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13 Feb 2022 - 1:00 a. m.

Super Bowl y el recambio generacional en la NFL

Joe Burrow y Matthew Stafford, los mariscales de campo que lideran este domingo a los Bengals de Cincinnati y los Rams de Los Ángeles, respectivamente, pertenecen a la camada de mariscales que dominarán la Liga de Fútbol Americano en la próxima década, tras el retiro de su máxima estrella, Tom Brady.
Luis Guillermo Ordoñez

Luis Guillermo Ordoñez

Editor Deportes
Tom Brady, Ben Roethlisberger, Aaron Rodgers, Patrick Mahomes, Joe Burrow y Matthew Stafford, grandes mariscales de campo de la NFL.
Tom Brady, Ben Roethlisberger, Aaron Rodgers, Patrick Mahomes, Joe Burrow y Matthew Stafford, grandes mariscales de campo de la NFL.
Foto: AFP y EFE

Nadie es eterno en el mundo. Ni siquiera Tom Brady, el mejor mariscal de campo de todos los tiempos. El ganador de siete títulos del Super Bowl anunció hace dos semanas su retiro, luego de 22 temporadas en la NFL, la Liga de Fútbol Americano de Estados Unidos. También Ben Roethlisberger jugó en enero su último partido con los Steelers de Pittsburgh, equipo con el que fue tres veces campeón, mientras que Aaron Rogers, con 38 años, ya evalúa su continuidad con los Packers de Green Bay, a pesar de que fue elegido Jugador Más Valioso de 2021. Se habían jubilado hace poco Eli Manning y Drew Bress, quienes hicieron historia con los Giants de Nueva York y los Saint de Nueva Orleans, respectivamente.

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El tiempo es imposible de detener y los ciclos se cumplen. Les pasó antes a otros legendarios “quarterbacks” como Joe Montana, John Elway, Dan Marino, Johnny Unitas, Brett Favre, Sid Luckman, Steve Young, Peyton Manning, Terry Bradshaw, Bart Starr, Otto Graham y Roger Staubach, por nombrar solamente algunos.

Y aunque desde 2020 se habla del relevo generacional en la posición determinante del deporte que más apasiona a los estadounidenses y que poco a poco, gracias a una acertada estrategia de mercadeo y difusión, gana más adeptos en el mundo, apenas ahora parece una realidad ineludible.

Sin Brady, quien a sus 44 años mantenía un impresionante nivel, y Roethlisberger, él si lejos de su mejor forma, están dadas las condiciones para que Patrick Mahomes y compañía asuman el mando. Al lado de la estrella de los Chiefs de Kansas City están unos novatos y otros con algo de recorrido que prometen dominar la Liga en la próxima década. Jimmy Garoppolo, de los 49ers de San Francisco, y Josh Allen, de los Buffalo Bills, pero también los dos protagonistas del Super Bowl 56, que se juega este domingo en el SoFi Stadium de Inglewood (California), desde las 6:00 p.m., con transmisión por Star+, entre los Rams de Los Ángeles, comandados por Matthew Stafford y los Bengals de Cincinnati, de Joe Burrow.

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Mahomes, de 26 años, es un jugador versátil como pocos, gran pasador tanto en corta como en larga distancia, detenido o en movimiento, pero también es hábil y sabe moverse y avanzar con el balón en sus manos. De la mano del experimentado mánager Andy Reid, con quien ya ganó el Super Bowl hace dos años, tiene espacio para seguir mejorando. Y eso lo saben los directivos de los Chiefs, que le extendieron el contrato hasta 2031 por cerca de US$400 millones.

A un paso de la gloria

Hoy, sin embargo, todas las miradas están puestas en los mariscales de los Bengals y los Rams. Joe Burrow fue ganador del prestigioso trofeo Heisman a nivel universitario y en su segunda temporada en la NFL llega sorpresivamente al Super Bowl después de recuperarse de una temporada como novato interrumpida por una delicada lesión de ligamentos de la rodilla.

En esta campaña, especialmente en las finales, Burrow mostró su jerarquía al llevar a los Bengals a inesperadas victorias como visitantes sobre los principales sembrados, como Los Titans de Tennessee y los poderosos Chiefs de Kansas City, que buscaban llegar a su tercer Super Bowl consecutivo. Hace apenas dos años los Bengals terminaron con un récord negativo de dos victorias y 14 derrotas.

Con 25 años, Burrow aspira a darle a su equipo el primer título, luego de las derrotas en las finales de 1982 y 1989.

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En frente tendrá a Matthew Stafford, de 34 años, quien llegó el año pasado a los Rams después de jugar desde 2009 para los Lions de Detroit, con los que solamente alcanzó tres postemporadas.

Su capacidad nunca estuvo en duda, tampoco su liderazgo. Precisamente por eso llegó a los Rams, que lo contrataron para asaltar la corona que solo ganaron en 2000 y que perdieron en los supertazones de 1980, 2002 y 2019.

Tras haber eliminado a Tom Brady y sus Bucaneros, y con la ventaja teórica de la localía, los Rams son favoritos. Además de Stafford, en su madurez personal y deportiva, cuentan con dos de los mejores receptores de la Liga: Cooper Kupp y Odell Beckham Jr.

El juego se disputará en el impresionante SoFi Stadium, que se construyó entre 2016 y 2020, con un costo de US$4.900 millones. Se calcula que este fin de semana se generen beneficios cercanos a los US$470 millones en todo el estado de California, que recibirá unos 150 mil visitantes. El duelo, complementado por los espectáculos de Eminem, Dr. Dre, Kendrick Lamar, Mary J. Blige y Snoop Dogg, se verá en directo en 180 países. Cada comercial de televisión de 30 segundos tiene un costo de US$7 millones. Y las 70.240 entradas que se vendieron tuvieron un costo promedio de US$7.237. Cada integrante del equipo ganador del Super Bowl recibirá un premio cercano a los US$145.000, mientras que los perdedores recibirán la mitad.

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