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Este jueves, mientras la Asociación Bancacaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) presentará en Cali con bombos y platillos la estrategia para persistir en la vieja tarea de reducir el uso del dinero efectivo, la entidad ya reveló que esa pelea se está perdiendo. Aunque la meta es bajar a 2018 al 8,5%, el año pasado Colombia registró niveles del 11,7%.
Y a pesar de que la tecnología avanza a pasos agigantados, en el país el rezago en la penetración de pagos y transacciones electrónicas es considerable. Según una encuesta del Banco de la República el 88,2% de los colombianos prefiere pagar en efectivo.
Cerca del 99% utiliza el efectivo para el pago de sus servicios públicos, un 93% para matrículas escolares, cerca del 55% recibe su salario en efectivo y un 40% sus remesas domésticas.
Mientras que el promedio de transacciones anuales con tarjeta débito en el país es de 20 por habitante, en países como Brasil o Perú es de 50 y 25, respectivamente. En el caso de tarjetas de crédito, los resultados son similares.
Y no es para menos que esto prenda las alarmas. Pues a enero de 2016 el valor de los billetes en circulación ascendía a más de $62 billones. Por su parte las monedas metálicas en circulación para el mismo periodo equivalían a $1.6 billones, lo que según, Santiago Perdomo, presidente del Banco Colpatria, eso incrementa los delitos de “evasión, narcotráfico, corrupción, contrabando. Nuestra oferta monetaria es cercana al 50%, lo cual está lejos del promedio mundial que es del 30%”.
Lo que presentará Asobancaria en el Séptimo Congreso de Acceso a Servicios Financieros y Medios de Pago es la transformación definitiva del sistema financiero. De tal manera, afirma, Santiago Castro, presidente de la entidad, que a 2018 hasta las imprentas del papel moneda de hayan cerrado.
La propuesta consiste en hacer realidad los peajes electrónicos y las billeteras digitales. El primero, se está trabajando con el Ministerio de Transporte y consiste en implementar un sistema donde las personas o recargan una tarjeta tipo Transmilenio o vinculan esa tarjeta a una cuenta existente la cual va debitando lo que consuma. “Al principio va a continuar la talanquera que se abre y se cierra para que pase el carro, mientras se adecua el sistema. Ese sistema nos puede significar una reducción de más de medio punto porcentual en el uso del efectivo”, apunta Castro.
La otra, es la implementación de las billeteras electrónicas. Ya existen tres ejemplares y el objetivo es que se incrementen el resto de este año. ¿Cómo funcionan? Las consignaciones llegarán a la cuenta de la persona, cuyo manejo se podrá hacer desde un móvil, tableta y se pueden hacer comprar en comercios habilitados simplemente pasando el código de barras por la billetera. “Al final, el transporte público, temas médicos, pagos de servicios públicos, todo se hará con el uso de las billeteras, sin tener que portar las tarjetas físicas”, reitera el vocero de Asobancaria.
Dicha entidad también adelanta un proyecto de biometría para conectar la base de datos de la Registraduria Nacional con las de las entidades financieras. Esto para evitar suplantaciones, fraudes y delitos que atentan contra el usuario del sector financiero. Y aunque los huelleros digitales ya existen en las entidades, funcionan con bases de datos propias que se des actualizan rápidamente. Con esta iniciativa la verificación de datos será en tiempo real, teniendo en cuenta que cada día en el país se hacen más de 30 mil cambios de registro en la Registraduría.
Las barreras: El 4x1000 y el cobro de comisiones
Las barreras que impiden avanzar en la tarea de reducir considerablemente el uso del dinero en efectivo están sobre la mesa desde hace más de una década. Si bien el impuesto del 4x1000 tiene origen en la crisis financiera de la década de 1990, cuando se pensó en salvar al sector bancario colombiano, hoy los expertos creen que se debe eliminar porque ese es el principal obstáculo para que los colombianos entren a la onda de los pagos electrónicos.
De hecho, la encuesta del Banco de la República también revela que a medida que aumentan los ingresos de las personas disminuye la preferencia por el efectivo. Por ejemplo, el 96% de las personas que devengan un salario mínimo o menos y el 55,8% de las personas con ingresos superiores a 6 SMLV prefieren el efectivo.
María Mercedes Cuellar, expresidenta de Asobancaria, pone el dedo en la llaga. “Para obtener resultados en esa materia hay que implementar medidas de fondo y que yo sepa eso no ha cambiado. Desde que se impuso el 4x1000 y se desarrolló un gran mercado de efectivo en Colombia eso ha sido muy difícil combatirlo”.
Y va más, al abrir el debate que hace casi dos meses volvió a poner de moda el Banco Colpatria. Éste eliminó el cobro de comisiones para sus clientes con cuentas de ahorros. La medida, dice Cuellar, también está siendo un obstáculo para cerrar la brecha que hay entre clientes que prefieren la plata en la mano y los que la tienen solo en la memoria. “Eso es algo que ha identificado el Banco Mundial en unas encuestas que ha hecho en todos los países del mundo”, reitera.
No obstante, el presidente de Asobancaria dice que eso no es tan cierto. “Depende del producto y el banco que la persona escoge. En este momento una persona puede escoger en varias entidades cuentas que no tienen ningún costo y donde pueden tener tarjetas débito gratis, transacciones dentro del mismo banco sin costo y no les cobran nada por retiros en cajeros propios”.
Además, dice que hoy en casi el 99% de las entidades financieras no hay ningún costo para hacer transacciones por internet. “Colombia tiene los costos financieros más baratos de América Latina con la ventaja de que estos costos están subiendo por debajo del índice de inflación”, afirma.
De todas maneras, la tarea es vieja y corresponde al sector privado y al Gobierno implementar medidas de fondo para la ganar la pelea contra el efectivo y empezar a cerrarle la puerta a la criminalidad. También, para ahorrar costos: sólo producir y transportar el papel moneda que está en circulación hoy en día, ha costado más de medio billón de pesos para el Banco de la República y la banca nacional.