3 Mar 2020 - 11:00 a. m.

Chirajara: una frustración de nunca acabar

Más de dos años después del colapso nadie explica por qué se cayó el puente Chirajara, en la vía Bogotá-Villavicencio. El fallo del tribunal de arbitramento que estudiaba el caso no logró aclarar la situación y dar con un responsable.

Paula Delgado Gómez / @PaulaDelG.

El lunes 2 de marzo pudo ser un día histórico en el que se contestaran muchas preguntas relacionadas con la caída del viaducto de Chirajara. Contra todo pronóstico, ayer el tribunal de arbitramento que estudiaba la responsabilidad por una de las mayores catástrofes de ingeniería en el país emitió un fallo tan confuso, que les sirvió a las dos empresas que participan en la puja para llevarse algo de crédito y concluir que parcialmente los jueces les estaban dando la razón.

Por un lado, Coninivial (aliado de Coviandes en los procesos de contratación) destacó, a través de un comunicado, que el fallo determina que Gisaico (firma que diseñó y construyó la estructura) incumplió sus obligaciones de diseño y construcción del puente Chirajara y lo condenó a pagar $6.573 millones a manera de indemnización, pues debía entregar la obra a más tardar el 28 de febrero de 2018.

Coninvial también recoge apartes del laudo donde se concluye que “la ausencia de prueba sobre evento eximente de responsabilidad implica que las causas del colapso corresponden a situaciones imputables al constructor, en tanto que como obligado de resultado, asume los riesgos de la obra, salvo causa extraña o fuerza mayor”, y con esta frase argumenta que el tribunal “encontró probados errores de diseño y construcción en el puente Chirajara, ambas obligaciones a cargo de Gisaico”, y que estos “participaron en la causa del colapso” del mismo.

Por otro lado, Gisaico dijo que el laudo dejaba claro que el puente no se había caído por un error de diseño y celebró que el tribunal negara la pretensión de Coninvial de condenar a Gisaico por estos hechos, “porque no lo pudo demostrar”. Sin embargo, Jaime Rojas, director jurídico de la constructora, describió el laudo como “totalmente confuso” y dijo que carece de suficiencia a pesar de que se demoró en dictarse tres meses, pues “mezcla unas cosas con otras y las confunde para llegar a conclusiones equivocadas”.

Y es tan así, que aunque el tribunal admite que un eventual error de diseño “no puede considerarse por la técnica ingenieril como claramente definitoria y determinante del colapso, pues por sí sola es insuficiente, también detalla que “el diseño no fue idóneo y no ofreció ni la resistencia ni la seguridad requeridas”, para luego hacer la salvedad de que no es posible que tales “errores y desatenciones en el proceso constructivo hayan por sí solos ocasionado el colapso”. Un ir y venir que se repite en varios apartes del laudo.

En defensa de Gisaico, Rojas manifestó que los errores que se encontraron en el diseño eran de operación, “pero recordemos que el puente no se cayó en operación sino en construcción”. Otro vacío en el laudo, según el abogado, es que se condene a la firma a indemnizar a Coninvial por no entregar la obra a tiempo, cuando “no fue culpa suya porque el puente colapsó antes de terminarse por una causa que no fue demostrada”.

En referencia a lo anterior, el tribunal dejó en claro que no encontró pruebas que demostraran una falla en la cimentación o respaldaran la hipótesis de Gisaico de que la estructura colapsó por un asentamiento súbito, de hecho, señaló que “cuenta con suficiente respaldo probatorio y evidencia objetiva” de la situación opuesta. Según Rojas, uno de los estudios que revisó el tribunal, el de la Universidad Politécnica de Cataluña, también concluye que el colapso se pudo producir por otras causas que “no quedaron demostradas y no fueron discutidas” en el proceso arbitral, porque no se aportaron las correspondientes pruebas.

Este debate podría terminar por discutirse en la Fiscalía, que abrió una investigación tan pronto como colapsó el puente (15 de enero de 2018) para encontrar a los posibles responsables del suceso en el que perdieron la vida nueve trabajadores. Sin embargo, lo último que se supo, hace más de un año, fue que la entidad había concluido la etapa de recopilación de documentos e información técnica. A la fecha no es claro el avance del proceso.

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Por lo pronto, Coviandes estudia el alcance de la indemnización y la posibilidad de que se les reconozca más dinero, mientras Gisaico debate la posibilidad de presentar una demanda de anulación a la decisión por considerar que presume su culpabilidad. Y en la mitad del tira y afloje de las empresas hay una obra que no avanza y una responsabilidad por la muerte de nueve personas que nadie parece estar dispuesto a asignar ni a asumir.

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