La selección femenina Sub-17 de Colombia está a las puertas de un nuevo reto que, más allá del presente, refleja el futuro del fútbol femenino nacional.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
El Sudamericano Femenino Sub-17, que se disputará entre el 30 de abril y el 24 de mayo en Manizales, Palmira y Cali, es mucho más que un torneo clasificatorio: es una vitrina de talento, un termómetro del desarrollo y una antesala de lo que podría ser una nueva generación dorada para la tricolor. En juego están cuatro cupos al Mundial de Marruecos, y Colombia parte como una de las grandes favoritas.
El semillero de la sub-17 para la selección femenina
La historia reciente avala la expectativa. Tras su histórico subcampeonato mundial en la India 2022, Colombia ha transformado esta categoría en el semillero más prolífico del fútbol femenino del país.
De allí surgió Linda Caicedo, líder de aquella gesta y hoy estrella consolidada en la élite mundial. Pero no fue la única. Jugadoras como Ana María Guzmán, Luisa Agudelo o Gabriela Rodríguez también nacieron futbolísticamente en esta categoría, ratificando que el proyecto Sub-17 no es un peldaño menor, sino el primer paso sólido hacia la élite.
Esa consolidación no es fortuita. Es el fruto de un trabajo meticuloso que hoy tiene como gran artífice a Carlos Paniagua, el entrenador que ha sabido potenciar el talento desde edades tempranas. Bajo su conducción, la Sub-17 no solo ha tenido una preparación intensa y estructurada, sino que viene de coronarse campeona en la UEFA Friendship Cup Sub-18 disputada en Turquía. En ese torneo internacional, las colombianas empataron sin goles en la final contra Finlandia y se impusieron en la definición por penales (3-1), dejando claro que el equipo está listo para competir a gran nivel.
Ahora, con la responsabilidad de ser anfitrionas, las juveniles se alistan para vivir el torneo con el respaldo de su gente. Colombia integra el Grupo A junto a Argentina, Venezuela, Chile y Paraguay, y jugará tres partidos en Manizales y uno en Palmira, donde espera el calor del público para consolidar su paso hacia la ronda final.
El calendario de partidos para Colombia inicia con un duelo clave contra Argentina este miércoles 30 de abril a las 4:30 p.m., seguido por los compromisos ante Venezuela (2 de mayo), Chile (6 de mayo) y Paraguay (9 de mayo, en Palmira). El objetivo es claro: avanzar a la fase final y quedarse con uno de los cuatro boletos al Mundial.
Sin embargo, el reto no será sencillo. En el Grupo B se encuentra Brasil, la otra gran potencia continental, acompañada por Ecuador, Uruguay, Perú y Bolivia. Si bien las brasileñas llegan con el cartel de favoritas, Colombia ha demostrado en varias ediciones pasadas que puede competir de tú a tú ante cualquiera. De hecho, ha sido subcampeona en cuatro de las últimas cinco ediciones (2013, 2018, 2022 y 2024), lo que evidencia una constancia que pocas selecciones pueden igualar.
La historia de Colombia en el Sudamericano Sub-17
Desde la primera edición del torneo en 2008, que Colombia ganó en Chile, el país ha tenido una evolución notable. Si bien en 2010 tuvo un traspié (séptimo lugar), el desempeño desde 2012 ha sido de alta competencia. En ese tiempo, el fútbol femenino en Colombia ha ganado visibilidad, estructura y talento, y la Sub-17 ha sido eje vertebral de ese crecimiento.
Las razones del auge son múltiples. La expansión de las escuelas de formación femenina, el aumento en la participación en torneos internacionales y el trabajo coordinado de la Federación Colombiana de Fútbol en procesos de largo plazo son algunos de los factores que han permitido que esta categoría sea ahora una cantera indispensable para la selección de mayores.
Más aún, el rendimiento deportivo ha sido acompañado de un mayor interés mediático y del público, lo que crea una atmósfera de mayor exigencia y motivación.
El hecho de que el torneo se dispute en casa puede ser una ventaja estratégica para Colombia. La altitud de Manizales, el clima y el entorno pueden favorecer al equipo. Además, la presencia del público colombiano promete ser un factor emocional determinante, como ya ocurrió en torneos anteriores cuando la tricolor jugó en casa.
Más allá de los resultados, lo que está en juego es el proyecto a largo plazo del fútbol femenino nacional. Esta generación Sub-17 no solo aspira a clasificarse a Marruecos, sino también a continuar con el legado que dejó Linda Caicedo y sus compañeras. El sueño no se limita a volver a una Copa del Mundo: se trata de competir para ganarla, de seguir consolidando un modelo que hoy es ejemplo en el continente.
El proceso de Paniagua ha demostrado que con preparación, confianza y continuidad, el talento colombiano florece. Y este Sudamericano, más que una obligación, es una oportunidad: la de demostrar que Colombia no es solo una promesa en el fútbol femenino, sino una potencia consolidada. La ilusión está encendida, y el camino hacia Marruecos comienza en casa, con el balón al pie y los sueños en alto.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador