Brasil también genera dudas

Cuidado con estas economías: Argentina, Turquía y Sudáfrica

Debido al fortalecimiento del dólar en el mundo, estos son los países que por sus indicadores y problemas internos se muestran como los más riesgosos ante los inversionistas. Mientras que el petróleo no se desplome, Colombia estaría blindada de una fuga de capitales.

La economía mundial registra récord de endeudamiento de más de US$164 billones en 2017, según el Fondo Monetario Internacional. AFP.

Han pasado diez años desde la crisis financiera de 2008, y el escenario actual es mixto. Por un lado se encuentra Estados Unidos, que refleja excelentes indicadores, como el máximo de nueve años que registró el reporte del salario promedio por hora en el informe de nóminas no agrícolas. Y del otro se encuentran las economías emergentes, que por sus problemas internos están sufriendo precisamente por la fortaleza de la economía estadounidense. Y son Argentina, Turquía y Sudáfrica las naciones que se muestran más vulnerables. (Lea La encrucijada argentina)

De acuerdo con Juan David Ballén, jefe de investigaciones económicas, “la razón de que estos países estén en el ojo del huracán se debe a que los inversionistas internacionales están mostrando especial repudio sobre las naciones que tienen un elevado déficit gémelo: es decir un alto déficit fiscal y de cuenta corriente (déficit de cuenta corriente alto). Y son precisamente estas tres naciones las que lideran el ranquin mundial de este indicador, siendo Argentina la más grave de todas. Lo que explica las devaluaciones de más del 50 % que ha registrado el peso argentino este año”.

Pero el déficit gemelo no es la única razón por la que estos países se encuentran tan vulnerables. A esta se suman los problemas internos de cada una de las economías. No sería tan alarmante si no fuera porque presentan también altas inflaciones, crecimientos negativos en el producto interno bruto e incertidumbre política.

Esta combinación de factores, un gran déficit gemelo y los problemas internos, es especialmente riesgosa para estas tres naciones debido a la coyuntura de la economía mundial. Para empezar, se registra récord de endeudamiento, de más de US$164 billones en 2017, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, se vive una gran incertidumbre por la guerra comercial entre Estados Unidos y China (entre otros países).

Además, “la fortaleza estadounidense le está dando la seguridad suficiente a la Reserva Federal para que continúe con su política de incremento de tasas, incluso podría ser más agresiva de lo que se esperaba debido a los buenos indicadores económicos de EE. UU., por lo que el dólar seguirá fortaleciendo de manera estructural en todo el mundo”, agrega Ballén.

De manera que los inversionistas ven claramente el nuevo panorama: por un lado están las tambaleantes economías emergentes a las que llevaron sus capitales durante los últimos 10 años, y por el otro está el sólido mercado estadounidense con la promesa de rentabilidades debido a las tasas crecientes. Es claramente tentador para ellos sacar sus capitales de naciones como Argentina, Turquía y Sudáfrica, y llevarlo a Estados Unidos.

Así están las cosas: en esta coyuntura los inversionistas no perdonan debilidades en las economías emergentes. El mundo está viviendo un momento de redireccionamiento de capitales, y las economías débiles son las que más van a sufrir. Y ojalá sea un mal que se quede confinado, pues uno de los temores más grandes es que la mala percepción sobre estas naciones contagie a las demás economías emergentes, entre ellas Colombia.

¿El país está en riesgo?

Esteban Espitia, analista de Alianza Valores, explica que “mientras no haya otro desplome en los precios del petróleo, la economía colombiana se mantendría blindada de un contagio en la percepción de riesgo de las economías emergentes. Por lo que, si bien se espera una tendencia alcista en el dólar, no hay motivos para pensar que se presente una fuga masiva de capitales”.

El analista agrega que el precio del crudo tendría que bajar de los US$40 el barril para que el país pierda su escudo (para que se contagie). Lo que por lo menos en este año no se ve factible debido a los problemas de producción en Venezuela.

La codirectora del Banco de la República, Carolina Soto, tampoco cree en la posibilidad de un contagio. La funcionaria indicó, hace una semana en Cartagena, que en efecto los activos de las economías emergentes han registrado una venta masiva en medio de los temores de que las crisis económicas que afectan a Turquía y Argentina puedan extenderse. Sin embargo, explicó que Colombia se ha mantenido relativamente ilesa hasta ahora, pues mientras el peso colombiano ha caído 3 % este año, el peso argentino se ha devaluado en 50 %.

