15 Sep 2021 - 12:54 a. m.

Geremías Ocoró desapareció en 2019 después de subirse a una lancha en Timbiquí

Geremías era docente oficial en zona rural de Timbiquí y viajaba a Guapi, Cauca, para visitar a su familia cuando actores armados y encapuchados lo sacaron de la lancha y se lo llevaron. Esa fue la última vez que su familia supo de él.

Geremías Ocoró nació y creció en el corregimiento de Santa María, en Timbiquí, municipio ubicado en la Costa Pacífica del departamento del Cauca. Estudió Economía en la Universidad Pontificia Javeriana en Cali y regresó a Guapi (Cauca), allí formó su familia y trabajó como docente.

Luz Hernández Ocoró es hermana de Geremías y ha sido la encargada de emprender la búsqueda para saber la verdad sobre lo que le pasó a su hermano. Habló con El Espectador sobre lo último que supo de Geremías antes de que desapareciera y de la lucha que ha enfrentado para encontrarlo.

¿Ustedes sabían que él viajaba de Timbiquí a Guapi? ¿Cómo fue su desaparición?

Él salió desplazado de allá en el 2001 y el Gobierno volvió y lo mandó para allá a trabajar como docente en 2009. Él siempre venía en vacaciones a visitar a la familia porque vivía en Santa María y allá trabajaba, pero tenía a su mujer y sus hijos en Guapi. En la Semana Santa de 2019 iba a Guapi a ver la familia y por eso viajaba en la lancha. Durante el viaje, cuando iba a salir al mar, lo sacaron tres personas desconocidas de la lancha.

¿Cómo se enteraron de lo ocurrido? ¿Quién les contó?

El que manejaba la lancha, estaba muy nervioso y apenas llegó a Guapi puso la denuncia el 12 de abril de 2019, en ella decía que le habían sacado un pasajero, con rumbo desconocido. Él nos contó que los sujetos estaban encapuchados y armados, nadie les conoció la cara. Pero el denunciante dijo que era de tez negra.

Aquí puede reportar la desaparición de un ser querido.

¿Ustedes pusieron la denuncia ante la Fiscalía? ¿Tuvieron alguna respuesta?

Yo tengo dos denuncias, una de ellas la puse el 15 de julio de 2019 en el Valle del Cauca. Estoy desesperada porque ningún fiscal, hasta ahora, ha sido capaz de llamarme a decirme qué está pasando. Hasta fui con otro de mis hermanos a que nos tomaran el ADN, pero no nos han dicho nada más. Tampoco he tenido respuesta del Ministerio de Educación, no me han dicho nada y él era docente público.

Yo me muevo y busco la manera, estoy entrando a la a la Fundación Guagua y con la Cruz Roja Internacional también he hablado de todo eso. También fui con la Unidad Nacional de Protección (UNP) y con la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Pero no sé qué más hacer, a dónde más ir.

¿Cómo era su trabajo como docente que realizaba antes de desaparecer?

Él estaba estudiando Economía y como no conseguía trabajo se pudo a trabajar en la política entre el 2000 y 2004. Ahí cambió el rumbo y se dedicó a la docencia, hacer cursos, talleres y demás. Hasta que pasó el concurso con el Estado y fue ubicado para ser docente de secundaria, de sexto a once, del Instituto Técnico Agrícola Santa María.

En la institución nunca nos dijeron nada, yo fui a buscar ayuda allá y no me prestaron atención por miedo. Yo soy la hermana mayor de él y soy la que ha enfrentado la lucha. Él tiene su señora y con ella dejó tres hijos, el mayor apenas tiene 22 años y está siguiendo una carrera de enfermería. La mamá tiene pocos recursos para agilizar la búsqueda.

La gente teme decir las cosas, declarar. Geremías venía en una lancha con otros 20 pasajeros y nadie quiso ser testigo, nadie quiere decir nada.

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¿Cómo los ha afectado la ausencia de él?

Ha sido muy difícil. Éramos cuatro hermanos, pero el único que ayudaba con mi mamá era él porque era por el único de los cuatro que se preparó, era el único que ganaba. Yo en este momento yo le pido al gobierno sienta ese dolor que sienten las madres. Mi mamá tiene ya 86 años, ya no puede hacer nada y a mí me tocó desplazarme por todo esto. Como empecé a hacer las denuncias tuve que irme para que no me fueran a matar.

Mi mamá cree que él va a llegar y cualquier ruido que escucha piensa que es él, es algo impresionante. Nunca ha recibido un acompañamiento psicológico y el apoyo de las instituciones ha sido muy poco.

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¿Qué ha significado para usted haber enfrentado esta lucha y tenerse que desplazar por ello?

Decidí venirme a Cali el 20 de abril de 2019 porque cuando desaparecieron a mi hermano yo era líder de la Junta de Acción Comunal, vivíamos en una zona roja. Yo empecé a moverme y preguntar, eso me trajo mucho miedo. La gente me decía que no denunciara y por eso me vine, para no arriesgarme. Tengo mucho temor de regresar, no lo he hecho desde que me fui.

Son cosas difíciles de contar, me toca pedirle ayuda a los vecinos y ahí me la voy pasando con la alimentación. A veces me cortan los servicios como en este momento, porque no he conseguido trabajo por la edad.

Me quedo sin palabras para contar lo que sentimos. Pero mi lucha es para seguir adelante y saber la verdad. Por eso pido que me contacten si alguien tiene información del paradero de Geremías Ocoró. Mi teléfono es: 3167755346.

Si usted quiere reportar a una persona desaparecida debe ingresar a https://www.elespectador.com/desaparecidos-colombia/ y llenar un breve formulario con los datos, números de contacto, breve descripción de los hechos y una fotografía reciente del pariente o allegado que está buscando. El Espectador abre este espacio para apoyarlo, poniendo al servicio sus canales de difusión para amplificar el llamado de auxilio.

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