Va por el podio en Doha 2019

La carrera que le puede cambiar la vida a Anthony Zambrano

El atleta de 21 años es el primer colombiano en disputar la final de los 400 metros en Mundiales de diferentes categorías. Su gran meta es Tokio 2020.

A las 2:20 p.m., el colombiano Anthony Zambrano disputará la final de los 400 metros en el estadio Khalifa, en Doha (Catar).   / EFE
A las 2:20 p.m., el colombiano Anthony Zambrano disputará la final de los 400 metros en el estadio Khalifa, en Doha (Catar).EFE

Son apenas 45 segundos de carrera, pero detrás hay muchos años de trabajo. Anthony Zambrano, guajiro de nacimiento pero barranquillero de crianza y corazón, disputará este viernes, a las 2:20 p.m., la final de los 400 metros planos del Mundial de Atletismo Doha 2019, en Catar. (Sara Vargas, la mejor atleta paralímpica de Lima 2019)

Esa prueba podría cambiarle definitivamente la vida al atleta de 21 años de edad, quien ha demostrado tanto talento en la pista como temperamento fuera de ella. Es un rebelde con causa.

Su marca, 44,55 segundos, fue la sexta en la semifinal y se convirtió en récord nacional. Está apenas a 30 centésimas del tercero en la sumatoria, el estadounidense Fred Kerley, y a 42 del bahameño Steven Gardiner, quien impuso el mejor registro. Tan cerca y tan lejos de un podio histórico en el estadio Khalifa, de la capital catarí.

“Precisamente por esos tiempos es que una final puede resultar impredecible. Están todos tan cerquita que un pequeño detalle define todo. La actitud, no cometer errores, la mentalidad, haber descansado bien, no dejarse llevar por la ansiedad, de eso depende la carrera”, explica Valentín Gamboa, el experimentado técnico de la selección colombiana, para quien “Anthony es un hombre ambicioso, que no se amilana ante nadie y confía siempre en que va a ganar. Eso será fundamental”.

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Y el velocista colombiano confirma las palabras de su entrenador: “Soy un corredor con cojones, no le tengo miedo a nadie y vamos con todo”.

Zambrano comenzó a brillar en el Mundial de Menores de Cali, en 2015, cuando llegó a la final y quedó séptimo, con un tiempo de 46,57. Al año siguiente, en el Mundial Juvenil de Polonia, fue sexto, con 46,50. En junio pasado impuso récord nacional, 44,68. Y esta temporada también se coronó campeón suramericano y panamericano de la distancia, tanto en individual como en el relevo de 4x400. El miércoles paró el cronómetro en 44,55 y con esa progresión demostró que definitivamente tiene con qué pelearles a los mejores del mundo.

Este viernes tendrá una cita con la historia, aunque Orlando Ibarra, uno de los técnicos que lo formó, asegura que “su gran meta son los Olímpicos de Tokio 2020. Toda su preparación está enfocada para que su techo sea allá, aunque, eso sí, aún tiene mucha cerrera por delante”.

Anthony es un muchachos extrovertido y alegre, que antes que hablar, prefiere actuar. Durante las competencias opta por aislarse, concentrarse en la carrera y no perder el foco. Después se relaja y recupera la actitud fiestera que lo caracteriza.

Nació en Maicao, pero se crió en Barranquilla, a donde su madre partió luego de que su esposo fuera asesinado. “Uno viene con un don, con un talento, la clave es encontrarlo y trabajarlo”, explica el velocista, que se dio cuenta de que era bueno para correr en unos Juegos Supérate Intercolegiados, en los que representó al Instituto Educativo Distrital María Cano. Después de ganar, fue invitado a participar en el programa Talentos del Atletismo Colombiano (TAC) y se dedicó de lleno al deporte, porque antes trabajaba como todero en construcción o de mototaxista.

Bajo las órdenes del profesor Juan Carlos Cervantes fue aprendiendo los secretos de las pistas y luego llegó a manos de Valentín Gamboa, quien con la selección nacional le ayudó a dar el salto a la élite. “Espero lograr un buen puesto en esta final. Tuve un par de años complicados, me opaqué, pero estoy de regreso y tengo mucho para dar”, asegura Anthony sin modestia, porque la confianza en sí mismo es su mayor virtud.

“Es un hombre desfachatado, que se transforma al entrar a la pista. No se arruga. Además, tiene unas cualidades impresionantes”, agrega el profesor Gamboa, para quien “con trabajo y más fogueo internacional, él y la posta pueden llegar a meterse entre las ocho mejores del mundo en los Juegos Olímpicos del año entrante”. (Yulimar Rojas y Caterine Ibargüen, a la final del salto triple en el Mundial)

“Se que todavía puedo mejorar. Ya estuve en la Liga de Diamante (no corrió tras verse afectado por una partida en falso) y esta experiencia en la final me va a ayudar. Me falta mucho, pero soy un chamaco que se pone retos y lo que digo lo cumplo”, advierte antes de advertir que “todos mis éxitos se los debo a mi mamá (Miladys), la mujer más linda del mundo”, esa a la que le va a dedicar la carrera de este viernes, la misma a la que quiere comprarle una casa para agradecerle todo lo que ha hecho por él y así cambiarle la vida.

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2019-10-03T22:13:53-05:00

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2019-10-04T14:35:05-05:00

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LUIS GUILLERMO ORDÓÑEZ

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