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Según Juan Pablo Fernández, vicepresidente de Innovación y Mercadeo, el producto también podría ser catalogado como una “gaseosa natural”.
La compañía, reconocida por sus lácteos, se sigue metiendo en el mercado de las bebidas refrescantes no alcohólicas, en el que ya se había hecho presente con néctares de frutas, entre otros. Este sector representa alrededor del 12% del portafolio de la empresa.
La inversión en el desarrollo del jugo, que duró dos años, fue de aproximadamente $750 millones y al despliegue publicitario inicial se destinarán más de $3.000 millones.
La producción de la bebida, sin embargo, no se llevará a cabo en la plantas de Alpina, sino en la embotelladora Capri, en Chinchiná, Caldas. “Sin embargo, la ingeniería y formulación es totalmente nuestra”, aseguró Iván López, vicepresidente comercial.
Según los ejecutivos, la fruta que se utilizará para los jugos seguirá siendo la misma que se procesa para los concentrados de los yogures y mermeladas, que también se maneja en la planta de Chinchiná.
Alpina pretende competir con la industria de las gaseosas. “Queremos abrir un nuevo segmento del mercado”, dijo Fernández.
Respecto a la relación de este lanzamiento con el que recientemente se hizo de un té frío gasificado, los representantes de Alpina aseguraron que “no es más que una coincidencia”. Alpina espera vender $1,67 billones este año, incluyendo en la cifra el nuevo producto.