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6 Feb 2021 - 2:00 a. m.

Así es la transición energética en la que está Ecopetrol

El interés en ISA, más allá de los asuntos fiscales del Estado, ha sido presentado por la petrolera como una jugada hacia la diversificación de su portafolio energético, de cara a un mundo que se está alejando de los combustibles fósiles para tratar de mitigar los efectos más aterradores de la crisis climática. ¿Cómo es la apuesta verde de la compañía petrolera?
Jorge Sáenz

Jorge Sáenz

Periodista Economía
El Grupo Ecopetrol anunció que aumentó de 300 a 400 megavatios (MW) su meta para el portafolio de energías alternativas de cara a 2023.
El Grupo Ecopetrol anunció que aumentó de 300 a 400 megavatios (MW) su meta para el portafolio de energías alternativas de cara a 2023.
Foto: Bloomberg - Nicolo Filippo Rosso

En un mundo de conciencia ecológica en donde los combustibles fósiles pierden encanto, la llamada transición energética es mucho más que un término de moda y pasa a ser un imperativo para cada rincón de la economía.

Este es un camino por el que transitan las grandes multinacionales del petróleo y en el que Ecopetrol busca no rezagarse, con la incursión en los llamados negocios verdes y complementando su portafolio energético con más opciones.

La empresa colombiana trabaja en varias iniciativas: un programa de descarbonización (eliminar el uso de combustibles fósiles), incremento en las fuentes de energía renovables a 400 MW (megavatios) al año 2023, mayor desarrollo del gas como combustible más amigable con el medio ambiente y la investigación del hidrógeno verde como nueva fuente de energía.

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Y es en medio de esa transformación energética que la empresa anunció, hace unos días, su intención de adquirir el 51,41 % de las acciones que el Estado tiene en ISA, la mayor transportadora de energía del país y una de las más importantes de la región. Independiente del aspecto fiscal y contable para la nación (que no es poca cosa, menos en época de apretón fiscal), la petrolera nacional apuesta, principalmente, por la electrificación de las economías.

Es un hito histórico para Ecopetrol que “nos va a fortalecer en el sector energético, nacional e internacional, y de alguna manera va a ser un paso decidido muy proactivo y grande en la senda de la transición energética”, señaló Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol.

Si bien el negocio de los combustibles fósiles seguirá marcando la pauta por lo menos tres décadas más, los grandes jugadores de la industria que se dedican a la extracción de hidrocarburos en el mundo están migrando aceleradamente hacia la diversificación de sus actividades y se están convirtiendo en empresas energéticas integradas en las que cobran cada vez más importancia los negocios verdes.

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Hace ya unos años, Ivan Glasenberg, CEO de Glencore, aseguró que renglones como la investigación y el desarrollo de baterías era una “área a la que debemos ingresar definitivamente, parece que será un sector de enorme crecimiento”. Esta compañía es uno de los pesos pesados en carbón y cobalto a escala global.

Hay que aclarar que, a pesar de las inversiones en varias industrias y los compromisos hechos por una lista de países (con el reciente regreso de EE. UU. al Acuerdo de París), es posible que las metas climáticas de mantener el incremento en la temperatura global por debajo de 1,5 grados no se logren cumplir, con graves consecuencias para todos.

Ahora bien, las compañías petroleras en el mundo avanzan en procesos de transformación energética, que apunten a la descarbonización de su portafolio, para lo cual están trabajando en áreas como eficiencia energética, reducción de emisiones y búsqueda de lograr una operación a mediano plazo de emisiones neutras (net zero), sostiene Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy.

“Ecopetrol ha venido igualmente trabajando en dicha dirección, de tal forma que la posible compra de ISA le permite a la compañía consistentemente avanzar en dichos procesos de descarbonización, sin descuidar para nada su foco como empresa petrolera y, en especial, profundizar en el desarrollo de reservas y opciones de producción en gas natural (off shore, yacimientos no convencionales y cuencas emergentes como el Valle Inferior del Magdalena), combustible que claramente está llamado a ser el energético de la transición”, considera Vera.

El grupo empresarial se ha trazado la meta de reducir más del 20 % sus emisiones totales para 2030. A la fecha, ha logrado una reducción de 6,6 millones de toneladas de CO2, de las cuales 1,7 millones de toneladas han sido verificadas. En línea con este objetivo, Ecopetrol se adhirió a la iniciativa del Banco Mundial denominada “Zero Routine Flaring by 2030”, que busca eliminar la quema rutinaria de gas en los campos de petróleo y gas a más tardar en 2030, precisa un informe de la petrolera.

El ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, reconoció que el movimiento que busca Ecopetrol con la posible compra de las acciones de ISA “es una tendencia global desde las empresas de hidrocarburos que buscan posicionarse como empresas de energía, pensando en la transición energética, la electrificación y descarbonización de la economía”.

