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Al revelar un recorte de 50 por ciento en las tasas de interés, el Banco de la República indicó que han cedido las presiones inflacionarias debido a la debilidad en la demandas internas y externas; las menores expectativas de inflación, la baja en el precio de los productos básicos y la revaluación del peso que en lo corrido del año se encuentra por encima del 14 por ciento.
Este panorama ha llevado a los miembros de la junta del banco central a considerar que la inflación anual terminará en 3,5 por ciento.
El gobierno se ha mostrado preocupado porque la demanda interna no registra un mayor dinamismo. El consumo de los hogares podría estar en mayores niveles, sin embargo no repunta y eso hace que el dinamismo en los precios, siga frenado.
El gerente del Banco Emisor, José Darío Uribe, que en la reunión donde se tomó la decisión del recorte en las tasas de interés se tuvo en cuenta mantener el afianzamiento para la recuperación de la economía y "reducir posibles efectos negativos de las restricciones que se han presentado al comercio y de la apreciación del peso".
En cuanto al comportamiento de la economía, el Banco central sigue pensando que la proyección para el crecimiento estará entre -0.1% y 1,0% con "una probabilidad muy alta de que este en alrededor de cero", indicó Uribe.
Dijo que el dato del primer trimestre de este año de -0,5% revelado por el Dane, "es menos negativo de lo que se esperaba hace seis meses atrás, pero similar al esperado hace un parte de meses".