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Chevron produce a ritmo wayúu

Lleva seis años en Colombia y espera quedarse muchos más, ojalá en las orillas del mar Caribe de La Guajira.

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Jairo Chacón González
20 de junio de 2009 - 08:00 p. m.
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“Llegó el hombre de color rosado”. Esta es la afirmación que se escucha en las comunidades wayúu cuando el presidente de Chevron Petroleum Compañy de Colombia, David Bantz, se reúne con las autoridades indígenas de La Guajira para conversar.

El inclemente calor de La Guajira hace que el rostro de David Bantz se transforme y se torne color rosado, lo que causa curiosidad entre los indígenas morenos y curtidos por el clima y lo inhóspito de la región.

Nacido en Ohio, EE.UU., llegó al país en julio de 2003, procedente de Argentina, para desempeñarse como gerente de operaciones de Chevron. De ahí escaló con resultados hacia la presidencia de la compañía multinacional en Colombia.

Bantz, quien es considerado como un papá antes que un jefe, es un enamorado de La Guajira, de las riquezas culturales y mineras que provee esta tierra semidesértica.

Desde hace algunos años, cuando se amplió la concesión de la explotación de los campos de gas de Ballena y Chuchupa, Bantz empezó un trabajo arduo para evitar que la pérdida de presión del gas natural de las plataformas impida que el 60% del país reciba a diario unos 700 millones de pies cúbicos de gas natural, energía limpia.

Por ello puso en marcha la construcción de la Estación de Compresión de Gas de Ballena, en la que la compañía invirtió US$300 millones, para aumentar la producción del combustible para el país y exportarlo a Venezuela y en un futuro al sur de México.

Pese a sus ocupaciones, el ejecutivo estadounidense saca tiempo para tocar su guitarra e interpretar algunas canciones americanas en las dos bandas que tiene de la compañía.

La Chevron Guajira Sounds toca en Riohacha y la Chevron Sounds, en Bogotá, donde no sólo interpreta la guitarra, sino que canta algunas canciones en inglés.

Por lo general se reúnen en las últimas horas de la tarde del viernes para ir puliendo sus presentaciones, las cuales hacen de manera privada en fechas especiales, como la Navidad.

Si bien Chevron está en La Guajira, cuna del vallenato, cultura que aprecia Bantz, él prefiere su guitarra y sus canciones de años mozos; sin embargo, no deja de apoyar a los amantes de este ritmo.

La semana pasada la compañía donó 50 acordeones a la escuela Cuna de Acordeones de Villanueva, en La Guajira, población de la cual han salido músicos como Israel Romero, acordeonero del Binomio de Oro; los Celedón, los Zuleta, los Murgas, los Cuadrado, los Ovalle, los Torres, entre otros.


Pero como también hay que trabajar para hacer más grande el negocio del gas, Bantz señala que la empresa emprendió la sísmica en 300 kilómetros, tanto en alta mar como en tierra, para buscar más hidrocarburos, actividad que tendrá inversiones por US$65 millones.

La compañía espera que los resultados estén para el último trimestre de 2010, con lo cual seguirán extendiendo sus raíces en la indómita región de La Guajira.

Pero como todo no puede ser trabajo, Bantz no olvida sus años de universidad en Estados Unidos y juega algunos partidos de baloncesto, y cuando hay más tiempo le pega al golf, acompañado de su esposa y de algunos de sus amigos.

Lleva seis años en el país y considera que es un lugar maravilloso para los negocios, que hay muchas personas en las que se puede confiar y que uno de ellos es Javier Gutiérrez, presidente de Ecopetrol, uno de los mejores aliados en el proyecto de Ballena y Chuchupa.

Para Bantz la crisis financiera no ha tocado a la compañía en Colombia, y mientras exista trabajo en el país seguirán los procesos de exploración y ampliación de los negocios, así tenga que seguir transformándose en el hombre rosado de los indígenas wayúu.

Más gas para Colombia y Venezuela

Con las inversiones de Chevron en la estación de compresión de Ballena, el país incrementó la producción diaria en 150 millones de pies cúbicos de gas.

Desde este punto en La Guajira, Chevron distribuye diariamente 750 millones de pies cúbicos del combustible natural, de los cuales el 70% se distribuye en la Costa Atlántica, a través de Promigas y  el interior del país con TGI. El 30% restante de los 750 millones de pies cúbicos es distribuido por Pdvsa hacia Venezuela, por un gasoducto que llega hasta Maracaibo.

 De acuerdo con el superintendente de Chevron, Ernesto García, la estación de  compresión dada al servicio en Ballena permite aumentar la presión del gas y facilita su transporte. También de Cusiana se alimenta una gran parte del país.

Por Jairo Chacón González

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