En los Juegos Olímpicos hay tres deportes que por historia, tradición y número de medallas que entregan tienen mayor prestigio: natación, atletismo y gimnasia. Un podio en alguna prueba de estas disciplinas es muy especial.
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Y con eso sueña Colombia, de la mano del gimnasta cucuteño Ángel Gabriel Barajas Vivas, quien a sus 16 años se convirtió este fin de semana en doble campeón en el Mundial Juvenil en Antalya, Turquía. Enfrentando ya a los mejores del planeta confirmó que tiene con qué pelear por un podio olímpico, si no en París 2024, porque todavía debe acumular experiencia, seguramente sí en Los Ángeles 2028, que siempre ha sido su meta.
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Cuando niño, era incontrolable. Se trepaba en todo lado: muros, rejas y techos. Al punto de que su mamá, Ángela María, y sus hermanos mayores, Yuri y Jeisson, vivían angustiados pensando que algo le podía pasar.
Hasta que un vecino les dijo que lo pusieran a practicar gimnasia, para que aprovechara su energía y talento. Él, que de ángel tenía solo el nombre, no sabía cómo era ese deporte. De hecho, cuando llegó a entrenar por primera vez al coliseo, con cinco o seis años de edad, no se emocionó mucho.
“Como todo niño, llegó tímido, asustado e inseguro, pero con el tiempo se adaptó y se dio cuenta de que esto era lo suyo”, recuerda Jossimar Calvo, el mejor gimnasta colombiano de la historia, múltiple campeón en Copas del Mundo y participante en Juegos Olímpicos.
Fue él, precisamente, quien sirvió de inspiración para el pequeño Ángel, quien con entusiasmo, disciplina y constancia, comenzó a trabajar con Jairo Ruiz, técnico del equipo de Norte de Santander y de la selección de Colombia.
Aprendió, poco a poco, todos los secretos de ese deporte. Y su casa se fue llenando de medallas y trofeos. “La gimnasia le ayudó a enfocarse y le dio un camino a seguir”, explica su madre, a la que entre chiste y chanza califica de “tóxica”, porque lo cuida demasiado.
Su gran aparición internacional fue hace casi un año, cuando ganó nada menos que siete medallas de oro en las pruebas de gimnasia de los terceros Juegos Sudamericanos de la Juventud, en Rosario (Argentina). Fue el mejor en piso, barra fija, barras paralelas, caballo con arzones, salto del potro, equipos y concurso completo individual.
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Es, desde entonces, el mejor gimnasta del continente menor de 18 años y se proyecta como un posible finalista en los próximos eventos del ciclo olímpico, más ahora que consiguió cuatro podios en el Campeonato Mundial y los títulos en piso y barras paralelas. Se colgó la plata en el “All Around” y el bronce en las barras fijas.
Todavía con voz de niño, pero con la convicción que le dan el trabajo, la constancia y el entrenamiento duro, Ángel asegura: “Mi sueño es ser campeón en París 2024 o en Los Ángeles 2028”.
Según su hermano Jeisson, “para triunfar se necesita ser talentoso, dedicado y disciplinado, él tiene todas esas virtudes”. Y eso lo confirma Jossimar Calvo: “Tiene una destreza impresionante, puede llegar a ser mejor que yo si no tira la toalla. Nació con un don y tiene que aprovecharlo al máximo”.
Y esas condiciones especiales las han detectado los especialistas. Tanto que por recomendación de los metodólogos del Comité Olímpico Colombiano, Ángel pertenece al grupo de los 15 futuros grandes campeones del país, apoyados por la marca Oster, que le brindó una beca para que siga alternando sus estudios y el entrenamiento.
“Estas medallas son el fruto de mucho trabajo. Las madrugadas y los sacrificios han valido la pena. Quiero aprovechar para agradecerles a todas las personas que nos han apoyado en este proceso”, dice Ángel, a quien la gimnasia le apasiona porque “genera mucha adrenalina y me gusta sentir eso”.
Su técnico, Jairo Ruiz, destaca que “por fortuna ha tenido el respaldo de un equipo interdisciplinario de especialistas en psicología, nutrición y ciencias del deporte, algo fundamental en el alto rendimiento. Con apenas 13 años ya era campeón de Juegos Nacionales, ante deportistas que tenían el doble de su edad. Tiene un talento impresionante y lo ha demostrado en este Mundial contra gimnastas de las grandes potencias”.
Señala el entrenador que “además es un muchacho decente, respetuoso, al que le gusta estudiar y formarse de manera integral. Si sigue así y se lo propone, puede llegar a lograr alguna medalla olímpica”.
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Y aunque va bien, todavía tiene un largo camino por andar. Si tiene buenas actuaciones en lo que queda del año, con los Juegos Panamericanos y el Mundial de mayores como objetivos, podría clasificar a París 2024 y tener su primera experiencia en unos Olímpicos, aunque él y su entrenador consideran más realista la meta de aspirar a un podio en Los Ángeles.
“Todo se ha dado gracias a mi familia, al profe Jairo y a quienes siempre me han colaborado y me han dado buenos consejos. Me siento feliz y satisfecho por los resultados. Los sueños se hacen realidad”, asegura Ángel Barajas, quien está orgulloso de sus logros, pero sobre todo de dejar en alto el nombre de Colombia en el mundo.
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