Argentina, muy vulnerable

Es por mucho la economía más vulnerable, pues tiene uno de los déficits gemelos más altos del mundo. La moneda de este país se ha devaluado casi 20 % frente al dólar en el último mes, y más de 55 % en lo corrido del año. Y de acuerdo con el Citigroup, podría cerrar con una inflación de más de 50 % en 2018. De hecho, el Banco Central de este país tuvo que elevar la tasa de interés al récord mundial del 60 %, para intentar controlar la inflación y reducir la fuga de capitales.

Y aunque el Gobierno logró conseguir el préstamo más grande que ha dado el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto de US$50.000 millones, lo que le permitiría realizar sus pagos de deuda este año y el próximo (evitando entrar en “default”), deberá comprometerse a reducir el gasto y mejorar sus indicadores fiscales. El problema es que el clima político que vive el presidente Mauricio Macri, por las constantes huelgas (como la de profesores), implica que no será fácil hacer estos ajustes.

Por eso los esfuerzos de Argentina ya no serían para evitar una crisis, sino para salir de ella. El FMI ya proyecta una recesión este año y el próximo, y la gravedad de la situación dependerá en gran medida de si Macri logra reducir la inflación a por lo menos el 17 % y materializar la reducción del Estado argentino (bajar a la mitad los ministerios) que prometió hace un par de semanas.

Turquía, a la baja

Aunque todavía no entra en recesión, sus proyecciones de crecimiento económico han bajado de forma significativa y preocupante. Entre el primer y el segundo trimestre del año pasó de crecer 7,3 a 5,2 %, y de acuerdo con Fitch, el PIB sólo se incrementaría en 1,2 % durante 2019.

Además presenta problemas similares a los de Argentina, pues la lira (la moneda de Turquía) también se ha devaluado fuertemente frente al dólar, casi 40 % en lo corrido del año. También experimenta una alta inflación, que también intentó controlar por medio de un alza de 625 puntos básicos de la tasa de interés (hasta el 24 %).

El principal golpe que recibió este año la economía de Turquía no se dio a nivel interno sino por las relaciones exteriores con Estados Unidos. La tensión diplomática llevó a Donald Trump a duplicar los aranceles al metal turco, 20 % para el aluminio y 50 % para el acero.

Y dado que también es una de las economías con más alto déficit gemelo, para los inversionistas es la segunda más riesgosa, después de Argentina.

Sudáfrica, en recesión

Esta nación ya acumula dos períodos de crecimiento negativo, cayendo 2,6 % en el primer trimestre y 0,7 % en el segundo de 2018, por lo que ya se encuentran en recesión. Y el rand (la moneda sudafricana) se encuentra en su nivel más bajo desde 2016. De hecho, su divisa es una de las que muestra más sensibilidad a los episodios de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

La recuperación de la economía sudafricana es compleja, pues la recesión se dio con fuerza en los sectores agrícola y manufacturero. Además, tiene cifras de desempleo que superan el 25 % y sus costos internos han venido aumentando debido al repunte de los precios del petróleo. 

Además, Moody’s amenazó con rebajar la calificación de esta nación si no considera buenas las medidas de reactivación de la economía del gobierno sudafricano, lo que implicaría que las tres principales calificadoras tendrían la nota de deuda de esta nación en terreno basura (Fitch y Standard & Poor’s ya la tienen en esta calificación). 

Brasil y las otras riesgosas

Brasil está también dentro del grupo de las economías más vulnerables, pues su moneda también se ha devaluado de manera considerable (20 % frente al dólar en 2018), tiene uno de los déficits gemelos más alto y las elecciones presidenciales mantienen la incertidumbre política. Pero, aunque es considerada como riesgosa para las inversionistas, no está tan grave como Argentina y Turquía, por lo que todavía podría evitar una fuga masiva de capitales.

Otras naciones que los inversionistas mantienen vigiladas son: India, Indonesia y Tailandia, y el próximo año se teme que España e Italia se vean en problemas con la normalización de la política monetaria del Banco Central Europeo.