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En música, cuando dos melodías se mueven de forma independiente y siguen ritmos distintos, se le llama contrapunto. Algo parecido está pasando esta semana en los mercados: el petróleo tocó los USD 100 por primera vez desde mayo, impulsado por los ataques hutíes en el mar Rojo, mientras el dólar en Colombia siguió su propio compás y continúa en una tendencia bajista que, a la fecha, lo mantiene cerca de los COP 3.200, es decir, en mínimos de siete años.
Esa correlación inversa era el mejor argumento de los analistas cuando trataban de explicar qué pasaba con el dólar: cuando el crudo sube, se dice que Colombia recibirá más dólares por sus exportaciones petroleras, por ende, el peso se fortalece y el dólar baja. Cuando el petróleo caía, el efecto se invertía. Pero en los últimos meses el dólar ha seguido su propio ritmo: bajó cuando el crudo subía por el conflicto en Oriente Medio, y siguió bajando incluso cuando el petróleo se moderó durante la tregua entre Estados Unidos e Irán. ¿Qué está pasando?
Las razones detrás del desanclaje
Para Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, “el petróleo dejó de ser el conductor de esta historia”.
En esa línea, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, señala que los factores internacionales explican apenas una fracción del movimiento del dólar en los últimos meses: “En el caso más exagerado, entre un 20 % a 30 % son temas globales, el resto solo temas internos.”
¿Cuáles son esos temas internos? Tres, principalmente.
El primero es la política monetaria: el Banco de la República subió su tasa de intervención hasta el 12 % en junio, su nivel más alto desde marzo de 2024, lo que amplía el diferencial entre lo que rinde el peso y lo que rinde el dólar. Eso hace más atractivo para inversionistas extranjeros endeudarse en dólares e invertir en pesos colombianos, una estrategia conocida como ‘carry trade’. El Grupo Cibest anticipa un alza adicional de 75 puntos básicos en la reunión del Banrep del 31 de julio.
Lo segundo es político. Campos sostiene que el mercado está apostando a que el nuevo gobierno traerá mayor ortodoxia fiscal, lo que reduce la percepción de riesgo sobre Colombia. De hecho, este viernes, el ministro de Hacienda designado Miguel Gómez habló de un plan de ajuste fiscal que, si bien son solo promesas por ahora, tiene eco en los inversionistas que buscan señales sobre qué le depara a Colombia.
Si bien la percepción de los mercados sobre el gobierno entrante cae en el terreno de la especulación, esto se puede medir a través de los CDS: instrumentos financieros que funcionan como un seguro contra el impago de la deuda de un país y, entre más alto el indicador, mayor la desconfianza de los mercados en la capacidad del país para honrar sus obligaciones.
Según el Radar Bancolombia, elaborado por el Grupo Cibest, los CDS a cinco años en Colombia corrigieron 69 puntos básicos desde la primera vuelta presidencial, una caída del 29 % anual en junio, lo que refleja una mejora en la percepción de riesgo soberano asociada al cambio de gobierno.
Y lo tercero tiene que ver movimientos de deuda del Gobierno actual. Entre septiembre y diciembre del año pasado, el Ministerio de Hacienda monetizó cerca de USD 9.000 millones a través de operaciones de swaps, bonos en euros y una colocación directa a Pimco por COP 23 billones. Esa oferta masiva de dólares en el mercado local empujó el tipo de cambio a la baja y, según el Radar Bancolombia del Grupo Cibest, fue el momento en que la tasa de cambio empezó a apartarse de forma significativa del llamado “valor justo”, es decir, del nivel que los modelos económicos de los bancos calculan como coherente con los fundamentales de la economía colombiana, sin el optimismo adicional que hoy le inyectan las expectativas políticas.
El petróleo, de ida y vuelta
El otro protagonista de esta semana también tuvo su propia montaña rusa. El martes, militantes hutíes de Yemen atacaron dos petroleros saudíes en el mar Rojo, lo que disparó el Brent por encima de los USD 100 el jueves, su primer cruce de ese umbral desde mayo.
El viernes, sin embargo, el crudo retrocedió más del 5 %, después de que un portavoz hutí aclarara que el bloqueo no buscaba paralizar el estrecho de Bab el-Mandeb. Tras el cierre del mercado, el barril Brent se cotizaba cerca de los USD 93.
Giovanni Staunovo, analista de UBS, señaló a AFP que los flujos marítimos que siguen cruzando el estrecho significan que “por ahora, no se trata de un bloqueo total”, lo que reduce ligeramente el riesgo sobre el suministro mundial.
Si la tensión en Oriente Medio escala de nuevo y el Brent se afirma por encima de los USD 100, la aversión al riesgo global podría devolverle algo de terreno al dólar en Colombia. Pero por ahora, según el Grupo Cibest, el peso está más fuerte de lo que justifican los datos duros de la economía colombiana, como el déficit fiscal, el precio del petróleo y el comportamiento de la deuda, y el rango proyectado para el segundo semestre se ubica entre COP 3.400 y COP 3.650.
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