María Alejandra Marín: “No vamos a bajar la cabeza, nuestro sueño continúa e iremos a París 2024”

La capitana de la selección de voleibol de Colombia, jugadora del São Caetano, de Brasil, ha sido protagonista de la revolución de este deporte en el país. “Necesitamos una liga profesional”, advierte.

La cartagenera María Alejandra Marín (15) es la capitana de la selección femenina de voleibol. / Comité Olímpico Colombiano

Lleva una década liderando la revolución del voleibol femenino en Colombia. María Alejandra Marín ha sido la principal testigo del cambio que llegó de la mano de los entrenadores brasileños Mauro Marasciulo y Antonio Rizola. 

(Así se convirtió Colombia en potencia suramericana del voleibol femenino)

El biotipo siempre fue la principal virtud de las jugadoras colombianas, que han mejorado en técnica, estrategia y un factor clave: la mentalidad. Ya no juegan por participar, sino para ganar.

“El objetivo era París 2024, pero se nos adelantó el proceso. Dimos todo lo que teníamos, trabajamos duro y contamos con el apoyo de todos, le peleamos a un equipo más experimentado como Argentina, pero no nos alcanzó. Le pedimos perdón a la gente que se ilusionó con nosotros, pero este equipo, con un promedio de edad de 21,3 años, tiene un gran futuro”, dijo entre lágrimas el profesor Rizola, tras la dramática derrota ante el combinado albiceleste en la final del preolímpico, en Bogotá.

Y agregó que también se encargó de cambiar el chip de las jugadoras: dejó atrás el fantasma de los regionalismos.

“La gente tiene que entender que un proceso olímpico lleva tiempo. Este grupo lleva mucho tiempo trabajando, conmigo desde enero de 2017 cuando empezamos a cambiar la mentalidad de las jugadoras, que necesitaban fortalecer su voluntad de representar a un país y no solamente a sus departamentos, además de creer y estar convencidas de que se le puede ganar a cualquier rival. Hoy ya pelean los títulos de todos los torneos en los que participan”.

La armadora y capitana del equipo, María Alejandra Marín, habló de este proceso y advirtió que “aunque estamos destrozadas, no vamos a bajar la cabeza, nuestro sueño continúa y vamos a ir a París 2024”.

Lleva diez años siendo la capitana de la selección, ¿cómo ha sido esa tarea?

Es una responsabilidad grandísima, porque estar en un grupo de mujeres nunca es fácil, cada una tiene su genio, pero creo que ha sido un proceso muy lindo. Siento que se ha notado el progreso que hemos tenido como equipo, que se ha visto reflejado en los resultados. Pese a que la responsabilidad ha sido mayor para mí, hay otras jugadoras que también son líderes y me ayudan mucho. Lo mejor es que todavía estamos muy jóvenes y detrás viene una muy buena generación.

Tras más de cinco años en el exterior, ¿cuál es el aporte que le brinda a la selección?

El principal, para mí, es la alegría que mantengo. Trato de hablarles mucho, sobre todo cuando las cosas no salen tan bien. He ganado mucha experiencia en los equipos de los países en los que he podido jugar.

Actualmente juega en Brasil, ¿qué ha aprendido en ese país?

He adquirido muchas herramientas en la parte táctica y técnica, porque estás jugando en uno de los países potencias de este deporte. Además, he tenido la oportunidad de compartir equipo o competir con campeonas o bicampeonas olímpicas. 

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¿Realmente se puede vivir de este deporte?

Sí, por supuesto que se puede vivir del voleibol, pero hay que salir del país. Aquí no es un deporte muy conocido y apoyado, pero en otros países sí y te da otras oportunidades.

Participó de todo el proceso de esta selección femenina, que pasó de ser un equipo discreto a uno competitivo. ¿Qué cambió?

Ya no vamos solo a participar, sino a competir, a dar lo mejor de nosotras. Ya se tienen altas expectativas de nosotras y en todas las competencias en las que hemos participado en los últimos años peleamos la medalla de oro o el podio. En los Juegos Bolivarianos de Santa Marta fuimos bronce, en los Centroamericanos de Barranquilla ganamos plata, en los Odesur nos quedamos con el oro, en el Suramericano de mayores ocupamos el segundo lugar, en la Copa Panamericana estuvimos en el tercer puesto y en los Panamericanos de Lima conseguimos la presea de plata.

¿Cuál ha sido la clave?

La mentalidad. Colombia siempre se ha caracterizado por tener un gran biotipo. A nivel táctico y técnico teníamos un desempeño aceptable, pero con la llegada del profesor Antonio Rizola nuestra mentalidad ha cambiado en un 100 %. Él siempre nos dice que aquí no se destaca una jugadora por ser la mejor, sino sobresale el equipo. Nosotras nos hemos unido como jugadoras y hemos formado una de las mejores selecciones de América.

¿Qué falta todavía?

Más fogueo y masificación del deporte en el país. Necesitamos una liga profesional, como la tienen casi todos los países del continente. La única manera de dar ese salto de calidad es acostumbrarnos a jugar al más alto nivel durante todo el año.

¿Siente frustración por no haber logrado la clasificación a los Olímpicos de Tokio?

Estamos destrozadas, porque trabajamos muy duro e hicimos muchos sacrificios. Teníamos mucha ilusión de ir a Japón, pero no vamos a bajar la cabeza. Nuestro sueño continúa y vamos a redoblar esfuerzos para ir a París 2024. 

(Antonio Rizola: “Ahora Colombia juega para ganar, no por participar”)

Habló de sacrificios. ¿Cuáles han sido?

Muchas personas no son conscientes de eso, no ven todo el esfuerzo que hay detrás, lo difícil que ha sido llegar a pelearles a Brasil y Argentina. El hecho de dejar a nuestra familia o celebraciones por estar aquí y hacer lo que nos gusta ya habla por sí solo. Para la preparación de este ciclo preolímpico tuvimos que concentrarnos en diciembre, lo que significaba pasar fechas importantes como Navidad y Año Nuevo lejos de nuestros seres queridos. Esto representa que para llegar a lo más alto hay que esforzarse muchísimo, aunque creo que la afición lo valoró y por eso nos acompañó de manera masiva. No logramos la clasificación, pero nos quedamos con la alegría de haber enamorado a la gente, esa es una gran ganancia.

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Pues ha sido un año maravilloso. Fuimos a los Juegos Panamericanos y peleamos ante países como Estados Unidos, Brasil y Canadá. La medalla de plata fue un paso grandísimo que dio la selección. Para nosotras fue una plata con sabor a oro. Y aquí durante tres días llenamos el coliseo y le mostramos a la gente lo lindo y emocionante que es nuestro deporte. Yo me siento orgullosa de lo que hemos hecho. Quienes nos acompañaron nunca se van a olvidar de este equipo.

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Paula Casas Mogollón / @PauCasasM

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