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Colombia mira a la biotecnología

Más de 500 empresarios e inversionistas analizan en la capital las estrategias que pueden consolidar la producción de esta industria.

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David Mayorga
09 de diciembre de 2013 - 09:53 p. m.
El sector cosmético invierte  1,5%  del PIB en investigación biotecnológica. / Archivo
El sector cosmético invierte 1,5% del PIB en investigación biotecnológica. / Archivo
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Hace cerca de diez años, España vivió una pequeña revolución científica. Sus universidades iniciaron un largo proceso de apoyo a proyectos centrados en la innovación en biotecnología, la disciplina que busca crear o modificar procesos y productos que generen beneficios para la humanidad. Una fórmula que, sumada al apoyo de inversionistas y del sector público, le permitió al país vivir un auténtico boom, con un crecimiento del 350% en la industria entre 2003 y 2007.

Los frutos los recogió el país en 2011 cuando, en medio de la crisis fiscal que más tarde precipitaría al Gobierno a pedir un rescate bancario, sumaba 1.095 empresas biotecnológicas, el segundo número más grande de compañías de ese tipo de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Hoy nos encontramos entre los 10 países más influyentes del sector en el mundo”, explica Jorge Barrero Fonticoba, consultor de la materia de fondos de capital de riesgo, secretario general de la Asociación Española de Bioempresas (Asobio) y uno de los impulsores de Biolatam, el primer encuentro de empresarios, investigadores y firmas del sector en Latinoamérica, inaugurado ayer en Bogotá.

Su objetivo es evaluar las mejores estrategias para que una dinámica similar se genere en la región, de ahí que en el evento, además de las sesiones académicas en las que se evalúa el estado actual de la industria, sus principales tendencias y casos de éxito, se realizarán 1.000 citas de negocios entre los 500 empresarios asistentes.

Y por eso no es gratuito que Colombia haya sido escogida como su sede. Los asistentes, entre los que se encuentran 17 fondos de capital con capacidad para gerenciar hasta 3.200 millones de euros en nuevos proyectos biotecnológicos, saben muy bien de las grandes oportunidades que encierra el país, que abarca entre el 10% y el 14% de la diversidad del planeta.

A esto se le suma el incipiente apoyo por cuenta del sector público, el privado y la academia en el país. Según cifras de iNNpulsa, la unidad de Bancóldex para financiar el emprendimiento, y el Departamento Nacional de Planeación, el país cuenta con 40 grupos de investigación, 60 líneas de biotecnología con resultados aplicables a la industria y 16 proyectos con un eventual impacto global.

“El sector está creciendo muy rápido, incluso en comparación con otros países de la región con números más grandes, como Argentina, Chile o México. Pero para desarrollar todo su potencial es importante tener articulado el capital, contar con fondos de inversión que apoyen a emprendedores y cultivar, desde la escuela y potenciar en la universidad, la cultura emprendedora”, comenta Barrero.

Entre las firmas locales que están liderando este dinamismo de la biotecnología en Colombia sobresalen Keraderm, que utiliza láminas de piel cultivada para realizar injertos; Arcanatura Greencides, firma especializada en la producción de productos naturales para mascotas; o Ecoflora, que a través de la genética crea nuevas variedades de flores para conquistar nuevos mercados.

“Junto con las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), la biotecnología es una herramienta que está transformando la economía mundial. Además, estamos en un momento de ebullición y de inversión, porque el futuro de muchos sectores dependerá de las innovaciones de esta industria”, proyecta.

Esa es una tendencia que cada vez más impacta a la industria colombiana, pues las empresas de lácteos, alimentos, fármacos, cosméticos, terapias especializadas y laboratorios, entre otras, han descubierto que sus inversiones en este campo les están asegurando nichos potenciales de consumo en nuevos mercados.

De ahí que la experiencia española se presente como un modelo asequible para impulsar aún más a un sector con un potencial exportador de US$4.000 millones anuales.

dmayorga@elespectador.com

Por David Mayorga

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