Cafeteros colombianos buscan cautivar a jóvenes con clases de barismo y cata

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La Asociación Campesina de Cafés Especiales (Ascafés) creó una escuela para promover el amor por la caficultura con un proyecto que también los acerca a procesos como la recolección y la fermentación.

Un grupo de cafeteros colombianos crearon una escuela de barismo y cata para enseñar a niños y jóvenes los secretos del café e iniciar a través de la transmisión de conocimiento un empalme generacional que los motive a quedarse en el campo.

Esta iniciativa la desarrolló la Asociación Campesina de Cafés Especiales (Ascafés) para promover el amor por la caficultura con un proyecto que también los acerca a procesos como la recolección y la fermentación.

“Creemos que vamos a dejar un empalme generacional y que el campo no se va a quedar solo”, dijo a Efe Elkin Arcila, quien fundó en 2016 esta asociación que impulsa la producción, la transformación y la comercialización del café de productores del municipio de Támesis, en el departamento de Antioquia (noroeste).

La idea de conformar esta escuela, que actualmente cuenta con 44 estudiantes, surgió mientras realizaba capacitaciones a productores que se resistían a apropiarse de la nueva información que estaban recibiendo.

“Era muy difícil decirle a un adulto ‘tómese el café sin azúcar’. No tenía eco. Se me ocurrió arrancar con nuestros hijos, enseñarles a preparar un buen café y a conocer sus atributos. Con ellos tuve una buena acogida porque los niños y jóvenes no estaban permeados”, contó el caficultor.

Cambiar el chip

Arcila explicó que en este espacio los aprendices reciben clases de barismo, catación y torrefacción y que su respuesta ha sido tan positiva que en la primera participación de la escuela en el Concurso Nacional de Barismo Kids uno de sus alumnos obtuvo el segundo lugar.

“Les estamos enseñando que se pueden quedar aquí y que hay futuro porque lo que nosotros tenemos no es una finquita o una parcela, es una agroempresa”, declaró el líder cafetero y agregó que para fortalecer este proyecto de educación necesitan “un poco más de tecnología y conectividad para que pueda acceder a otros aprendizajes”.

Actualmente, la asociación cuenta con una tienda de café en Támesis atendida por los hijos de los productores de la región, quienes a diario aprenden y motivan a los clientes a consumir la bebida y a disfrutar de sus atributos.

La escuela no es el único logro de Ascafés, pues su fundador fue recientemente nominado al Premio Famiempresario Interactuar del Año en la categoría “Encadenamiento Empresarial” por su labor social y el impacto que ha tenido la asociación en la región tras preparar a caficultores en la producción de un café competitivo, especializado y diferencial.

Trabajo asociativo y capacitación

Una crisis en el sector cafetero, que los hizo vender el grano por debajo del costo de producción, llevó a 32 familias de Támesis a agruparse para trabajar unidos y salir adelante de una forma menos traumática.

En 2019 “perdimos el norte”, según su fundador, y estuvieron cerca de disolver la asociación, pero la Corporación Interactuar apareció en el camino y los rescató con sus capacitaciones y empoderándolos como colectivo al enseñarles liderazgo y comunicación asertiva, además de desarrollar sus habilidades gerenciales para convertirlos en agroempresarios.

“Empezó a resurgir Ascafés. A la fecha somos 38 familias porque enderezamos el camino y encontramos el norte. Todo lo que aprendimos, lo pusimos en práctica. Estamos actualmente muy fortalecidos”, señaló Arcila, quien participó en el programa Método Base de Aceleración (MBA).

Café tipo exportación

En ese crecimiento exponencial que consiguieron en el último año, los asociados lograron tener como clientes a importantes restaurantes y cafés de Medellín.

Igualmente empezaron a exportar a países como Chile, China, Estados Unidos y Kuwait.

Esos avances los interpretaron como los frutos de asociarse para hacer “cosas diferentes”, entre ellas producir en sus agroempresas “café diferenciado, café especial porque sabíamos que tiene un valor agregado”.

Ascafés recolecta al año entre 500 y 600 cargas de café. En este momento sus miembros están en plena cosecha y cerca de exportar siete toneladas de grano a China y Kuwait.

“Nos piden grandes cantidades y no siempre alcanzamos. La meta para el otro año es tener más caficultores. Vamos despacio, pero con las cosas bien hechas”, apostilló el cafetero, quien acaba de recibir la visita de “clientes potenciales” de Turquía y Reino Unido.

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