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En buena parte de los municipios del país identificados como los más afectados por la violencia, la pobreza y las economías ilícitas, casi nueve de cada diez hogares viven del trabajo informal. Más de una cuarta parte no tiene acceso a agua potable, y en las zonas rurales de esos mismos municipios la proporción sube a casi la mitad. Además, más de la mitad de los hogares carga con rezagos educativos que se arrastran de generación en generación.
Esa es la fotografía que el DANE tomó en 2025 sobre los llamados municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial). Se trata de 170 municipios de 19 departamentos agrupados en 16 subregiones, donde viven más de cinco millones de colombianos.
¿Qué mide el DANE exactamente?
Para medir las condiciones de vida en esos territorios, el DANE usa el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), una herramienta que va más allá del ingreso. En vez de preguntar cuánto gana una familia, el índice mide si tiene acceso a educación, salud, trabajo digno, servicios públicos y condiciones adecuadas de vivienda.
Son cinco dimensiones y 15 indicadores en total: si en el hogar hay niños sin ir al colegio o con rezago escolar o si algún adulto del hogar es analfabeta o no completó nueve años de educación, si la familia tiene acceso a salud y no enfrenta barreras para atenderse; si hay trabajo infantil o desempleo de larga duración, si la vivienda tiene pisos de tierra o paredes precarias, hasta si cuenta con acueducto y alcantarillado, entre otras.
Un hogar se considera pobre multidimensionalmente cuando presenta privaciones en al menos el 33,3 % de esos indicadores.
La pobreza en los territorios del conflicto
En 2025, el 21,2 % de la población de los municipios PDET se encontraba en situación de pobreza multidimensional, frente al 24,4 % de 2024. Una caída de 3,2 puntos porcentuales que el DANE califica como estadísticamente significativa.
Desde 2018, cuando el indicador llegaba a 39,8 %, la tendencia general ha sido a la baja, con una reducción acumulada de 18,6 puntos en siete años, aunque con algunos repuntes en 2020 y 2024.
Los dos indicadores que más jalaron la caída en la pobreza multidimensional en municipios PDET fueron el bajo logro educativo y el acceso a agua potable. El porcentaje de hogares con privación por bajo logro educativo pasó de 60,3 % a 55,7 %, una reducción de 4,6 puntos. El de hogares sin acceso a fuente de agua mejorada bajó 3 puntos, de 30,8 % a 27,8 %.
En las cabeceras, el rezago escolar también retrocedió: de 26,6 % a 23,7 %, y en las zonas rurales dispersas, el acceso a agua mejorada mostró el avance más relevante del año: 4,7 puntos menos, al pasar de 48,2 % a 43,5 %.
El analfabetismo afecta al 12,5 % de los hogares en el total de los municipios PDET y sube a 14,7 % en las zonas rurales, aunque bajó 2 puntos frente a 2024, una reducción estadísticamente significativa. El trabajo infantil llega al 3,4 % en zonas rurales, prácticamente sin cambios frente al año anterior.
Entre otros datos, el desempleo de larga duración bajó 2,2 puntos porcentuales, de 12,7 % a 10,5 % en el agregado, una reducción estadísticamente significativa tanto en cabeceras como en zonas rurales.
Pero no todo el reporte trae buenas noticias. El saneamiento básico retrocedió: la proporción de hogares con inadecuada eliminación de excretas, es decir, sin alcantarillado, subió 2,8 puntos en el agregado PDET, de 21,2 % a 24 %. En las cabeceras fue donde ese indicador incrementó más: con 6,1 puntos, pasando de 19,9 % a 26 %.
La inasistencia escolar también creció, aunque de forma más leve: 0,6 puntos en el agregado, al pasar de 3,5 % a 4,1 %. En las zonas rurales dispersas el aumento fue de 0,8 puntos.
El hacinamiento crítico afecta al 8,2 % de los hogares en el agregado, pero sube a 10,3 % en las cabeceras. El dato varió levemente frente a 2024, con 0,1 puntos.
La brecha entre el campo y el casco urbano
La mayor reducción de pobreza multidimensional entre 2024 y 2025 ocurrió en los municipios PDET en centros poblados y el rural disperso, donde la incidencia bajó 3,8 puntos, de 29,9 % a 26,1 %.
Aun así, la brecha de pobreza multidimensional entre las cabeceras y las zonas rurales de los municipios PDET sigue siendo de más de 11 puntos porcentuales.
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