Almuth Schult se convirtió en la primera jugadora de fútbol alemana en apoyarse en el Reglamento de Maternidad de la FIFA para regresar de su licencia de maternidad y fichar por un nuevo club, sin importar que el periodo de traspasos se encontrara aún cerrado.
Pasaron ocho meses desde que dio a luz a su tercer hijo para que pudiera reintegrarse al fútbol de forma segura, y aunque tuvo que ver desde las gradas cómo algunas compañeras, que habían tenido hijos al mismo tiempo que ella, volvían al campo un poco antes porque jugaban en posiciones diferentes, siempre fue consciente de que su condición de guardameta le generaba un peso extra y un riesgo más elevado.
Lo que nos recuerda, aunque algunas veces se olvide, que todas las jugadoras profesionales están cobijadas por la normativa de la FIFA, no solo las grandes futbolistas o aquellas que están bajo el foco constante de las cámaras y micrófonos.
Desde el 1 de enero de 2021 existe una norma que protege a las jugadoras y que les permite, entre otras cosas, tener una licencia de maternidad de al menos 14 semanas, ocho de ellas después del nacimiento del bebé; un pago de al menos dos tercios de su salario durante la licencia, y el pago total si no puede jugar durante su embarazo; pueden además ser registradas para jugar en las competiciones oficiales justo cuando regresen, incluso fuera del periodo de inscripciones; y pueden decidir ir a otro club al volver aunque no estén abiertas las ventanas de traspasos.
“Los clubes deberían ser conscientes de este tema de antemano. No deberían decir que van a dedicarse a ese tema si alguna jugadora entra en estado de embarazo, pues ya es demasiado tarde”, afirmó para FIFPRO Schult, con semblante sereno, en una entrevista en la que se mostró muy tranquila y libre de hablar con espontaneidad, en la que les recomendó a todas sus colegas que se informen y se apoyen en los sindicatos, si sienten que sus derechos están siendo vulnerados.
Almuth Schult tuvo una carrera impecable
La ahora exfutbolista jugó por 13 años de manera profesional, aunque la fecha exacta en la que un futbolista empieza a patear la pelota es una parodia repleta de ficción, pues la mayoría empieza incluso antes de comenzar a caminar con soltura, y antes de aprender a cantar con voz ronca y melódica el añorado gol.
Debutó en el VfL Wolfsburg en 2007 y en 2011 con la camiseta de Alemania. Ganó cinco veces la Bundesliga, siete veces la Copa de Alemania, ganó la medalla de oro en la Juegos Olímpicos de 2016, una Liga de Campeones Femenina de la UEFA, una Eurocopa y una Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-20, en 2010, que concuerda con la primera y la mejor participación de la selección de Colombia en dicha competencia, con Yoreli Rincón a la cabeza del equipo.
Ahora, a la espera de su cuarto hijo, con 34 años, 66 partidos con la casaca alemana, luego de una temporada dura con el Kansas City Current, y cansada o animada por el tiempo pasado en las canchas, decidió que era el momento adecuado para despedirse del balón para siempre, aunque, quién sabe, el fútbol es tan paradójico que quizá la volvamos a ver debajo de los tres palos.
@JuanDiegoFore10
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