Los mejores indicadores económicos le ayudarían al sector

“Burbuja inmobiliaria es un rumor infundado”: ministro de Vivienda

El ministro de esta cartera, Camilo Sánchez, indica que sigue siendo una inversión segura y con una alta valorización. Se espera iniciar este año la construcción de 102.500 viviendas con algún tipo de cofinanciación.

Camilo Sánchez, ministro de Vivienda. Archivo.

¿Cómo estuvo el sector vivienda en 2017? ¿Qué lo afectó?

El sector vivienda sigue mostrando solidez a pesar de la moderación de algunos de sus indicadores. En el 2017 se vivió un proceso de reorientación del mercado hacia aquellos segmentos en los cuales se cuenta con ayudas del Gobierno para la compra de vivienda. Varios indicadores soportan esta afirmación: por un lado, las cifras de iniciaciones de vivienda del DANE señalan un aumento del 12 % en el total de unidades habitacionales iniciadas en los primeros tres trimestres del año, en el rango de la Vivienda de Interés Social (VIS). Asimismo, las ventas de vivienda de interés social han mantenido su dinámica positiva, con aumentos de 15 % a noviembre.

En los rangos más altos de precios de vivienda, el año pasado se continuaron sintiendo los efectos de la incierta coyuntura económica internacional y el alza en las tasas de interés que se venía presentando desde 2016. No obstante, en el segundo semestre de 2017 indicadores como la confianza del consumidor para compra de vivienda y las licencias de construcción, en algunas regiones, comenzaron a revertir esa tendencia, lo que se reflejará en los próximos meses en los indicadores de comercialización de vivienda diferente a la de interés social.

¿Cuántas viviendas se construyeron con los subsidios del Estado en 2017?

Si se agregan todas las modalidades de subsidio, tenemos más de 159.000 viviendas que se iniciaron con algún tipo de ayuda durante 2017, ya sean gratuitas, del programa Mi Casa Ya, con subsidio de cajas de compensación, con coberturas de tasa de interés o aquellas diferentes a VIS con subsidio de tasa de interés. Para este año esperamos iniciar la construcción de 102.500 viviendas con algún tipo de cofinanciación.

¿Cómo espera que le vaya a la construcción de vivienda en 2018?

Este año tenemos el reto de cerrar con broche de oro el período del presidente Juan Manuel Santos. En materia de vivienda, la meta es completar la iniciación de 1,7 millones de unidades (con y sin subsidios del Gobierno) y ya vamos en 1,5 millones, por lo que estamos seguros de que alcanzaremos el objetivo. La estabilización de las principales variables macroeconómicas como la inflación, que ha vuelto a su rango meta, y las tasas de interés de largo plazo, que continúan descendiendo paulatinamente, harán que la construcción retome la senda creciente en los rangos más altos de precio.

¿Y las VIS?

La vivienda social seguirá con su dinamismo, gracias a la disponibilidad de subsidios en los programas Mi Casa Ya y de subsidio a la tasa de interés para VIS. Además, aquellas personas que deseen una vivienda entre $105 y $339 millones también podrán acceder a una rebaja en sus intereses, gracias al Gobierno Nacional. Pero no es sólo construir casas, sino también consolidar comunidades, por ello continuaremos la construcción de equipamientos en los proyectos de viviendas gratis de todo el país, como colegios, centros de desarrollo infantil y parques, además de seguir con nuestros esquemas de acompañamiento social.

¿En qué zonas del país es en donde más se están construyendo estas viviendas?

Son casi todas las regiones, pero destacaría la dinámica de la vivienda en la costa Atlántica y en el Valle. Al respecto, también cabe resaltar que con el programa de vivienda gratuita llegamos a algunos de los municipios más pobres del país, llevando la construcción formal de vivienda a varias zonas que estuvieron marcadas por el conflicto armado.

Además de la construcción de vivienda, cómo considera que se está comportando el sector inmobiliario? ¿Se está comprando?

