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La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) tiene nueva directora ejecutiva. La economista Adriana Jiménez Delgado asumió este viernes el cargo por un periodo de 12 meses, en reemplazo del ingeniero Antonio Jiménez Rivera, quien continuará en la entidad como experto comisionado.
¿Quién es Adriana Jiménez?
Economista con maestría en Economía y Políticas Públicas, especialista en Gestión de Proyectos y en Derecho de la Competencia y Libre Comercio, Jiménez Delgado acumula 30 años de experiencia en regulación económica del sector energético, tanto en Colombia como en el exterior. Ha pasado por el Departamento Nacional de Planeación, el Ministerio de Minas y Energía, la ANLA, donde coordinó el Grupo de Transición Energética Justa, y la propia CREG, donde se desempeñó como asesora y, desde este año, como experta comisionada.
“Asumo este rol con la intención de que los sectores de energía eléctrica, gas combustible, gas licuado del petróleo y los combustibles líquidos presten sus servicios de manera eficiente. De mi parte, se buscará que las decisiones regulatorias reflejen un equilibrio entre la eficiencia en las tarifas, la protección de los usuarios, la suficiencia en la remuneración de los agentes y las necesidades del sector”, dijo al asumir el cargo.
A través de un comunicado, Jiménez comentó algunos de los retos que tendrá su gestión al frente del regulador: fortalecer la matriz energética e incorporar nuevas tecnologías, dar señales para una mayor oferta de gas natural, actualizar la regulación en materia de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y avanzar en el desarrollo regulatorio de la cadena de combustibles líquidos.
Los problemas del sistema eléctrico
La nueva directora asume en un momento de “alta tensión” para el sector energético. En los últimos días, el Gobierno declaró la situación de desastre nacional por el fenómeno de El Niño y trasladó COP 4 billones a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para tomar medidas preventivas.
El Ideam estima en 81 % la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre, lo que lo ubicaría como uno de los de mayor magnitud desde 1950. La NOAA, por su parte, proyecta que las condiciones persistan hasta inicios de 2027.
Para el sistema eléctrico colombiano, que depende mayoritariamente de las hidroeléctricas, el panorama es delicado.
Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen, advirtió recientemente que Colombia llega a este fenómeno con menos capacidad de respuesta que en años anteriores. “Colombia ha perdido su confiabilidad, y el ‘colchón’ con el que normalmente operaba el sistema hoy ya no existe. Si se presenta un verano fuerte, tal y como se proyecta, tendremos muy poco margen de maniobra para enfrentarlo”, dijo.
Entre abril y junio, XM tuvo que impartir 165 instrucciones para desconectar carga por limitaciones de la red. Solo el 7 % de la energía que se esperaba incorporar al sistema este año ha entrado, y cerca del 60 % de los proyectos de transmisión presenta retrasos. Cuando las hidroeléctricas no alcancen, el país dependerá de las plantas térmicas, que necesitan gas, carbón y otros combustibles para operar. “El propio XM concluye que, durante el verano, Colombia necesitará que operen prácticamente a toda su capacidad durante varios meses para compensar la menor generación de las hidroeléctricas”, añadió Gutiérrez.
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