6 Aug 2021 - 12:27 p. m.

Lorena Arenas, la gloria olímpica después de 12 años de lucha

La marchista pereirana subió al podio en su tercera participación en las justas. Su convicción y carácter le dieron fuerzas para persistir y seguir luchando por su sueño.

Insistir, persistir, nunca desistir. Por más que el viento venga en contra hay que seguir adelante. De eso sí que sabe Sandra Lorena Arenas, la nueva medallista olímpica colombiana, plata en los 20 kilómetros de la marcha atlética en Tokio 2020.

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La risaraldense de 27 años por fin alcanzó la gloria por la que luchó durante más de una década. Porque en un deporte como el suyo, la verdadera consagración llega con un podio mundial u olímpico, pues económicamente esa disciplina apenas da para sobrevivir.

En una carrera casi perfecta para ella, logró el segundo lugar, detrás de la italiana Antonella Palmisano y por delante de la china Hong Liu, quien ocupó la tercera casilla. Lorena conquistó así la quinta medalla de Colombia en Tokio, tras las que se colgaron el pesista Luis Javier Mosquera, los bicicrosistas Marriana Pajón y Carlos Ramírez y el atleta Anthony Zambrano.

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Criada en el campo y formada deportivamente en los departamentos de Quindío y Antioquia, Sandra Lorena es un ejemplo de disciplina y constancia. En sus primeros Olímpicos, en Londres 2012, ocupó el puesto 30, pero se quedó con lo bueno que aprendió de esa experiencia. Cuatro años después, en Río de Janeiro, aspiraba a una medalla, pero una mala jornada la relegó a la casilla 32.

Pero no se rendió y siguió trabajando por su sueño. En el Mundial de Doha, en 2019, finalizó quinta se demostró, se demostró, que tenía cómo ser medallista olímpica. Fue la primera colombiana en asegurar su cupo a Tokio, por consiguiente quien más esperó la realización de las justas, aplazadas un año por la pandemia.

Pero todo valió la pena. Este viernes 6 de agosto, se convirtió en leyenda y le dio a Colombia trigésima tercera medalla de su historia, quinta en Tokio, probablemente la que salva la participación de la delegación nacional, que venía más bien discreta de acuerdo con las expectativas. Lo soñó desde que tenía 15 años y comenzó en la marcha, lo cumplió a los 27.

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