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De magnate a preso número uno de Putin

Mijail Jodorkovski, que fue uno de los magnates de Rusia, se convirtió en el preso más importante para el ‘hombre fuerte’ de ese país.

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Pilar Bonet / Especial de El País
27 de junio de 2009 - 10:00 p. m.
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Mijaíl Jodorkovski, que fue uno de los grandes magnates de Rusia, se ha convertido en el preso más importante para el ‘hombre fuerte’ de ese país, Vladimir Putin.

En diciembre de 1995, Mijail Jodorkovski se adelantó a otros oligarcas en las subastas de privatización de empresas del Estado, en las que el gobierno ruso obtuvo préstamos a cambio de entregar paquetes de acciones.

Fue así como Jodorkovski se hizo, en 1996, a Yukos y procedió a construir una compañía petrolera en la que hubo desde yacimientos hasta refinerías. Se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos de Rusia.

Pero cometió errores que lo llevarlo a la cárcel cuando Vladimir Putin llegó a la presidencia y decidió cambiar las reglas de juego de la época Boris Yeltsin.

Unos analistas creen que su paso fatal fue negarse a compartir su fortuna con el Kremlin y a apoyar los proyectos de sus nuevos líderes; otros creen que el magnate mostró sus ambiciones políticas e inspiró inseguridad a Putin, mientras hay quienes sostienen que sobre todo despertó los apetitos materiales del entorno presidencial.

En cualquier caso, la animadversión de Putin por Jodorkovski es evidente, y su manifestación pública más notable ocurrió en febrero de 2003, cuando en una reunión entre el presidente y los dirigentes de la principal asociación de empresarios rusos, Jodorkovski opinó que había llegado el momento de acabar con la corrupción y manifestó que esta lacra consumía hasta el 12% del PIB de Rusia.

Jodorkovski esperaba que Putin se aliara con él en la denuncia de una turbia compraventa de una petrolera en la que había participado el Estado, pero le salió el tiro por la culata cuando Putin cuestionó los orígenes y la honestidad de Yukos con el fisco. La campaña de acoso culminó con la detención de Jodorkovski, en octubre de 2003.

Cuando fue arrestado en el aeropuerto de Novosibirsk, el empresario se encontraba de gira por los centros de estudios políticos que estaba fundando en provincias.

El magnate tenía múltiples proyectos, ayudaba a la Universidad Humanitaria de Moscú y en el marco de su fundación Rusia Abierta organizaba actividades educativas y divulgativas en cooperación con las instituciones rusas. En Chita, donde se encuentra detenido, ni siquiera le dejaron impartir clases a otros reclusos, por lo que se vio obligado a emplear su energía en trabajos manuales.

Es difícil saber qué hará Jodorkovski cuando salga de la cárcel. Pero la llave de su prisión no parecen tenerla ni los jueces, ni la fiscalía; ni siquiera el presidente Dmitri Medvedev, sino Vladimir Putin.

Entre rejas, Jodorkovski ha dado muestras de gran entereza y no se ha dejado doblegar por un sistema que se empeña en humillarlo. Desde la jaula, mientras le procesan por segunda vez, Jodorkovski muestra a veces atisbos de arrogancia despreciativa hacia los que le juzgan.

Por eso, muchos analistas concluyen que, mientras pueda, Putin hará todo lo posible para impedir que salga a la calle quien podría amargarle la vida con múltiples querellas y reclamaciones internacionales.

En 2005 fue condenado a nueve años (rebajados después a ocho) por estafa, blanqueo de dinero y fraude fiscal, y trasladado a un penal a más de 6.000 kilómetros de Moscú. Su imperio fue desmembrado y fagocitado parcialmente por el Estado.

La empresa más rentable del grupo Yukos, Yuganskneftegaz, forma parte hoy de la petrolera estatal Rosneft, que está bajo la tutela de Igor Sechin, el vicejefe del gobierno responsable de la energía y hombre de confianza de Putin.

Mijail Jodorkovski contestó preguntas del diario El País de España, mientras se le juzga por segunda vez en Moscú. Las palabras de este magnate llegan escritas a través de las rendijas de la jaula donde un día tras otro se sienta con su socio y coacusado Platon Lebedev, mientras el presidente del tribunal, Viktor Danilkin, escucha con gesto de sufrimiento la monótona cantinela de los fiscales que se han adentrado ya en el décimo tomo de la acusación.

El público en el juicio es variopinto: fieles empleados de Yukos, defensores de Derechos Humanos, periodistas, algún que otro escritor en busca de inspiración y familiares como los padres de Jodorkovski, quien sonríe desde el otro lado del cristal que le separa de la sala. El acusado se juega en este nuevo juicio un máximo de otros 22 años por supuesta apropiación de 350 millones de toneladas de petróleo. Sus abogados ironizan: le acusan de robarse a sí mismo.

¿Le han ofrecido algún acuerdo? Por ejemplo, ¿abandonar el país a cambio de cerrar el caso?

Nadie ha discutido conmigo nada semejante. Saben que no aceptaré ningún compromiso que se salga de los marcos de la ley. Soy inocente y estoy dispuesto a probarlo en cualquier tribunal independiente. Los investigadores temen incluso interrogarnos a Lebedev y a mí. ¡Se niegan a darnos la palabra al comienzo del proceso! Todos tienen miedo de la dirección superior del país, pero ésta por el momento no ha dicho nada concreto. Y mientras no esté claro cuáles son sus deseos...

¿Ganará usted el proceso?

En un juicio independiente no puede ser de otra manera. Pero para los fiscales que fabricaron el caso será un gran problema. Al firmar la demencial acusación contra mí, los fiscales acusaron de hecho a muchos millones de personas en el mundo. Sí, no se asombre.

