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Desde el pasado 23 de julio, Colombia volvió a ser objeto de la política arancelaria que tanto ha caracterizado a este gobierno de Donald Trump. Una parte importante de los exportadores colombianos pasaron a pagar un recargo del 12,5 %, cifra que reemplaza el gravamen del 10 % que se venía aplicando desde febrero del presente año.
El golpe más duro lo recibirían los productos que hoy ingresan con arancel cero gracias al Tratado de Libre Comercio entre los dos países: esos pasarán directamente del 0 % al 12,5 %, de acuerdo con un análisis de la Dirección de Asuntos Económicos de Analdex.
Según argumentó el Gobierno de Estados Unidos, el aumento del arancel responde a que Colombia no ha establecido ni aplicado de manera efectiva una prohibición a la importación de mercancías producidas con trabajo forzoso. Es decir, la medida no se fundamenta en la existencia de trabajo forzoso en las exportaciones colombianas, sino en la evaluación que hizo Washington sobre el marco normativo y los mecanismos de control del país en materia de importaciones.
El análisis de Analdex evidencia el alcance que tendría esta medida para la economía colombiana. Con base en las exportaciones hacia Estados Unidos registradas en 2025, se estima que los productos potencialmente afectados sumaron ventas por más de USD 4.438 millones.
Esta cifra pone sobre la mesa un dato clave, y es que el 29,8 % de las exportaciones colombianas dirigidas a Estados Unidos resultarían comprometidas por el nuevo gravamen.
“En términos prácticos, cerca de tres de cada diez dólares exportados por Colombia hacia Estados Unidos estuvieron asociados con productos que podrían enfrentar alguna de las medidas arancelarias impuestas”, explica Analdex, al añadir que esta estimación debe interpretarse como de carácter potencial.
La asociación hace un especial énfasis en que esta medida tiene, por lo tanto, un alcance económico relevante, pues no se concentra en productos marginales ni en operaciones aisladas, sino en en sectores con una participación importante dentro de la relación comercial bilateral.
Según sus estimaciones, este incremento arancelario haría que los productos colombianos potencialmente deban pagar aranceles adicionales por USD 80 millones al entrar a Estados Unidos.
Estos son los sectores en Colombia que, según Analdex, serían los más afectados por las nuevas medidas arancelarias.
Se evidencia que las flores, follajes y plantas vivas constituyen el sector con mayor exposición. Durante 2025, sus exportaciones potencialmente alcanzadas ascendieron a USD 1.899,8 millones, equivalentes al 42,8 % del universo analizado.
La realidad comercial de este sector se hace aún más vulnerable si se tiene en cuenta que se trata de productos perecederos, con ciclos logísticos cortos y una alta dependencia del mercado estadounidense, especialmente en temporadas de elevada demanda.
“Los derivados de aluminio ocuparon el segundo lugar, con exportaciones por USD 641,7 millones. Dentro de este grupo sobresalen puertas, ventanas, marcos, perfiles, barras y otras manufacturas utilizadas principalmente en construcción. Los transformadores eléctricos representaron USD 309,6 millones”, añade Analdex.
También sobresale la participación que tienen otros sectores, como el de textiles, confecciones y cuero, plásticos, pescados y sus preparaciones, chocolatería y confitería, hierro, acero y sus manufacturas, aceites y grasas, cosméticos y cuidado personal y tarjetas inteligentes. Estos 11 sectores desagregados concentran el 85,7% de las exportaciones afectadas.
Efectos de la medida
Se esperan diversos coletazos de esta medida. El primero es evidente, y es el encarecimiento de la importación de productos colombianos en Estados Unidos. Estos costos, usualmente, no son asumidos enteramente por los importadores, sino que son negociados y repartidos con los exportadores y distribuidores.
“Los exportadores con productos diferenciados, relaciones comerciales estables o baja sustitución podrían trasladar parte del arancel al comprador estadounidense. Los productos con mayor competencia internacional enfrentarán mayores presiones para reducir sus precios”, explica.
El otro efecto se deriva del anterior, y es la competitividad. Al costar más un producto, es natural que las empresas busquen proveedores de otras naciones que les brinden precios más económicos.
Bajo el actual contexto, los países que conservan un arancel del 10 %, sostienen una ventaja arancelaria de 2,5 puntos porcentuales frente a Colombia. Algunos de los principales competidores de la nación son Argentina, Bangladesh, Cambodia, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, Sri Lanka.
Otro coletazo será la presión sobre los márgenes de rentabilidad, ya que las empresas que decidan absorber el arancel deberán compensarlo mediante productividad, reducción de costos, ajustes logísticos o renegociación con proveedores.
“En una situación en donde las exportaciones colombianas se enfrentan a un escenario de apreciación del peso colombiano y crecientes costos laborales, logísticos, transporte, energía, entre otros, un mayor arancel en el principal socio comercial en exportaciones, se presenta como un gran reto para el país”, concluye.
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