Las cifras son claras en señalar que, si bien los tiempos del ciclo constructivo se han ampliado, dada la coyuntura macroeconómica reciente, el sector sigue apostando por la vivienda VIS y esto es gracias a los estímulos que otorga el programa Mi Casa Ya. De acuerdo con datos de Camacol, entre enero y noviembre de 2017 las ventas de vivienda nueva en el segmento VIS diferente al VIP alcanzaron más de 52.000 unidades, mostrando un aumento de 15,1% con respecto a lo observado un año atrás. Si bien la comercialización de viviendas de mayor valor estuvo un poco rezagada en 2017, esperamos que los niveles de ventas se recuperen con la reducción de las tasas de interés y el aumento de la confianza en el sector.

¿Qué dice sobre los eternos rumores de que en Colombia hay burbuja inmobiliaria?

Que son infundados. Los últimos datos de precios de vivienda, con un incremento promedio de 6,6 % anual (2,5 % si se descuenta la inflación), muestran que estos mantienen un crecimiento sano y en la cartera hipotecaria no se han observado niveles preocupantes de morosidad. En años anteriores se dieron aumentos importantes en los precios, movidos por algunas zonas puntuales de alto valor en las grandes ciudades, pero que en ningún momento se constituyeron en una burbuja.

¿Las elecciones presidenciales pueden cambiar el comportamiento de la construcción de vivienda?

Uno de nuestros objetivos es que la política de vivienda se convierta en una política de Estado y por ello trabajaremos en mostrar sus excelentes resultados, no sólo en materia de aumento de la actividad constructora, con sus efectos en el crecimiento del PIB y el empleo, sino también en reducción de la pobreza y mejora de la calidad de vida de los colombianos.

¿Las casas que no se terminen antes del 7 de agosto se finalizarán en el siguiente Gobierno?

Los programas están diseñados de tal forma que tienen asegurados los recursos para terminar la totalidad de las viviendas estipuladas, así superen el actual período presidencial.

¿Vale la pena seguir invirtiendo en vivienda?

Claro que sí, es la opción más segura de inversión. La valorización de la vivienda es de las más altas entre las alternativas de inversión y es un sector que presenta unos riesgos muy bajos.

Los constructores hablan sobre el mal dinamismo de la vivienda de estratos altos. ¿Qué hacer para reactivar los estratos 5 y 6?

Este segmento sintió los efectos de la difícil coyuntura de reducción de precios del petróleo y el alza de la inflación de 2014, 2015 y 2016. Es un mercado que responde a las variables macroeconómicas, por lo que estamos seguros de que con la reducción de tasas de interés de largo plazo y la estabilidad de la variación del IPC retomará una senda creciente y generará un mayor valor agregado a la economía.

¿Qué opina de las decisiones del Banco? ¿Han afectado el sector?

Uno de los factores que afecta al sector vivienda es la tasa de interés de largo plazo. La tasa de intervención del Banco de la República tiene un efecto mayor sobre las tasas de créditos a plazos más cortos como los comerciales o los de consumo. Lo importante es que se mantenga el equilibrio entre la estabilidad de la inflación y el crecimiento económico.

¿En qué afecta el IVA del 5 % a viviendas de más de $850 millones?

Es posible que este impuesto se refleje en un mayor precio al consumidor final de este tipo de vivienda. No obstante, la gran mayoría de la oferta se encuentra en rangos menores a este precio, por lo que esperamos que el efecto sobre el mercado no sea tan acentuado.

¿Cuáles son los cuellos de botella que enfrenta la vivienda en Colombia?

Debemos lograr que la política de vivienda trascienda y haya disponibilidad de recursos en los programas para los próximos años. De esta forma, generaremos confianza, tanto en el sector constructor que se verá incentivado a ofertar más proyectos, como en los hogares, que quieren comprar una vivienda y necesitan de las ayudas del Gobierno para ello.

Con ello, atacaremos también uno de los principales obstáculos para que los colombianos compren vivienda que la profundización del crédito hipotecario. La cartera hipotecaria solo alcanza un 6 % del PIB, participación inferior a la de mediados de los 90, cuando fue de 12 % y es hoy una de las menores de América Latina, lejos de países como Chile y Panamá, que rondan el 20 %.

Adicionalmente, la seguridad jurídica para el mercado es imprescindible, por lo que haremos lo posible por mitigar todos aquellos factores que generen incertidumbre tanto a constructores como a compradores de vivienda.

 

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