El posible negocio de ISA le permitirá a Ecopetrol “reducir la volatilidad de su portafolio, al tener dentro de su estructura de ingresos un negocio que es regulado, al ser un monopolio natural, con ingresos bastante predecibles, estables y con muchas opciones muy interesantes de crecimiento”, aseguró Vera.

La apuesta por las renovables

El Grupo Ecopetrol anunció que aumentó de 300 a 400 megavatios (MW) su meta para el portafolio de energías alternativas de cara a 2023. Estima contar con ocho parques solares en funcionamiento antes de finalizar 2021, para abastecer parte de la demanda de energía de sus operaciones en los departamentos de Meta, Bolívar, Antioquia y Huila. Su filial de transporte Cenit ya tiene en funcionamiento el parque solar Castilla, en Meta, y hace poco inició la construcción de otra instalación: San Fernando, en ese departamento.

“Con estos parques, el suministro de energía renovable alcanzará 155 MW en menos de dos años. Su puesta en funcionamiento reducirá la emisión de aproximadamente 1,1 millones de toneladas de CO2, cifra que corresponde a la siembra y el mantenimiento de más de 7,7 millones de árboles”, explica la empresa.

En palabras de Bayón, “los nuevos parques solares significan un gran avance en nuestro plan de transición energética, el cual contempla contar con una capacidad instalada de energías renovables de alrededor de 400 MW al año 2023. Nuestro objetivo es impulsar un futuro energético sostenible y confiable para Colombia, y aportar a la meta del Gobierno nacional de reducir 51 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país para 2030”.

La empresa seguirá incrementando su presencia en energía solar. Para ello instalará techos fotovoltaicos en áreas administrativas en distintos departamentos del país. También continúa la evaluación y maduración de proyectos de energía eólica, biomasa, geotermia, pequeñas centrales hidroeléctricas y uso de baterías de almacenamiento.

El papel del gas y el hidrógeno

Para Ecopetrol es claro que el gas natural será el rey de los combustibles en este proceso de volverse más verde. Estima que el 30 % de su producción en el año 2030 estará constituida por gas, un energético más amigable con el medio ambiente, confiable, con potencial de crecimiento y un alto impacto en el desarrollo del país.

Para 2020, las cifras reveladas por el Ministerio de Minas y Energía dan cuenta de una disminución del 2,5 % en la producción de gas comercializado, frente a los números registrados en 2019. Hay que tener en cuenta que esta baja llegó en un año en el que muchos negocios e instalaciones industriales sufrieron cierres temporales (o permanentes) por cuenta de las medidas de restricción impuestas para mitigar la expansión del COVID-19.

Si se compara con el petróleo, la producción de gas resalta por su estabilidad en plena pandemia: la producción anual de crudo se desplomó 11,8 % en 2020, frente a las cifras registradas en 2019.

Ecopetrol ve el gas como apalancador de la transición energética del país y le apuesta a incrementar su oferta en los próximos años a través de la intensificación de las actividades de desarrollo y exploratorias en el área continental y costa afuera, y la evaluación del potencial de los yacimientos no convencionales (popularmente conocidos como fracking). Vale la pena recordar que esta técnica de exploración y producción es centro de un intenso debate global, Colombia incluida, por sus potenciales daños ambientales.

Las proyecciones de la unidad de análisis energético de Bloomberg (BloombergNEF) dan cuenta de que la demanda de gas crecerá 15 % para 2050, año en el cual varios países se han comprometido a llegar a economías con cero emisiones de gases de efecto invernadero. A pesar de su incremento en demanda, este combustible representará solo el 24 % de la canasta energética global para ese entonces.

Los números de este centro de análisis ayudan a entender hacia dónde y cómo se moverá la transición energética de esta forma: en 2019, las energías renovables representaban el 4 % de la canasta energética primaria a escala global, mientras que en 2050 serán casi el 20 %. Así mismo, en 2019, el petróleo tenía una participación del 32 %, cifra que bajará al 25 % en 2050.

Por último, la petrolera colombiana también busca incursionar en la naciente economía del hidrógeno verde y quiere potencializar su uso como uno de los vectores energéticos del portafolio y del plan de descarbonización, dado su potencial para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, según un informe de la empresa. “Próximamente vamos a poner en marcha un piloto en nuestro Instituto Colombiano del Petróleo en Piedecuesta (Santander) para comenzar a investigar las enormes posibilidades que tenemos para producir energía a partir del hidrógeno verde, lo cual redundaría en mayor eficiencia energética”, afirma Bayón.

La generación de hidrógeno verde es una tecnología que, si bien sigue en etapas incipientes en términos de investigación y adopción, y con costos muy elevados, muestra un potencial interesante para diversificar la oferta de energías renovables.

Así mismo, esta tecnología es particularmente interesante por su aplicación en sectores como el transporte y la industria pesada. Esta última representa uno de los renglones más complicados de descarbonizar por sus altos requerimientos en consumo de electricidad y temperatura para procesos en la fabricación de acero y cemento, por ejemplo.

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