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La empresa que don José María adquirió por $ 90, el año pasado vendió $ 392 mil millones, de los cuales el 20% fueron exportaciones, y para este año proyecta ventas de $450 mil millones.
Para Darío Valencia, presidente de la compañía “Haceb nació de un taller de reparaciones y por eso la vocación de servicio siempre está presente”.
Desde su fundación la compañía tuvo dos máximas empresariales que se han respetado: no depender del crédito, siempre ha capitalizado la totalidad de sus ganancias, para convertirlas en capital de trabajo y reducir costos.
La segunda es que nunca le ha quedado mal a nadie, en especial a los trabajadores “siempre ha sido una plata sagrada”. Lo mismo sucede con los pagos a los proveedores.
En 1956 comenzó la producción de su línea de calentadores y diez años más tarde la de neveras porcelanizadas. En 1984 construyó la planta de refrigeración, en el sector de Copacabana en la Medellín metropolitana, y un año más tarde introdujo la línea de artículos eléctricos de empotrar, cubiertas, hornos y campanas para cocinas integrales. La reconversión industrial incluyó mejoras en los procesos de prensado de láminas, cabinas de pintura, túneles de lavado y otros.
Parte del éxito de Haceb es que ha sabido sintonizarse con las tendencias de los mercados. Pasó del concepto de cocina antigua, que se ubicaba cerca a los solares de las casas, a la actual, abierta, e integrada a los ambientes de la casa, con la oferta de diseños de vanguardia a precios competitivos frente a los importados.
Hoy la capacidad de producción de la línea de neveras es de 400 mil unidades al año; la de calefactores de 3 millones (entre estufas, cocinetas, cubiertas, campanas, hornos, parrillas y calentadores de diferentes referencias). Parte importante de la
producción se dedica a mercados del exterior, Venezuela, Ecuador, Centro América y México. La compañía también produce lavadoras, como resultado de una alianza con Whirlpool, que le fabrica lavadoras con la marca Haceb, mientras la compañía colombiana produce neveras con la marca Whirlpool. Tiene un modelo similar con Sears y Daewoo.
Pero no todo ha sido color de rosa para Haceb. En los últimos años tuvo que afrontar una fuerte competencia de marcas nacionales, como Mabe Colombia y extranjeras, Samsung, LG, Bosh, que le mordieron un pedazo grande de la torta a comienzo de este siglo.
El fenómeno le cortó las alas a empresas nacionales como Icasa, que dejó de producir, y Centrales, que fue adquirida por la española Mabe. Pero en 2003 Haceb compró, por $4 mil millones, la marca Icasa, fuerte en Bogotá y el centro del país, como una estrategia de penetración de mercados. Las marcas reunían dos características importantes para competir en la llamada línea blanca, tradición y confianza.
Aunque Haceb tuvo claro que esos dos elementos no eran todo en la decisión de compra y que el consumidor de hoy tiene en cuenta elementos como los desarrollos tecnológicos y de diseño. Por ello, el desafío fue grande al tener que manejar dos portafolios similares.
Para completar dos años de buenos resultados, Haceb abrió en Bogotá una vitrina de exhibición, donde reúne toda su oferta, e invertirá US$20 millones en una nueva planta de artículos de refrigeración.
Haceb moderniza sus líneas
Los procesos de innovación y desarrollo de productos fueron una estrategia que le permitieron a Haceb competir dentro y fuera del país con grandes de la industria en el mundo.
Para ello desarrolló cerca de 30 proyectos de nuevos diseños y productos. Para conseguir este objetivo, Darío Valencia tuvo claro que la renovación permanente del portafolio era uno de los factores diferenciadores de la compañía y de éxito.
Una ofensiva exportadora también hizo parte de la estrategia para recuperar protagonismo.
Hace dos años inauguró una filial en Guayaquil, Ecuador, lo mismo que en Venezuela y México. La exportación de marcas ajenas, ensambladas dentro de sus plantas, representa más del 50% de las ventas al exterior.
A mediano plazo, la compañía se enfocará en continuar la oferta de productos de acuerdo con las tendencias mundiales en diseño y tecnología, para lo cual adelanta procesos de reconversión industrial y el permanente monitoreo de las tendencias que se van desarrollando a nivel internacional.