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29 Mar 2022 - 1:50 a. m.

No es 2010: la crisis en abundancia de la selección de Colombia

Para jugar el repechaje a Catar, el equipo de Reinaldo Rueda necesita ganarle a Venezuela en Puerto Ordaz y que Perú no supere a Paraguay en Lima.
Thomas Blanco

Thomas Blanco

Periodista Deportes
Luis Díaz acabó una racha de 685 minutos de Colombia sin hacer gol. / AFP
Luis Díaz acabó una racha de 685 minutos de Colombia sin hacer gol. / AFP
Foto: Agencia EFE

Esta noche, pasadas las 8:30 p.m., se firmará el acta de defunción de las eliminatorias. Al menos como las conocimos desde el final de la Copa del Mundo de Estados Unidos de 1994. Y pase lo que pase, desde ese momento hasta hoy, Colombia, de ganar, solo podrá igualar el peor puntaje que ha hecho en las clasificatorias (23 puntos, en las de Sudáfrica 2010). ¿Crisis?

La semana pasada, en un diálogo con ESPN, Francisco Maturana compartió una charla que tuvo con Jorge Valdano. El argentino le dijo unas palabras que nunca se le olvidaron: “Las crisis en abundancia son las peores”. Y esa, tal vez, es la mejor diferencia entre esas dos eliminatorias llenas de complejos y fatalidades. Esta tarde en Puerto Ordaz (6:30, Caracol), José Pékerman se estrellará ante una selección colombiana probablemente con mejores perfiles que los que a él le tocó. La impotencia de un país que está muy cerca de darle el adiós a una generación dorada sin participar en la Copa del Mundo de Catar. No es 2010.

Lea: Las semillas que plantó la era Pékerman

Razones pueden ser muchas. Responsabilidades, también. Tan repartidas entre entrenador, directiva y jugadores. Pero, independientemente de que se cumpla el objetivo, Colombia despedirá a una selección con la lengua afuera, que no disfrutó el camino, sin un juego que despierte la sensibilidad de sus gente, en el que será el epílogo del mundo de selecciones de los últimos 28 años. ¿Cuándo sería el próximo partido oficial de la selección? No hay respuestas.

En un grupo de Whatsapp, conformado por los principales referentes de las 10 selecciones de Suramérica, hecho para tomar una postura días antes de la Copa América de Brasil, que pudo cancelarse a última hora, los jugadores están más alineados que nunca: el formato debe cambiar. Sobre todo por el malestar que hay entre los futbolistas de tener que cruzar el Atlántico para representar a sus países. Y la resistencia de los clubes europeos a prestarlos.

Antes de Estados Unidos 1994, los equipos se reunían un mes, en dos grupos de cinco, a definir los clasificados a la Copa del Mundo. Un formato que está en las carpetas de la FIFA con la nueva repartición de cupos para el Mundial 2026, que pasará de 32 a 48 equipos. Suramérica tendrá seis cupos y medio. Es decir, podrían clasificar los primeros tres de cada grupo y los cuartos se enfrentarían entre ellos en un repechaje. Todavía no hay una decisión tomada, la FIFA está en eso. Sabe que las selecciones son las que convierten en mitos a sus jugadores, pero son conscientes de que también son una carga... seguir de la misma manera es insostenible.

(Lea: El Disney de Luis Díaz)

Ante Bolivia, Colombia no tuvo un partido espectacular. De hecho presentó los mismos problemas de toda la era Rueda, pero logró meter tres goles y seguir en la conversación. Además de ganarle a Venezuela, necesita un milagro en Lima: que Paraguay, uno de los equipos más decepcionantes de las eliminatorias, no pierda ante Perú. En los otros juegos de la jornada Chile, también con opción de repechaje, recibe a Uruguay, mientras que Brasil y Argentina visitan a Bolivia y Ecuador, respectivamente.Igual, de darse lo impensado, Colombia no estará en el sorteo este viernes. Los repechajes se jugarán en Doha a mediados de junio y al equipo suramericano le tocaría enfrentarse ante una escuadra asiática. Todo está en las manos de Perú.

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Parece un oxímoron, pero existe hasta una teoría económica que indica que las peores crisis de la humanidad las generó la abundancia. Y así, entre tantas posibles hipótesis, a Colombia se le fue de los dedos su boleto directo a Catar. Es difícil encontrar los porqués. El mundo de selecciones no volverá a ser el mismo.

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