Murió Gildardo García, el Gran Maestro del ajedrez colombiano

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El antioqueño falleció a los 66 años, víctima de efectos derivados del COVID-19. García fue el segundo colombiano en ser Maestro, después del pereirano Alonso Zapata.

Gildardo García tenía muy claro cuál iba a ser su aspiración en la vida una vez acabara el bachillerato: ser ajedrecista. Difícil, sin duda, porque ¿cuántas personas viven y se sostienen en Colombia gracias al ajedrez? Inclusive, se puede ir más allá ¿cuántas lo hicieron en la década del 70?

Pocos, pero García lo hizo y supo que iba a hacerlo desde muy joven cuando veía las partidas de su máximo ídolo, el ruso Víktor Korchnói, considerado uno de los grandes que nunca ganó un título mundial. La consigna del ajedrecista colombiano, a lo largo de su vida, se centró en un objetivo: ganar. Triunfar para poder vivir. Viajar y competir para no morir de hambre.

García, que nació en Medellín en 1955, dominó las competencias locales durante años. Ganó el campeonato nacional de mayores en 10 ocasiones (1977, 1978, 1985, 1986, 1987, 1989, 1991, 1995, 2003 y 2006). También, se dedicó a recorrer el mundo para ganarse su lugar en la élite del deporte. Consiguió ser destacado en España, pero sus logros más importantes los alcanzó en Cuba y en Estados Unidos.

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En la isla del caribe, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) le otorgó el título de Gran Maestro (GM), un reconocimiento que solo se logra cuando el jugador logra hacer dos normas internacionales, que son, básicamente, un resultado superior a un puntaje de 2451 contra rivales de al menos cinco nacionalidades diferentes.

Ser Maestro en este deporte no es sencillo porque, además, las normas no son lo único que se necesita. Para que un jugador pueda ser GM, además, se necesita que en algún punto de su carrera haya tenido un total de 2300 puntos Elo, que es un coeficiente matemático y estadístico para medir la habilidad de los jugadores de ajedrez.

García, que ya había completado su primera norma internacional en Salamanca (España), consiguió la segunda en la Habana. Su puntaje Elo, en ese entonces, era de 2470 puntos, lo que quería decir que el título no se le podía conceder todavía, pero ese, que era el paso más sencillo, apenas era un trámite. En 1991 ya se podía decir que Gildardo García se convirtió en el segundo colombiano en alcanzar el título de Gran Maestro, después del pereirano Alonso Zapata.

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Pero, tal vez, la hazaña más importante de García no fue ese título, sino el partido que disputó un año antes, en 1990, en el Abierto de los Estados Unidos contra el ajedrecista norteamericano Walter Browne, Gran Maestro que conquistó esa competición en seis oportunidades.

El partido de García contra Browne fue legendario. Es un caso de estudio para los fanáticos del ajedrez. Sobre todo, porque Browne era una estrella. Le encantaba dar espectáculo. Era un jugador de gran talento, pero también era impulsivo y le gustaba gesticular para presionar a sus rivales.

La clave de la victoria del colombiano estuvo en un movimiento arriesgado que hizo al entregar su alfil y su reina en la apertura de la partida. Esa, que parecía una jugada que enredaría sus posibilidades y que delataba su inminente derrota, fue la llave para vencer al estadounidense en un juego de antología para el ajedrez colombiano.

Treinta años después de ese mítico encuentro, a sus 66 años, Gildardo García fue internado en la Clínica Bolivariana de Medellín. El ajedrecista se complicó por varios síntomas relacionados con el COVID-19 y este viernes 15 de enero, uno de primeros maestros del ajedrez en Colombia, falleció.

Una noticia triste para el deporte colombiano. García soñó desde muy temprano que podía jugar al ajedrez y luchó por sobrevivir haciendo lo que le gustaba. Lo consiguió y lo hizo en el máximo nivel. El recuerdo de sus triunfos permanecerá en la memoria de los ajedrecistas colombianos.

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