
Importa lo que ocurra en agosto en Nueva York: allí se debatirá el futuro de la arquitectura tributaria internacional, que definirá cuánto puede recaudar cada país para financiar su desarrollo. Apoyar esa convención debería ser una política de Estado, por encima del signo del gobierno de turno.
Foto: Getty Images/iStockphoto - Andrii Zorii
Colombia debe involucrarse en las negociaciones sobre una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cooperación internacional en cuestiones de tributación, que se reanudarán en Nueva York el 3 de agosto. El momento impone la urgencia: el país está atravesando una de las crisis fiscales más severas de su historia. Se encuentra además en una transición política: cuatro días después, el 7 de agosto, asumirá la Presidencia Aberlardo de la Espriella, de signo ideológico opuesto distinto al de Gustavo Petro, con una agenda tributaria todavía...
Por José Antonio Ocampo
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