18 Mar 2021 - 5:19 p. m.

¿Cómo quedaría el IVA en la nueva reforma tributaria en Colombia?

De acuerdo con los expertos, si los hogares más pobres pueden ser compensados con transferencias en efectivo, sería más eficiente y justo gravar todos los bienes y servicios con la tarifa general del impuesto. Pero si el sistema de compensación no puede llegar a todos los hogares de bajos recursos en el corto plazo, se debe continuar gravando la canasta de bienes básicos a una tarifa de 0 %.

Redacción Economía

Redacción Economía - Negocios

El IVA en Colombia está entre los sistemas con peor desempeño en la OCDE: el 62% de todos los ingresos potencialmente gravables con IVA no lo están, advierte el informe de la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios, que fue presentado este miércoles.

El documento resalta que el mecanismo de compensación del IVA genera una oportunidad para implementar una reforma. En esta dirección, se ha progresado fuertemente en la focalización – identificación y calificación – de hogares pobres mediante el SISBEN. Expandir la cobertura de las transferencias sociales e incrementar el valor de las compensaciones podría ayudar a reducir aún más los niveles de pobreza, señala el estudio.

Si los hogares pobres pueden ser compensados directamente a través de un programa de transferencias de efectivo, entonces resultaría más eficiente gravar todos los bienes y servicios a la tasa estándar del IVA y compensar a los hogares pobres directamente mediante giros.

La comisión argumenta que si el sistema de compensación no puede implementarse plenamente en el corto plazo, la tasa de IVA reducida del 0 % se puede mantener en una selección de artículos, incluidas las exportaciones y la canasta de bienes de primera necesidad, a fin de satisfacer el derecho fundamental al mínimo vital.

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El Gobierno podría eliminar las exclusiones del IVA de forma progresiva, sobre todo las que no son de uso común bajo un punto de vista internacional, e incrementar gradualmente la cantidad de artículos que se trasladan a la cobertura de la tarifa estándar de 19 %.

En lugar de tener una tarifa reducida de 5 %, el país podría adoptar una diferenciada entre 10 % y 12 %, la cual reduciría el número de empresas que solicitan devoluciones de IVA, y restringiría las oportunidades de fraude en el impuesto.

Los bienes y servicios que no se pueden gravar inmediatamente con la tarifa general de IVA debido a que el sistema de compensación no se pueda implementar por completo, podrían gravarse con la tarifa intermedia de IVA. La tarifa estándar de 19% no debe ser incrementada, ya que no es particularmente baja, opinan los expertos.

En su informe, el panel internacional no recomienda eliminar el IVA y reemplazarlo por un Impuesto al Consumo. Este tipo de reforma sería un error, conceptúa. En lugar de lo anterior, el Impuesto Nacional al Consumo podría eliminarse y el diseño de los tributos especiales relacionados con la salud y el ambiente podrían mejorarse.

Propuesta para redefinir el IVA

La Comisión propone reducir progresivamente el número de bienes y servicios excluidos y exentos, particularmente aquellos que no son compatibles con las prácticas internacionales y llevar tantos como sea posible hacia la tarifa estándar de 19 % y recalcan en que no se debe incrementar la tarifa general de este tributo.

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Así mismo, los expertos explican que los bienes y servicios excluidos y exentos que no pueden gravarse a la tarifa general de IVA deben tener una tarifa reducida y aseguran que se debe garantizar que las empresas reciban un descuento tributario contra el IVA aplicado a las ventas por el impuesto que han pagado por la inversión en activos fijos.

Otra de las recomendaciones es llevar las zonas francas al régimen ordinario de IVA, particularmente las de un solo negocio, es decir, las permanentes especiales. Si esto no es viable, se propone eliminarlas o, por lo menos, no crear nuevas.

Efectos de las exclusiones y excluidos

Para la Comisión es claro que las exclusiones del IVA generan efectos en cascada, a menos que se apliquen en la última etapa de las cadenas de suministro y puedan fomentar el otorgamiento de exclusiones adicionales para evitar este problema.

Así, el IVA soportado no recuperable se convierte en un costo para las empresas que venden productos excluidos. Este gravamen soportado probablemente estará integrado al precio de los bienes excluidos.

Sobre este asunto, advierte el informe que las empresas pueden transferir esta carga tributaria a los consumidores incrementando los precios de venta, pagando a sus trabajadores un salario inferior o asumiendo parte de los costos del IVA no recuperable.

Las exclusiones también generan un incentivo para que las empresas asuman actividades que hubiesen tercerizado si estas no existieran. Además, pueden desincentivar la inversión, dado que los vendedores de productos excluidos no recuperarían el IVA cancelado sobre la inversión en activos fijos.

Llama la atención el informe sobre la práctica de bienes y servicios excluidos del IVA que es ampliamente utilizada en Colombia, donde incluso aplica para las inversiones empresariales, independientemente si el bien producido está excluido o no.

Gravar con IVA las inversiones incrementa los costos de capital y desincentiva la inversión.

Las exclusiones, exenciones y tarifas reducidas del IVA no son una herramienta bien enfocada para apoyar a los hogares de bajos ingresos, señala el estudio.

Las tarifas reducidas para los alimentos básicos en general ofrecen más apoyo para los pobres que para los ricos, en proporción a los ingresos o gastos de los hogares. Sin embargo, a pesar de este efecto progresivo, estas tarifas reducidas son una herramienta muy deficiente para encaminar el apoyo a los hogares de bajos recursos, sostiene el informe.

En el peor de los casos, los hogares ricos se benefician mucho más que los pobres. Este resultado no es sorprendente, ya que puede esperarse que los hogares con mejores condiciones consuman una mayor cantidad de productos, que a menudo son más costosos, que los hogares más pobres. Por este motivo, aunque las familias de bajos recursos pueden beneficiarse de una tarifa reducida del IVA sobre los “artículos de primera necesidad”, las más ricas lo harán aún más, explica el estudio.

Los hogares de mayores ingresos se benefician de las tarifas reducidas, las exclusiones y las exenciones del IVA (como porcentaje del gasto) de una forma desproporcionada. Esto sucede debido a que los hogares de mayores ingresos representan una participación mayor del gasto total en bienes y servicios sujetos a las exenciones del IVA.

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Por cada $100 “ahorrados” por los hogares a causa de las exenciones, los de mayores ingresos se benefician de $16,6, mientras que los pobres obtienen $5,2. Igual, por cada $100 ahorrados por las exclusiones, las familias de mayores ingresos ahorran $29,4, comparados con los $3,9 de los de menos ingreso, según cálculos del Ministerio de Hacienda y la DIAN.

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