Las razones del cierre del laboratorio de control de dopaje en Bogotá

Craig Reedie, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje, WADA, explicó en diálogo con El Espectador las razones por las que el máximo ente decidió cerrar el centro en la capital colombiana.

EFE

En febrero la WADA suspendió el laboratorio ubicado en la capital colombiana por seis meses debido a que no superó la evaluación de calidad que realiza el organismo mundial antidopaje. “Fue realmente una pena tener que suspenderlo. Este año tuvimos que tomar esta misma determinación con 16 laboratorios más en todo el mundo. Usted no entiende lo mucho que siento el tener que verle la cara a un colombiano y explicarle que cerramos su laboratorio por no superar una de las pruebas, pero es en pro de la lucha que llevamos a diario”, afirmó Reedie.

La suspensión de estos lugares es más usual de lo que se piensa. Muchas veces el problema radica en que la tecnología avanza todos los días y los centros autorizados por WADA deben estar a la vanguardia y en constante cambio. “Las personas se sorprende al saber que uno de los principales laboratorios en Estados Unidos pidió la suspensión voluntaria.  La razón: necesitaban nueva equipamiento y el gobierno no les había dado el dinero para comprarlo. El precio de una sola máquina puede alcanzar los 750 mil dólares y muchos lugares no pueden costearlo”, apuntó. A nivel mundial, estos centros especializados obtiene recursos de universidades, pertenecen a privados o simplemente son financiados por los gobiernos. (Lea también: Sebastian Coe, de frente contra el dopaje)

La suspensión del laboratorio colombiano tiene su origen en una muestra ciega que envió WADA y no dio con los resultados esperados. “Ellos no sabían que contenía lo que mandamos, pero nosotros sí. Los resultados que arrojaron en el laboratorio salieron mal, no era lo que esperábamos, fue una pena, porque tuvimos que decidir con la comisión disciplinaria y la orden fue suspender. Se les dio un plazo de seis meses para que salgan bien las pruebas y después de que demuestren que los estándares subieron podrán buscar la re acreditación” dijo el presidente.

Reedie dejó claro que el problema en Colombia radica, específicamente, en las máquinas,  mas no en el talento humano. Todos los días la lucha para combatir el dopaje es mas difícil, la tecnología no sólo avanza en pro de quienes quieren un deporte sano y limpio, también da pasos gigantes para quienes buscan hacer trampa.

El sistema de la WADA funciona como un reloj: todas las piezas tienen que estar en perfecto estado y andar de manera sincronizada. Es por está razón que este año han cerrado tantos laboratorios, puesto que en la dura lucha contra el dopaje prefieren calidad a cantidad. Un error en la cadena colapsaría todo el sistema y las implicaciones en cuanto a credibilidad y tranquilidad de los atletas serían inimaginables.