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La rivalidad en la temporada 2021 de la Fórmula Uno, entre el campeón británico Lewis Hamilton y el retador holandés Max Verstappen ha hecho recordar otros duelos que marcaron épocas en la máxima categoría del automovilismo, entre ellos el que protagonizaron el brasileño Ayrton Senna con el francés Alain Prost, a finales de los 80 y comienzos de los 90, y el de el austríaco Niki Lauda y el británico James Hunt, a mediados de los 70.
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De hecho, la mítica disputa entre Lauda y Hunt, fue llevada al cine, en la película Rush, dirigida por el estadounidense Ron Howard. “Esos años fueron la edad dorada de la F1 para los fanáticos, porque muchos pilotos morían en el circuito, lo que le daba a este deporte una sensación de lucha de gladiadores”, dijo en una entrevista antes del estreno. “Para los pilotos, era casi como una guerra, era un combate”.
El austríaco Niki Lauda, apodado “la rata”, era tan ambicioso, calculador y metódico como el británico James Hunt, un playboy extravagante que solía repetir “cuanto más se acerca uno a la muerte, más vivo se siente”. La competencia entre los dos hombres, desde su aparición en los campeonatos de Fórmula 3, se convertiría luego en una obsesión: ser campeón del mundo de F1. El apogeo de esta confrontación fue durante la temporada de 1976.
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El Campeonato de ese año sigue siendo recordado por el espectacular accidente en el que Niki Lauda salió de un auto en llamas en el circuito de Nurburgring (Alemania). Quedó atrapado en el vehículo durante casi un minuto antes de ser sacado por otros pilotos que se detuvieron para rescatarlo, arriesgando sus propias vidas mientras sus trajes de carreras se quemaban por el intenso calor.
Esas imágenes le dieron la vuelta al mundo. Días antes, Lauda había dicho en una entrevista: “En el circuito de Nurburgring, si tu coche tiene un problema estás 100% muerto”. Pero ni siquiera el horroroso choque, que lo desfiguró, minó su voluntad de hierro, pues retorno a las pistas menos de dos meses después a pesar del fuerte dolor causado por las quemaduras en la cara. ¿Por qué? ¡Para no dejarle el título a Hunt!, quien finalmente fue el campeón de ese año.
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Lauda recibió el apodo de “Fénix” por méritos propios: Había recibido la extremaunción en la cama del hospital, pero exactamente seis semanas más tarde tomó la salida en el Gran Premio de Italia para protagonizar un duelo épico con Hunt y sorprender al mundo por su carácter es espíritu de lucha.
En 1977 Lauda logró su segundo título de campeón del mundo con Ferrari. Abandonó la competición en 1979 pero regresó a los circuitos en 1982, al volante de un McLaren ,con el cual conquistó en 1984 su última corona mundial.
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La otra pasión de Lauda fue la aviación civil. Pionero del chárter privado, creó en 1979 la compañía Lauda Air, que revendió con beneficios a Austrian Airlines en 2002. Lejos de ser la última pirueta de este sabio hombre de negocios, que además fue piloto de línea, en 2004 creó la muy rentable compañía de bajo costo Niki, que revendió en 2011 a la alemana Air Berlín. Fue un exitoso empresario hasta su muerte, en 2019.
Luego de su triunfo en 1976, Hunt no pudo volver a brillar, al menos no tanto como para pelear podios. Tras siete temporadas en la F-1, se convirtió en comentarista de automovilismo para la BBC, hasta su sorpresiva muerte en 1993, cuando apenas tenía 45 años, consecuencia de un infarto.