6 Aug 2021 - 9:21 a. m.

¡Histórico! Lorena Arenas ganó medalla de plata en la marcha de Tokio 2020

La primera atleta colombiana en clasificar a estos Juegos Olímpicos logró el segundo lugar de la prueba, con un tiempo de una hora, 29 minutos y 37 segundos. La italiana Antonella Palmisano se llevó el oro.

Sandra Lorena Arenas, pereirana, es la quinta medallista olímpica colombiana en Tokio 2020. En la carrera de 20 kilómetros de la marcha atlética, la colombiana entró segunda en la meta y se llevó la presea de plata . La ganadora fue la italiana Antonella Palmisano, mientras que la china Hong Liu, ocupó la tercera casilla.

Fue una carrera marcada por la humedad, el intenso calor y las constantes sanciones, pues los jueces iban advirtiendo una a una a las marchantes que cometían faltas y retirando a quienes lo hacían tres veces. Arenas fue constante supo manejar esa presión en la hora y media que duró la prueba.

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La colombiana siempre estuvo dentro de las 10 primeras de la prueba. Cuando las sanciones y el desgaste fueron haciendo que se redujera el grupos de las líderes, la risaraldense se mantuvo entre las primeras. Las corredoras de China y una brasileña se perfilaban como sus principales contrincantes. Al final, Hong Liu (CHN) fue sancionada por uno de los jueces, que la apartó de la carrera y dejó a Arenas en solitario en la segunda casilla.

La tranquilidad no le duró mucho, pues Erica Sena (BRA) que iba quinta, apretó la marcha en la penúltima curva y enfiló sus fuerzas para alcanzar a Arenas, quien por un momento pensó hacer lo mismo para alcanzar a la italiana Antonella Palmisano, que estaba solamente 18 segundos adelante.

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Faltando casi un kilómetro, la italiana se colgó la bandera de su país porque ya sabía que era imposible que la alcanzaran. Y todo indicaba que Arenas y Sena definirían la plata en el sprint final. El cambio de velocidad y la fortaleza mental fueron claves para la colombiana, púes si rival cometió una falta y fue sancionada por un juez. El camino le quedó libre a la pereirana, que había ocupado el puesto 30 en Londres 2012 y la casilla 32 en Río 2016.

Sandra Lorena Arenas cruzó la meta y en un gesto de victoria levantó sus puños, pero el cansancio hizo que los bajara de inmediato. Paró su reloj, puso las manos sobre sus rodillas y soltó el llanto. Calló sobre sus rodillas, mientras la china Hong Liu entraba tercera.

La italiana Palsimano la levantó del suelo y se abrazaron. A sus 27 años, y después de dos participaciones olímpicas, Sandra Lorena Arenas logró la medalla de plata, con un tiempo de una hora, 29 minutos y 37 segundos. El mayor éxito de toda su carrera atlética y la quinta presea para Colombia en Tokio 2020.

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La atleta, quien venía en ascenso en las últimas temporadas, empezó a practicar atletismo por sugerencia del padre de uns parroquia de Calarcá (Quindío). Aunque al comienzo no le sonó mucho la idea, ya instalada en Medellín se acercó a la Liga de Atletismo, en donde el entrenador Libardo Hoyos le advirtió que si quería hacer parte del equipo, tenía que entrenar todos los días.

Tenía 15 años. Arrancó practicando los 5.000 metros. Y llegó a la marcha por casualidad, después de que uno de los entrenadores la vio imitar a uno de los atletas de esa especialidad. De ahí no volvió a salir. Su primer tutor, Juan Camilo Calderón, le enseñó las bases de la técnica. Y no tardó mucho en empezar a coleccionar medallas de oro.

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Sus éxito y talento en el deporte fueron factores novedosos en su familia. Tiene tres hermanos, con quienes se crió en el campo, mientras sus papás trabajaban en fincas cafeteras. Ella, recuerda, ayudaba en los quehaceres de la casa. Recogía café, era la encargada de los marranos de las fincas y hasta atendía partos de estos animales.

Su temperamento y personalidad no siempre fueron fáciles de lidiar en su casa. Sus padres tuvieron que ir varias veces a los colegios por donde pasó Sandra Milena para explicar y dar la cara por el comportamiento de su hija. Ella misma confiesa: “Soy de mal genio, y eso me ha servido para mi carrera porque es un impulso. No le hago daño a nadie; la ira la utilizo para que me vaya bien, para aguantar, es un combustible de motivación”, compartió en el diario El Tiempo.

Sus entrenadores siempre le han insistido en la importancia de estudiar, además de ser una atleta consagrada. Por eso, ha estudiado educación física en el Instituto Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín. A Tokio llegó como la primera deportista clasificada por la delegación colombiana, luego de quedar imponerse en el Oceania Race Walk Championships (Australia), los Juegos Panamericanos de 2019 y en el World Race Walking Challenge (España), el año pasado.

En el parque de Sapporo, una ciudad de Japón a la que los marchistas tuvieron que llegar en avión para refugiarse de las altas temperaturas y la humedad de Tokio, le llegó la gloria a Sandra Lorena Arenas. Aunque los atletas aseguran de que nada sirvió el viaje a este lugar del norte del país, pues si algo no cambió fue la terrible humedad, para la pereirana el escenario de su hazaña fue lo de menos. Se colgó, todavía en medio del bochorno, la quinta medalla de atletismo en la historia de Colombia.

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