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El Gobierno tiene la oportunidad de corregir los errores que cometió la Aeronáutica Civil en la estructuración de las concesiones de los aeropuertos de Cartagena y Barranquilla en la década del 90, y que obligaron a la entidad a realizar las inversiones con los recursos de las contraprestaciones y no con los dineros de los concesionarios.
Así lo señaló el director de la Aerocivil, Fernando Sanclemente, al explicar que el Gobierno estudia la posibilidad de prorrogar la concesión del aeropuerto de Cartagena, Rafael Núñez. Ya se firmó un memorando de entendimiento que deberá estar resuelto el 28 de febrero de este año.
De aceptarse la propuesta de prórroga, se modificarían las condiciones del contrato. Así, éste sólo podría ampliarse por el 60% del tiempo inicial de la concesión, la contraprestación sería fija y no variable, y las inversiones definidas tendrían que ser pagadas por el concesionario.
Los recursos que pague la concesión Sacsa, operador del Rafael Núñez, a la Aeronáutica Civil serían destinados al mejoramiento de la infraestructura aeroportuaria en terminales deficitarios.
Una vez se resuelva esta propuesta se firmará un memorando de entendimiento con la concesión del aeropuerto Ernesto Cortissoz, de Barranquilla, el cual fue adjudicado con las mismas características del de Cartagena.
La concesión del aeropuerto de la capital del Atlántico terminará en cuatro años, razón por la cual presentará su solicitud de prórroga.
Es de anotar que las concesiones de Cartagena y Barranquilla, que son de primera generación, estuvieron estructuradas con algunas debilidades, como la ausencia de un Plan Maestro previo.
Además, la contraprestación es fija. De estos recursos, el 30% se destina para ejecutar el plan de inversiones obligatorias, es decir, para modernizar los dos aeropuertos, lo cual resultó insuficiente y por ello les tocó apelar al 70% que le correspondía a la Aerocivil.
Esto significa que todas las obras que se han adelantado en la modernización y expansión de los aeropuerto de Barranquilla y Cartagena han sido ejecutados con dineros públicos, es decir, de la Aeronáutica.
Son concesiones que fueron entregadas a 15 años. La más antigua es la de Cartagena, que data de 1996 y que vencerá en tres años.
Frente a esto, la tarea fundamental de Fernando Sanclemente es repotenciar las concesiones aeroportuarias, dentro de las cuales se incluye la terminal de Palmira, Alfonso Bonilla Aragón, caso en el que el Estado interpuso un tribunal de arbitramento, el cual falló a favor de la Aerocivil en un gran porcentaje.
“Es de anotar que los avances en la terminal de Cali no han sido los indicados en el contrato”, recalcó Sanclemente.
Otra tarea de Sanclemente es hacer el seguimiento al desarrollo de las concesiones del Aeropuerto El Dorado de Bogotá, en el cual se invertirán cerca de US$700 millones. En los aeropuertos de San Andrés y Providencia se tiene proyectado asignar recursos por $45 mil millones.
En los aeropuertos de la concesión Centro Norte, que integran seis terminales aéreas, la inversión superará los US$310 mil millones.
El pasado viernes, el concesionario Air Plan presentó los diseños de los aeropuertos.
En el José María Córdova, de Rionegro, se invertirán $118 mil millones; en el Olaya Herrera de Medellín, $50.400 millones; en Los Garzones de Montería, $52 mil millones; en Las Brujas de Corozal, $24.400 millones; en el Antonio Roldán de Carepa, $34.300 millones, y en El Caraño de Quibdó, $20.700 millones.
La próxima concesión será la del Nororiente, la cual cobija a los aeropuertos de Bucaramanga, Cúcuta, Barrancabermeja, Valledupar, Santa Marta y Riohacha.
Actualmente se está estructurando el procesos para abrir la licitación y adjudicar en el segundo semestre de este año.