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Arranca el paro de taxistas contra la informalidad

Alrededor de 45.000 taxistas protestarán contra lo que califican transporte ilegal, especialmente Uber. Cupos que valen $50 millones menos y ganancias que no alcanzan para cubrir los créditos de los vehículos agudizan la discusión.

Se estima que hay 33.000 vehículos particulares que prestan el servicio de transporte ilegalmente. / Andrés Torres.

Este miércoles, los taxistas volverán a manifestarse. Esta vez por una razón que, dicen ellos, los ha atormentado desde hace varios años y no ha tenido mayor repuesta de las autoridades: la ilegalidad. Se refieren a los medios de transportes informales, como bicitaxis, mototaxis, pero principalmente Uber, que les ha generado pérdidas y “hoy los tiene sumergidos en una profunda crisis”, según advierte Francisco Camargo, líder de los taxistas.

Se trata de una pelea que ya lleva varios años y que al parecer se ha estancado a nivel jurídico: hace un mes, el Tribunal de Cundinamarca no aceptó la demanda del Ministerio de Transporte, en la que solicitaban bloquear Uber. Para ese entonces, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones advirtió que no era conveniente esta medida, pues violaría la ley de neutralidad. Eso quiere decir que si se bloquea esta aplicación, también podrían hacer lo mismo con Google y otras plataformas.

Pero, más allá de los argumentos jurídicos, la realidad es que se trata de un sector del transporte en transformación. Existen problemas de fondo que agudizan la pelea entre los taxistas y las plataformas como Uber, y las consecuencias de este cambio ya son visibles y medibles.

Francisco Camargo, líder de los taxistas, afirma que antes el cupo de un taxi podía costar $110 millones, sin embargo, hoy los consiguen a $60 millones: “El causante de este fenómeno es la informalidad. Tenemos compañeros que están pagando créditos altos que asumieron cuando no existían las plataformas como Uber o Cabify. Como muchos conductores han preferido irse a otras plataformas, como Uber, pues el precio del cupo baja, porque depende de la oferta y la demanda”.

Asimismo, los taxistas denuncian que sus ganancias diarias ya no dan abasto para cubrir los préstamos que tomaron para comprar su vehículo y el cupo, y les ha tocado rediferirlos a más cuotas, porque no les alcanza con el “producido” (las ganancias del día).

De acuerdo con Ernesto Sandoval, representante del sector de empresas de transporte de la Federación Nacional de Comerciantes, “el producido llega actualmente a $75.000 en promedio, casi un 30 % por debajo de lo que generaban antes de la llegada de Uber”. Además, indica que antes los propietarios veían oportunidad de contratar dos conductores para que manejaran día y noche, pero ahora no es rentable, porque el horario nocturno está plagado de vehículos particulares.

Sandoval también denuncia que Uber provocó un aumento abrupto del transporte ilegal: “Antes de la llegada de esta plataforma, los problemas de ilegalidad se presentaban principalmente por bicitaxis o las mototaxis (un problema muy serio en la región Caribe), aunque no llegaba ni al 3 %. Pero ahora calculamos que además de los 300.000 taxis que hay en Colombia, hoy hay 150.000 vehículos particulares que prestan el servicio de transporte ilegalmente. En Bogotá la proporción sería de 52.000 taxis, de los cuales hay 10.400 en parqueaderos cada día por pico y placa, contra 33.000 ilegales”.

Esta rivalidad también se aprecia en las ventas automotrices. De acuerdo con el reporte de vehículos de 2016 de Fenalco, las matrículas de taxis cayeron 35 % en 2016. En contraste, los registros de Renault Duster, la camioneta que utilizan los Uber blancos, crecieron 4,8 % el año pasado y sumaron 13.411 unidades. Y la tendencia continúa: las matrículas de taxis ya completan una caída de 29 % en lo corrido de 2017.

Aunque en esta ocasión la protesta es dirigida a las autoridades, los taxistas también quieren enviarles un mensaje a los servicios informales: “Bienvenida la competencia. Sin embargo, esperamos que sea regulada, como pasa con el negocio de taxis. Todos debemos jugar con las mismas reglas”, agrega Camargo.

Para José Stalin Rojas, analista del observatorio de movilidad de la Universidad Nacional, es momento de mirar a fondo esta rivalidad y tratar de transformarla en una sana convivencia. Hay espacio para que ambos sistemas puedan convivir, pero se requieren realizar cambios normativos y culturales importantes: “Es necesario hacer el mercado más competitivo, por lo que creo que, al igual que lo hace Uber, los taxis deberían poder cobrar una tarifa dinámica. Asimismo, los taxistas deben cambiar su comportamiento, para así brindar un servicio de mejor calidad”.

El experto en movilidad destaca la presencia de Uber en Colombia y de otras plataformas, porque no sólo le permitió al usuario elegir, sino también ver con más claridad los defectos del modelo de operación de los taxis. También mostró que “el papel del Estado es crear un marco para que los mercados operen eficientemente y no para que les solucione problemas de fidelización”.

Lo cierto es que la presencia del transporte ilegal, como los llaman los taxistas, obligó al gremio a reinventarse. Por ejemplo, crearon un nuevo modelo llamado Taxis Élite, cuyos pilares son la formación al conductor, la formalización y la tecnología (con wifi y Waze), todo dirigido al usuario.

En las protestas de este miércoles, en la que se espera que 45.000 taxistas salgan a manifestarse, se desatará otra vez el inconformismo de un sector que indiscutiblemente está afectado por el cambio. Para los analistas que no toman partido en esta discusión, que parece no tener fin, es urgente que las autoridades estructuren una solución que pare la crisis en la que se encuentran los taxistas y el asedio contra las plataformas.

 

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