Por ejemplo, de esa acusación se concluye que todas las personas que en 1998-2003 sabían que los precios del petróleo en Rusia eran inferiores a los de Rotterdam, y compraban gasolina, son delincuentes y cómplices de lavado de dinero. En el texto de los fiscales, uno puede encontrar muchísimos ejemplos como éste. Es difícil pronosticar cómo se desarrollará un juicio que está obligado a examinar una acusación tan comprometida.

¿Aceptó el tribunal la lista de testigos propuesta por la defensa?

La incluyó en la causa, pero aún no la ha aceptado; ha dicho que más adelante la examinará y resolverá si hay que llamar a testificar a cada uno de los que figuran en ella. Esto es ilegal. Sin discutirlo aceptaron la lista de la acusación, pero se negaron a ello con la de la defensa.


Es comprensible, porque en nuestra lista hay muchas personas famosas e influyentes. No excluyo que el tribunal se niegue a llamar a testificar a la mayoría de ellas. A muchos otros simplemente no los podrán obligar a venir al juicio, ya que los altos funcionarios y empresarios pretextarán estar enfermos o de vacaciones. Bueno, mejor no adelantarnos a los acontecimientos. Quisiera dar la posibilidad al tribunal de actuar como corresponde.

¿Cómo evalúa la entrevista del presidente Medvedev con el diario opositor ‘Novaya Gazeta’, su encuentro con los defensores de Derechos Humanos, el indulto a 12 condenados? ¿Marca esto el comienzo de un deshielo o son sólo medidas de imagen?

Por el momento, no comprendo completamente los motivos de Medvedev, sus planes e intenciones, aunque lo conozco y tengo una idea general sobre su persona. No excluyo que él mismo aún no los haya determinado del todo. Medvedev está lejos de ser un personaje sencillo y simple.

En cualquier caso, hacer una buena cosa es mejor que no hacerla, y el nuevo presidente por lo menos ha hecho algo positivo, por ejemplo, la puesta en libertad de mi contable Svetlana Bajmina. Formalmente fue una decisión del tribunal, pero bajo el presidente Putin no obtuvo la libertad, aunque tenía derecho a ella.

¿Cómo ve usted el futuro energético de Rusia?

Teniendo en cuenta las reservas exploradas de petróleo y gas, Rusia puede mantener hasta 2015 aproximadamente, en un régimen de inercia, el actual modelo económico basado en materias primas. Pero incluso esta variante de inercia exige grandes inversiones.

Prácticamente ya se ha alcanzado el pico de su explotación. Pero si el modelo económico de Rusia no se revisa en un futuro próximo, llegaremos a 2015 con una economía obsoleta y un sistema político arcaico. Y las materias primas no serán capaces de garantizar las demandas sociales y de infraestructura. Creo que Rusia debe avanzar hacia la diversificación antes de que sea tarde y se hayan comido todos los ahorros del boom petrolero.

Rusia tiene ahora dinero, un potencial científico-técnico, que en parte ha conservado, y personal altamente calificado. La vía industrial china está cerrada para nosotros por este gran competidor. No veo alternativa a la economía de innovación, pero sin reformas políticas esta posibilidad es problemática.

¿Puede trabajar con un computador portátil? ¿Cuándo fue la última vez que estuvo en internet?

Me está categóricamente prohibido entrar en internet. Diría que histéricamente prohibido. La última vez que estuve en la red fue hace cinco años y medio. Leo resúmenes de las más actuales publicaciones de internet, pero esto no reemplaza la búsqueda propia en la red, de la que estoy privado. Pero leo siempre los principales medios en papel, rusos, europeos, norteamericanos. En esto, la administración de la cárcel no me limita. Sé que tanto en Rusia como en el extranjero hay una activa discusión sobre el tema de si los periódicos y revistas sobrevivirán a la crisis. Muchos medios impresos, incluidos algunos famosos y de prestigio, no resultan rentables y ceden su nicho a las publicaciones en internet.

En el marco de esta discusión quiero decir que mientras exista la cárcel rusa, los periódicos y revistas en papel tendrán demanda. Por supuesto que en las condiciones de hoy los periódicos, y más aún las revistas, pierden rápidamente actualidad. Y para mí, como persona para la que internet se convirtió en la principal fuente de información 10 años atrás, el no tener acceso a los métodos modernos de búsqueda y elaboración de datos es un gran problema.

¿Comprenden sus hijos la difícil situación en que se encuentra usted? ¿Participa de alguna manera en su educación?

Los más pequeños, difícilmente, pero los mayores sí, sin lugar a dudas, sobre todo gracias a las actuales posibilidades informativas. Mi hijo, estando en el otro extremo del planeta, seguía el proceso por internet, hasta que cesaron de transmitirlo. En cuanto a la educación de los niños, confío en mi esposa. Es fuerte y ella misma se crió sin su padre. Pero, claro, todo esto es muy triste.

El artífice del primer imperio petrolero de Rusia

Como muchos de los personajes rusos de su generación, Mijail Jodorkovski, que cumplió 46 años en junio, no parece tener una única biografía, sino varias, como si en él se juntaran el dirigente de las juventudes comunistas de los años ochenta, el banquero de la primera década del noventa y el artífice de Yukos, el primer imperio petrolero privado de Rusia.

Jodorkovski se crió en una familia de ingenieros, Boris y Marina, que trabajaban en la misma fábrica. Se graduó como químico en 1986 y después como economista.

No era un disidente e ingresó en el Partido Comunista, en cuya rama juvenil comenzó su carrera, al amparo de uno de aquellos centros técnico-científicos en la época de la Perestroika.

Por Pilar Bonet / Especial de El País

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