Caterine Ibargüen, la reina del atletismo mundial

La colombiana fue reconocida este martes como la mejor del 2018, luego de triunfar en el salto largo y triple en la Liga de Diamante, la Copa Continental y los Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

Alberto II, el príncipe de Mónaco, fue el encargado de entregarle el premio a la reina. Entre monarcas se entienden. Príncipe por herencia familiar, reina porque en su sangre viene el ADN del triunfo, de querer ganar siempre, en la competencia que vega y contra el que sea y al ser mejor que todas las atletas del mundo, fue reconocida como la mejor. 2018 fue un año perfecto para Caterine Ibargüen. Lo cierra de la mejor manera posible. Luego de recibir el lunes el reconocimiento como la Deportista del Año de El Espectador y Movistar, ayer fue premiada por la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) como la mejor atleta del año.

“No puedo con mis piernas, me están temblando”, fue lo primero que dijo al recibir el premio. Es curioso que no le tiemblen antes de competencias de talla mundial como los Juegos Olímpicos, Mundiales de Atletismo o en las paradas de la Liga de Diamante, pero sí en un escenario en el que todos la están exaltando. “Estoy feliz de estar aquí. Le dedico esto a Dios, a mi profesor Ubaldo Duani, a mi grupo de trabajo, a Colombia entera y a mi familia. Estoy muy feliz y no me salen las palabras”, comentó en un tono pausado, producto de la emoción.

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Caterine fue una de las cinco atletas nominadas a la mejor de la temporada, junto a Dina Asher-Smith, Beatrice Chepkoech, Nafissatou Thiam y Shaunae Miller-Uibo, todas ellas, en los momentos previos a la ceremonia reconocieron el buen año de la colombiana y la dieron como la gran favorita a ganar el premio.

Ibargüen, en este año, por recomendación de su entrenador Ubaldo Duany, no se enfocó solo en su especialidad del salto triple sino que se arriesgó a participar en el salto largo, una disciplina en la que se requiere una técnica diferente. Entrenó muchas horas para poder arriesgarse a participar ante las mejores del mundo, dudó en que pudiera lograr marcas significativas; sin embargo, a lo largo del año los resultados fueron llegando como si llevara mucho tiempo en esta modalidad.

En el triple reinó sin problemas. Ganó todas las competencias que disputó, no solo en la Liga de Diamante, sino en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, en donde también se impuso en el salto largo, así como en la Copa Contiental. Al final del año, terminó con los dos diamantes, algo que ninguna había podido hacer en la historia.

Esos logros eran más que suficientes para ganar, pero este premio también es, en gran parte, elegido por los votos de la gente y el pueblo colombiano la respaldó, tanto que, en la tarima, luego de recibir la estatuilla, le dijeron que se habían dado cuenta que ella era muy querida en Colombia porque había recibido demasiados votos desde su país. “De verdad que es un país que vibra por lo bueno que uno hace. Considero que es el apoyo a mi trabajo, porque se sienten orgullosos de la manera como los represento”, confesó con su habitual sonrisa.

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A pesar de que le tocó correr a última hora porque su maleta no llegó y el vestido de una diseñadora colombiana que había preparado desde hace varios días se quedó en el equipaje extraviado en el aeropuerto de Niza, y le tocó salir a hacer compras por las calles de Mónaco, lució perfecta, con un vestido negro muy elegante, acorde para una reina como ella. “No me puedo amargar por esos contratiempos, estoy feliz y disfrutando”, destacó la colombiana, que estuvo acompañada por su entrenador, su novio y parte de su equipo de trabajo.

Si buscará alargar su carrera para retirarse en los Olímpicos de Tokio 2020 y si seguirá participando en el salto largo y triple, la antioqueña no quiso decir mucho, y a una pregunta en inglés que le hicieron al respecto ella solo respondió “Top Secret”.

Su reinado se confirmó ayer, sin embargo, comenzó desde el 2008, cuando inició su relación con Ubaldo Duany, su sombra y el responsable de sus logros.