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Sin campo no hay fábrica: agroindustria cae y deja a industria apoyada por motos y petróleo

La agroindustria inició el año en retroceso y arrastró a la manufactura, que apenas creció 0,5 %. Café, cacao y azúcar lideran las caídas.

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23 de abril de 2026 - 09:05 p. m.
El soporte viene de las motocicletas (+331.900 vendidas) y la refinación de petróleo, mientras el agro sigue debilitando la base industrial.
El soporte viene de las motocicletas (+331.900 vendidas) y la refinación de petróleo, mientras el agro sigue debilitando la base industrial.
Foto: Pexels
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El golpe viene del campo.

La agroindustria arranca el año en retroceso y arrastra con ella a la manufactura. Una cadena que se afloja desde la base y termina sintiéndose en las fábricas.

La caída que arrastra a la industria

“La industria creció apenas 0,5 %. Este resultado obedece, principalmente, a una agroindustria que continúa débil”, advierte un informe del Banco de Bogotá.

Las caídas no pasan desapercibidas. La trilla de café se desploma 22,6 %. Cacao y chocolate, 19,2 %. Azúcar y panela, 7,4 %. Panadería, 6,2 %. Productos cárnicos, 4,1 %. Arroz, 3,4 %. Aceites, 0,2 %. No hay un segmento relevante que esté compensando.

“Estas caídas evidencian el complejo momento que atraviesa la agroindustria y su impacto adverso sobre la manufactura en su conjunto”, detallan los analistas del informe.

El efecto es directo. Ese bloque le resta cerca de un punto porcentual al resultado industrial. Sin ese arrastre, la historia cambia: la industria no estaría creciendo 0,5 %. Estaría cayendo cerca de 1 %.

Detrás hay factores acumulados. Problemas climáticos que vienen de 2025, fertilizantes más caros, costos laborales al alza. Todo, en todas partes, al mismo tiempo.

Este año también ha tenido motivos. En marzo, ANIF advirtió que el conflicto en Ormuz afectaría los precios de insumos agrícolas. Por ejemplo, la urea subió 37,4 % y el país depende en más de 75 % de importaciones de fertilizantes.

Los sectores que sostienen el dato

La economía, mientras tanto, avanza 1,5 % en el primer bimestre. La industria no logra seguirle el paso.

Encuentra soporte en dos frentes muy específicos. Uno es la fabricación de vehículos y equipos de transporte. El otro, la refinación de petróleo.

“Se destaca el fuerte dinamismo de la fabricación de vehículos automotores (+44,5 %), equipos de transporte (+24,1 %) y partes”, agrega el informe.

Pero el impulso no viene exactamente de donde parece.

La mayoría de los carros vendidos en Colombia son importados. Fenalco los ubica cerca del 87 %. El rebote industrial se explica más por las motocicletas: alrededor del 95 % se ensamblan en el país.

Ahí está el peso real del repunte. En el primer trimestre se vendieron 331.900 motocicletas, un máximo histórico. Ese segmento aporta cerca de 0,5 puntos porcentuales al resultado de la industria.

El otro soporte pesa incluso más.

“La refinación de petróleo ha contribuido con aproximadamente +0,6 pp al crecimiento total de la industria”, atajan los analistas.

La demanda de diésel empuja esa dinámica. Más transporte de mercancías, más movimiento interno, más presión sobre combustibles.

El resto del sistema no muestra la misma fortaleza.

El Índice de Producción Industrial del DANE deja un resultado plano en febrero: 0,0 %. La manufactura crece, pero la minería cae 6,9 % y borra el avance. Trece actividades suben, trece caen. Un empate que explica el estancamiento.

El ISE cuenta una historia similar desde otro ángulo. Las actividades primarias (donde está el agro) caen 2,08 %. Las secundarias crecen apenas 0,52 %. El impulso más claro viene de los servicios.

Y dentro de esos servicios, el sector público toma protagonismo.

La administración pública y defensa es la actividad que más aporta al crecimiento en febrero, con 0,91 puntos porcentuales. Más que cualquier rama productiva.

Es decir, el peso del Estado aumenta mientras el agro y la industria pierden tracción.

En comercio exterior también hay señales que encajan con ese cuadro.

Las importaciones crecen 7,8 % en febrero, impulsadas por manufacturas (+13,2 %). Maquinaria, equipos y bienes industriales ganan espacio. El país compra más de lo que no está produciendo con suficiente fuerza.

En agro, las compras externas caen 2,4 %, sobre todo en aceites y grasas. No hay un reemplazo claro que cierre el vacío interno.

La perspectiva del Banco de Bogotá es que la industria “seguirá encontrando soporte en la producción de motocicletas y en la refinación de petróleo”.

Todo lo demás depende de que el campo deje de caer.

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