Colombia ya es potencia mundial

El rugby subacuático y su gran oportunidad para crecer

Los recientes éxitos internacionales de las selecciones masculinas y femeninas pueden generar mayor apoyo estatal y del sector privado.

La selección colombiana es la campeona del mundo de rugby subacuático. / Cortesía

Como tantas otras disciplinas en Colombia, el rugby subacuático existe gracias a la pasión y perseverancia de sus practicantes. Son ellos la verdadera razón para que ese deporte se desarrolle en nuestro país y tenga representación en eventos internacionales. (La evolución del rugby en Colombia)

Son tan grandes sus ganas de triunfar y superar obstáculos, sobre todo financieros y administrativos, que ganar partidos y trofeos en las piscinas resulta lo más “sencillo”.

En 2019, la selección de mayores conquistó el título en el Mundial de Graz (Austria), en el que superó, entre otras, a las grandes potencias de la modalidad, Dinamarca y Noruega. Como si fuera poco, el equipo femenino quedó tercero, mientras que las chicas sub 19 finalizaron de segundas en el torneo de su categoría, en Sheffield (Inglaterra).

El rugby subacuático, similar al tradicional pero en el fondo del agua, llegó a Colombia hace unos 30 años. Actualmente hay siete ligas, afiliadas a la Federación de Actividades Subacuáticas (Fedecas), entidad que también rige otras cinco modalidades: apnea, hockey, natación con aletas, orientación y pesca submarina.

“Nuestro proceso competitivo al más alto nivel comenzó en 2010, cuando participamos en el Mundial de Clubes, en Berlín. Quedamos subcampeones en masculino y campeones en femenino”, explica Alejandro Oviedo, el capitán de la selección nacional, quien pertenece al Club Orcas, de Medellín, la base del combinado patrio.

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Ahí comenzó realmente el desarrollo de esa disciplina. El entonces capitán, Samuel Gaviria, se fue a estudiar a Inglaterra y compitió un par de temporadas con el club Molde, de Noruega. Al regresar asumió el reto de dirigir a la selección. Ese equipo quedó tercero en el Mundial de Cali, en 2015, su primer podio.

El año pasado Orcas ganó el Mundial de Clubes, que siempre se disputa en Alemania. Y ahora el equipo de mayores les quitó la hegemonía a los países escandinavos.

Y eso que nuestros jugadores no son profesionales. Todos tienen oficios alternos (ingenieros, docentes, comerciantes, estudiantes) que les permiten ganarse la vida, pues con este deporte en vez de ganar dinero, tienen que poner.

“La Federación (que cuenta con doce ligas departamentales y 54 clubes, aunque pocos de rugby) apoya en la medida de sus posibilidades. Coldeportes, ahora Ministerio, también está gestionando unas ayudas económicas, pero en realidad a nosotros nos toca financiarnos. Hicimos un crowdfunding y la empresa PPG Industries nos colaboró también para la ida a Austria”, explica Oviedo, quien espera que los éxitos recientes sirvan para que el rugby subacuático gane adeptos en el país.

“Realmente nos ha faltado difusión para podernos masificar. Quienes lo practicamos vinculamos a referidos o familiares y así nos mantenemos. Apenas ahora estamos comenzando a trabajar con un semilleros de niños de cuatro años, en el Club Orcas”, admite Oviedo, a pesar de que para vincularse no se necesita ser un gran nadador ni ser un portento físico con gran capacidad pulmonar, “sino simplemente tener las ganas”.

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Los integrantes de la selección nacional entrenan cuatro o cinco veces por semana. A medio día hacen una o dos horas de gimnasio y por la noche trabajan en el complejo acuático de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, en Medellín.

Sin embargo, en otras regiones ya se está desarrollando el deporte. En Bogotá y el departamento del Valle se están organizando mejor. Tanto que buscan que para los Juegos Nacionales de 2023 en el Eje Cafetero se incluya en el programa oficial. “Es una gestión administrativa que hay que culminar. A nivel internacional también están llenando los requisitos para que nos vinculen a los Juegos Mundiales. Es un proceso y estamos luchando para que salga bien”, agrega Oviedo, quien le ha dedicado los últimos ocho años de su vida a un deporte poco conocido pero apasionante, que gracias a sus triunfos y los de sus compañeros tiene la gran oportunidad para crecer.

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Redacción Deportes - @DeportesEE

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