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Una contundente respuesta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio el gremio de los productores de tabaco al rechazar las medidas que promueve la entidad internacional con la finalidad de reducir el consumo de cigarrillo, pero que afectarían la estabilidad laboral de más de 30 millones de agricultores que en el mundo derivan su sustento de su cultivo y producción.
Por este motivo, los productores de tabaco de América, en representación de la Asociación Internacional de Productores Tabacaleros (International Tobacco Growers Association, ITGA), se reunieron en la ciudad de Santa Cruz do Sul, Brasil, para evaluar las implicaciones de las medidas propuestas por la OMS y, en una declaratoria conjunta, manifestaron su total inconformidad.
Los miembros de la asociación sostienen que “nos oponemos al conjunto de recomendaciones de la OMS, que pretenden la limitación de la producción de tabaco, la restricción de la tierra disponible para el cultivo, la denegación a los productores de sus derechos políticos y comerciales de mantener contacto con sus gobiernos a través de Comisiones o Comités de Tabaco, la prohibición de las subastas y, al hacerlo, directamente amenazar el trabajo y posibilidades de sustento de millones de familias productoras en todo el mundo”.
Además, en su declaratoria, los representantes de los países productores en el hemisferio manifestaron su inconformidad por que en el Convenio Marco sobre el Control del Tabaco (CMCT), propuesto por la OMS, estaba contemplada la búsqueda de alternativas para los agricultores que se vieran afectados por las medidas de control a la producción de la hoja. Sin embargo, hasta el momento, no se ha dicho nada al respecto y, por el contrario, aseguran que las medidas que se están planteando son arbitrarias.
Al margen de las preocupaciones de los productores de tabaco, en el mundo existe una realidad que plantea la OMS: el consumo de cigarrillo es un asesino silencioso. Según cifras de la misma organización, seis millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, es por eso que se han enfocado en reducir el número de fumadores que, se calcula, puede ser de 1.100 millones de personas.
Los planteamientos de la OMS para combatir el consumo de tabaco reviven un debate que parecía haber sido superado hace muchos años: ¿son el prohibicionismo y la coerción las estrategias adecuadas para reducir el consumo? Para Jorge Julio César, presidente de ITGA, ese no es el camino y nada se puede lograr con la reducción de la producción si no se hace lo mismo con la demanda. “Mientras haya quien compre, habrá cultivos”, afirma César.
Agrega que “no quiero que nos pase como en Estados Unidos cuando se implementó la ley seca. El resultado fue que se consumía más, pero clandestinamente. El individuo tiene derecho a fumar si así lo quiere” (leer entrevista en www.elespectador.com).
En el panorama nacional, la preocupación de los tabacaleros es grande. Afirman que es evidente que, además de ser una de las más sólidas fuentes de empleo para el sector del agro en el país, el tabaco es uno de los productos mejor negociados en el tratado de libre comercio con Estados Unidos.
Así lo manifiesta el gerente de Fedetabaco, Heliodoro Campos, que representó a Colombia en el encuentro de productores. “Pretender reducir las hectáreas de tabaco en Colombia sería un contrasentido si se tiene en cuenta lo logrado con el acuerdo comercial. En la negociación tenemos un cupo de exportación libre de arancel de 4.000 toneladas al año, con un incremento del 5% durante diez años. En ese momento, el tope de producción que tenga el país será el ratificado para la aplicación del tratado”, afirmó.
Las cifras que maneja Fedetabaco hablan por sí solas. En Colombia, cerca de 15.000 agricultores y sus familias derivan el sustento de este cultivo. El número de hectáreas sembradas llega a 12.000 y la producción supera las 20.000 toneladas. “La producción del tabaco no se puede reemplazar tan fácil como pretenden. En el país todo lo que se produce está vendido, situación que no sucede con otros productos que se ven afectados por la fluctuación de los precios internacionales”, asegura Campos.
Así las cosas, la guerra que ha emprendido la OMS contra el consumo de cigarrillo podría dejar grandes perdedores: los casi 30 millones de productores y agricultores nacionales e internacionales. Sin embargo, tal como plantea el presidente del ITGA, Jorge Julio César, estas medidas no garantizan la reducción de la demanda, sólo se vuelve a un debate ya superado que podría llevar hasta la ilegalidad el trabajo de los agricultores.
Sin duda, la lucha contra el consumo de tabaco es una prioridad para la OMS. Pero la duda de fondo tiene que ver con la estrategia coercitiva que ha adoptado la organización. Las partes están muy lejos de llegar a un acuerdo y las posiciones entre productores y la OMS son cada vez más distantes. La última palabra se dictará en la quinta Conferencia de las Partes (COP-5), que se llevará a cabo antes de terminar 2012, cuando en noviembre se discuta el futuro de este negocio en Corea.
* Por invitación de Fedetabaco.