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Recientemente se presentó el estudio “Futuro de los hidrocarburos en Colombia: una mirada cuantitativa”, el cual fue elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor EU.
Sus resultados fueron presentados por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, que advierte que las decisiones que se tomen hoy en materia de exploración, desarrollo y producción de hidrocarburos serán determinantes no solo para la seguridad energética del país y la solidez de las finanzas públicas, sino también para su capacidad de movilizar recursos hacia prioridades como la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y la reducción de la pobreza energética.
El mencionado estudio pone sobre la mesa cuatro escenarios. Entre estos está el de la coexistencia, el cual muestra que el país puede mantener una industria de hidrocarburos dinámica al tiempo en que se avanza en la transición hacia energías renovables, almacenamiento, electrificación e hidrógeno.
En suma, el análisis expuesto por el comité señala que que el país no tiene que escoger entre la transición energética, la seguridad energética y el desarrollo, sino que puede avanzar en los tres objetivos de manera complementaria.
“Estamos convencidos de que recuperar la autosuficiencia energética es recuperar oportunidades para Colombia: para su industria, sus regiones y sus ciudadanos. Significa incorporar nuevas reservas, incrementar la producción de petróleo y gas y fortalecer toda la cadena de valor que hace posible el desarrollo de los hidrocarburos. Cada proyecto, cada pozo y cada barril adicional moviliza equipos, tecnología, transporte, mantenimiento, servicios especializados y talento, generando empleo de calidad, dinamizando las economías regionales, fortaleciendo la industria nacional y aumentando los ingresos de la Nación y las regalías que llegan a los territorios”, explicó Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de CAMPETROL.
A esto se suma el peso que tienen los hidrocarburos en la economía colombiana, especialmente en materia de exportaciones, inversión, empleo y encadenamientos productivos.
Los escenarios
El análisis fiscal que incluye el mencionado estudio señala que si se suman las regalías, el impuesto de renta y los dividendos de Ecopetrol, los aportes fiscales de este sector alcanzarían los COP 695 billones entre el 2025 y el 2025, en el escenario de mayor oferta; COP 276 billones, en el escenario de coexistencia; COP 207 billones en el escenario de pérdida de autosuficiencia; y COP 162 billones en el de transición rápida. Entre los escenarios extremos existe una diferencia de $533 billones.
Estas cifras son clave, ya que muestran que los recursos para atender las prioridades sociales del país podrían ser hasta ocho veces mayores, dependiendo de la trayectoria que siga el sector.
“Desarrollar el potencial que tiene Colombia en petróleo y gas podría multiplicar por ocho los recursos disponibles para financiar inversión social. Por eso, desde el sector proponemos una Agenda de Crecimiento para Colombia que priorice la reactivación de la exploración, el desarrollo de nueva oferta local, y las condiciones que permitan atraer y mantener la inversión. Así podremos garantizar la seguridad energética, contribuir a la estabilidad fiscal y generar los recursos que el país necesita para avanzar en su reconstrucción y desarrollo”, indicó Frank Pearl, presidente de la ACP.
La importancia del gas
El estudio también recuerda que, de todos los hidrocarburos, el gas natural representa el reto energético más inmediato para la nación, debido al protagonismo que tiene tanto para los hogares como para la industria, así como el respaldo que representa para la generación de energía eléctrica.
Continuando con el modelo de escenarios, si se adopta uno de pérdida de autosuficiencia, las importaciones de gas podrían llegar al 65 % para el año 2035, y hasta el 98 % para el 2045. Esto, evidentemente, tendría un peso importante en las finanzas de los hogares, pues el gas comprado en el exterior es más costoso que el producido en Colombia.
“Las importaciones seguirán siendo una herramienta necesaria para complementar el abastecimiento, pero no deberían convertirse en sustituto estructural del desarrollo responsable y competitivo de los recursos nacionales. El reto es construir un portafolio de oferta que combine producción local, infraestructura e importaciones, con visión de largo plazo”, explican los gremios.
La presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, resaltó que aprovechar responsablemente nuestros recursos mientras avanzamos en la transición energética nos permite fortalecer la seguridad energética y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad de Colombia para financiar sus prioridades sociales y generar oportunidades en las regiones.
Las reservas
El documento advierte que lo que se haga en los próximos años es clave si se tiene en cuenta que las reservas probadas actuales se vuelven marginales hacia el año 2035.
Para el año 2040, la brecha de producción puede alcanzar 915.000 barriles diarios de petróleo y 2.834 millones de pies cúbicos diarios de gas.
El análisis también pone sobre la mesa que el desafío no solo es geológico, pues el país requiere de condiciones que permitan transformar sus recursos en reservas y producción: reglas claras y estables, señales competitivas para la inversión, licenciamiento ambiental eficiente y riguroso, seguridad en los territorios, infraestructura, coordinación institucional y prevención y gestión oportuna de la conflictividad social.
“El futuro energético de Colombia no está escrito. Los escenarios muestran que las decisiones que tomemos hoy definirán nuestra capacidad de garantizar energía suficiente, confiable y competitiva. El país necesita conocimiento, exploración, diversificación y complementariedad para construir una verdadera seguridad energética”, concluyó Jaime Checa Jiménez, presidente de ACGGP.
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