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Aeropostale cumple su primer año en Colombia

Las dificultades que rodearon su aterrizaje en el país no fueron obstáculo para que la marca se hiciera un nombre entre el consumidor joven y proyecte ventas totales de US$10 millones.

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David Mayorga
15 de mayo de 2014 - 02:52 a. m.
 Silvia Valencia, country mánager de Aeropostale en Colombia. / Andrés Torres - El Espectador
Silvia Valencia, country mánager de Aeropostale en Colombia. / Andrés Torres - El Espectador
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A mediados de 2013, cuando los obstáculos seguían acumulándose, el almacén continuaba cerrado y las cuentas de la obra no hacían otra cosa que aumentar, los directivos de Aeropostale comenzaron a referirse a su tercer punto de ventas en Colombia como ‘La maldición de Salitre’.

“No sabíamos por qué, pero todo salía mal. Había problemas por la conexión hidráulica, por el suministro de energía, incluso cuando íbamos a instalar las escaleras eléctricas tuvimos que alterar el diseño porque en ese lugar, el único donde podían estar, estaba una columna; alterarla significaba la caída estructural del centro comercial”, recuerda Silvia Valencia, gerente nacional de la marca de ropa estadounidense.

Los compradores también notaban que algo no iba bien, en especial cuando el aviso de apertura de la tienda se mantuvo colgado por poco más de un año. Claro que esa fue una campaña de expectativa infalible. Porque mientras la espera se extendía, el reconocimiento de la marca se fue consolidando.

Quienes buscaban en internet de qué se trataba, encontraban comentarios positivos desde Bucaramanga, donde la marca, de corte urbano, para clientes entre los 15 y 25 años que prefieren la comodidad antes que la moda, inició su operación en Colombia en agosto de 2013 con la apertura de un local en el centro comercial Cacique.

“Fue una entrada por lo alto. La gente nos recibió muy bien, porque lo percibieron como la llegada al mercado de una marca de gran renombre. Incluso el primer obstáculo que habíamos previsto, la conexión de la marca con producto pirata, se derrumbó cuando los clientes conocieron la tienda, el surtido de ropa y las promociones”, explica Valencia.

Un recibimiento menos efusivo recibieron en noviembre en el centro comercial Andino, de Bogotá, su segunda apertura en el país, donde se creía que Aeropostale iba en contra de su imagen de marcas exclusivas y de alto nivel. Las ventas se mantuvieron según las expectativas hasta que, finalmente, en marzo de 2014, abrieron la tienda de Salitre Plaza. Entonces, el apodo de ‘La maldición’ fue remplazado por ‘El hoyo negro’.

“Es, de lejos, nuestro mejor almacén. Toda la mercancía se vende en cuestión de semanas; incluso, lo que en Andino no tiene una alta rotación, en Salitre, literalmente, se desaparece”, agrega la empresaria, quien explica que, de momento, la marca ha invertido alrededor de US$7 millones en el país en la adecuación y el surtido de sus tiendas, donde se vende desde jeans, pasando por sacos de algodón, camisetas, hasta ropa interior femenina.

Una inversión abultada que, no obstante, es opacada por las expectativas de ganancias en el primer año de la marca en Colombia, que se proyectan en US$10 millones. De ahí que Aeropostale busque abrir 15 tiendas en el país en los próximos cinco años, para consolidar el buen recibimiento que ha tenido por parte de los compradores. “Queremos expandirnos a Medellín, Cali y Barranquilla, y estamos analizando muy bien posibilidades en ciudades intermedias como Cúcuta, Villavicencio o del Eje Cafetero. Sabemos que allí podemos causar un gran impacto”, anuncia Valencia.

 

dmayorga@elespectador.com

Por David Mayorga

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