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Gracias a la Ley 2101 de 2021, Colombia ha reducido de manera progresiva la jornada laboral, la cual pasó, en cuatro años, de 48 a 42 horas semanales.
Parte del objetivo de esta iniciativa es que, al brindar más tiempo para el descanso, el trabajador pueda armonizar de una mejor forma su vida laboral y personal.
Uno de los argumentos que marcó el debate de esta ley en el Congreso fue que, aunque Colombia es el país de la OCDE donde más horas se trabaja al año, también es el menos productivo. Esto reforzó la idea de que trabajar más tiempo no necesariamente se traduce en una mayor productividad.
“La reducción de la jornada laboral fue concebida como una política de bienestar de carácter progresivo, cuyo objetivo es redistribuir el tiempo de trabajo bajo criterios de productividad y equilibrio social. Con la entrada en vigor de las 42 horas semanales, también se consolidan los efectos jurídicos previstos por el legislador, entre ellos las exoneraciones contempladas en la normativa”, señala en un comunicado la Confederación General del Trabajo (CGT).
Uno de los principales ejemplos de este cambio es el denominado día de la familia (Ley 1857 de 2017), un beneficio que consiste en una jornada libre remunerada otorgada por el empleador una vez por semestre.
Con la nueva jornada laboral de 42 horas, el empleador queda exonerado de esta obligación, pues se entiende que el trabajador ahora cuenta con mejores condiciones para armonizar su vida personal con la laboral.
“Es importante precisar que esta modificación no constituye una regresión de derechos, sino una reconfiguración normativa de los beneficios laborales, ajustada al nuevo estándar de jornada máxima legal”, explica la CGT.
También es importante tener en cuenta que la reducción de la jornada laboral no implica una disminución del salario, las prestaciones sociales, las bonificaciones ni de los demás derechos y beneficios reconocidos a los trabajadores.
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