Anthony Zambrano y su camino a la gloria

Esta temporada conquistó la medalla de plata en los 400 metros planos del Mundial de Atletismo y fue doble campeón en Juegos Panamericanos. Es uno de los candidatos al premio de Deportista del Año de El Espectador y Movistar.

Anthony Zambrano nació en Maicao hace 21 años. En una carta importante de Colombia para Tokio 2020. / Efe

La nueva esperanza y figura del atletismo colombiano. El mejor deportista de la delegación nacional en los Juego Panamericanos y la sorpresa del Mundial de Doha-2019. Su nombre es Anthony Zambrano, un hombre que no tuvo fácil el camino hasta la medalla de plata de 400 metros planos y que es el alma de ese equipo colombiano que ocupó el cuarto puesto en los relevos 4x400 en la pasada cita orbital. Su mira ya está puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

No olvida su pasado: trabajó como ayudante de construcción e incluso de bicitaxista siendo muy joven, para poder ayudar a Miladis, su madre, en una familia con recursos muy limitados.

Nació hace 21 años en Maicao, en medio del calor de La Guajira, pero creció y se hizo atleta en Barranquilla, en condiciones precarias, confiesa. Sin figura paterna, Miladis renunció a su deseo de estudiar y sostuvo a su hijo trabajando. Anthony quiso ayudarle desde muy pequeño como pudiera.

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Siendo niño, con unos diez años, aceptó un encargo para trasladar unos cientos de ladrillos para unos trabajos de construcción. Fue un día duro, pero Anthony sabía que el esfuerzo merecía la pena.

Trabajó luego como bicitaxista y con la fuerza de sus piernas conseguía una buena cantidad de pesos con que aliviar la economía familiar.

Banda de mariachis

El niño que había corrido descalzo una de sus primeras competencias se había convertido en un joven trabajador que poco a poco fue teniendo el sueño de ser atleta, ayudado por cazatalentos que vieron en él un gran potencial.

Fue al Mundial de menores en Cali en 2015, en el que quedó séptimo en los 400 metros y dio el gran salto de su carrera. Un año más tarde estuvo en la cita mundial sub-20 en Polonia y obtuvo un sexto lugar. Esos dos resultados auguraban un gran futuro.

Pero no siempre tuvo las cosas fáciles durante su ascenso a la élite. Una lesión y problemas de indisciplina hicieron que este joven con grandes tatuajes se ganara fama de bad boy y muchos consideraran que no tendría la seriedad para seguir los entrenamientos y la preparación que lo hicieran crecer como atleta y persona.

El propio Zambrano recordó esos momentos turbulentos y tras los triunfos en el Mundial de Atletismo les agradeció a las personas que lo enfocaron y sacaron adelante: el entrenador cubano Nelson Gutiérrez y su fisioterapeuta, Caridad Martínez.

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“Ellos estuvieron conmigo cuando yo no tenía ni un plato para comer porque me habían dejado todos. No le tengo rencor a nadie, fue indisciplina mía. Recapacité y decidí entrenar día a día, con mucho sacrificio. Gracias a Dios estoy aquí y muy bien”, reconoció.

Todavía algo tímido e impresionado por el interés de la prensa, Zambrano se siente abrumado al ser objetivo de focos, flashes y micrófonos de periodistas. “Me cuesta dar entrevistas. Yo hablo mejor en la pista”.

Con Gutiérrez, técnico del ecuatoriano Álex Quiñónez, bronce en los 200 metros del pasado Mundial, entrena en Quito. Una rutina de vida que lo ha alejado de su madre, pero que también lo ha mantenido apartado de las distracciones.

Cuando ganó las dos medallas de oro en los últimos Juegos Panamericanos en Lima 2019 (400 metros y relevo 4x400), Anthony quiso hacerle un regalo a su madre. No le dijo que había vuelto a casa y acompañó su aparición sorpresa, fiel a su estilo, con una banda de mariachis.

El joven Anthony, el hombre que les compite mano a mano a jamaiquinos y estadounidenses, tiene ahora dos sueños: ser campeón olímpico en Tokio 2020 y ganar dinero suficiente para comprarle una casa a Miladis.

Anthony será uno de los galardonados en la ceremonia de premiación del Deportista del Año de El Espectador y Movistar, el 9 de diciembre, en la que, como es costumbre, se destacará en el podio las categorías Mayores y Juvenil, Técnico, Dirigente, Equipo, Revelación, Vida y Obra y el Juego Limpio Guillermo Cano. Usted podrá ser parte de esta elección votando por su deportista favorito: ingrese a nuestra página de internet (http://deportistaee.elespectador.com/) o diligencie el cupón que sale publicado en el impreso. No necesariamente el más votado por internet será el Deportista del Año. Los lectores forman parte del jurado, junto con la sección de Deportes de El Espectador. El favorito en la web recibirá un premio aparte.

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Redacción deportes

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