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El ministro de Petróleo de Venezuela Eulogio Del Pino se enfrenta a una dura batalla para convencer a Rusia y Arabia Saudita de colaborar en la reducción de la producción de petróleo ante un exceso de oferta que ha hecho caer los precios más de un 30 por ciento en el último.
El temor de que los productores estadounidenses de shale se beneficien con un aumento de los precios del petróleo luego de un posible recorte es uno de los factores que impiden que Arabia Saudita y Rusia acepten reducir la producción. El plan de Irán de aumentar la producción tras el levantamiento de las sanciones suma otra complicación. Del Pino se reunirá con el ministro de Energía de Rusia Alexander Novak en Moscú el lunes antes de viajar a Qatar, Irán y Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo.
“Hay mínimas probabilidades de que los venezolanos logren hacerlos aceptar algo”, declaró telefónicamente el domingo Robin Mills, máximo responsable de la consultora de petróleo de Dubai Qamar Energy. “No creo que estén dadas las condiciones para un acuerdo”.
Posible reunión
Venezuela tomó contacto con Rusia para acordar una posible reunión entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo y productores que, como Rusia, están fuera del grupo, dijo Novak en una entrevista con Bloomberg Television el viernes. El presidente de Venezuela Nicolás Maduro señaló en Unión Radio el domingo que “los países de la OPEP y de fuera de la OPEP están cerca de llegar a un acuerdo”, sin especificar qué tipo de acuerdo.
Venezuela ha pedido repetidas veces una reunión de los miembros de la OPEP en tanto los precios del petróleo reducen los ingresos del gobierno. El barril de crudo Brent cayó de US$115 en junio de 2014 a menos de US$30 el mes pasado. Descendió 0,2 por ciento a US$35,92 a las 11:27 en Londres.
“Venezuela ha pedido que se tomen medidas los últimos dos años”, indicó Edward Bell, analista de materias primas de la entidad de préstamo NBD PJSC, con sede en Dubai. “Hay empatía en esta región con los miembros más duros de la OPEP, pero no creo que esto sea suficiente”.
La OPEP, que suministra alrededor del 40 por ciento del petróleo del mundo, decidió en diciembre abandonar su cuota de producción. El grupo llegó en enero al nivel más alto de extracción desde 1996, cuando Bloomberg comenzó a reunir datos, conforme reactivó la membresía de Indonesia.
“Puede que los sauditas quieran retirar algo de petróleo del mercado”, declaró Mills. “Pueden hablar con los rusos, pueden hablar con los venezolanos, pueden hablar con los nigerianos, pero no pueden hablar con el shale”.
Los miembros de la OPEP celebran reuniones dos veces al año para evaluar el mercado, mientras que la industria estadounidense del shale está integrada por miles de firmas privadas que trabajan junto a las compañías petroleras más grandes del mundo. Eso hace imposible que Estados Unidos llegue a acuerdos para reducir la producción, explicaron Mills y Bell. Cualquier recorte de la producción que se traduzca en precios más altos beneficiaría a la industria petrolera estadounidense y fomentaría que se produzca más allí, añadieron.