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14 Aug 2020 - 4:40 p. m.

Economía colombiana sufre la peor caída trimestral desde 1994

El Producto Interno Bruto (PIB) colombiano cayó 15,7 % en el segundo trimestre de 2020. Las actividades de comercio, industrias manufactureras y construcción explicaron 11,8 puntos porcentuales de la contracción del PIB.
Vendedor informal de fruta en Medellín.
Vendedor informal de fruta en Medellín.
Foto: Agencia Bloomberg

La economía colombiana cayó 15,7 % en el segundo trimestre de 2020, de acuerdo con las estadísticas reveladas este viernes por el DANE. La variación anual del Producto Interno Bruto para el periodo abril-junio estuvo muy por debajo de la registrada hace un año (2019), cuando el PIB creció 3,1 %.

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La contracción acumulada para este periodo (-15,7 %) es la más alta en la historia reciente del país para cualquier trimestre desde 1994, momento a partir del cual el cálculo se empezó a hacer desagregado en cuatro periodos, pues antes era una única cifra anual. El director del DANE, Juan Daniel Oviedo, explicó que, de los 15,7 puntos negativos del PIB, 11,8 puntos se atribuyen directamente a la restricción a la actividad económica para el manejo de la pandemia, por lo que dan cuenta del efecto de las medidas tomadas por el Gobierno.

Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas (Acopi), explicó que “los resultados que dio el Dane son negativos, pero no es de asombrarse. Es el trimestre de cierre total de algunas de las empresas y también coincide con algo de reactivación. Sin embargo, en el sector empresarial todavía hay mucho porcentaje por hacer las aperturas necesarias y que se dé una mejor activación de la demanda. Lo importante en este momento es concentrase en las estrategias de reactivación económica”.

Quintero agregó que “desde Acopi proponemos diferentes estrategias, cómo focalizarnos en el comercio intrarregional a través de los clusters que tienen gran presencia en los departamentos; activar la demanda con mayor gasto público; el proceso de formalización empresarial y laboral, lo que conlleva una reforma laboral de carácter urgente; las compras públicas enfocadas en el segmento mipymes. Tampoco hay que olvidar los municipios, pues es hora de flexibilizar los impuestos territoriales para que se dé una mayor equidad y las empresas puedan recuperar su ritmo de desempeño y los empleos”.

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, al conocer la cifra, dijo que la caída significa “que todo lo que habíamos pensado al comenzar el año, cuando estábamos viendo una recuperación respecto a esos años tan difíciles, que comienzan en 2015”, no se concretó. “Estábamos empezando a ver una economía rebotando con ciertas señales de que por fin nuestro principal problema, que es el mercado laboral y la informalidad, se estaban empezando a mejorar y nos llegó esta tragedia”, lamentó.

Las mayores caídas las muestran los sectores de Actividades artísticas de entretenimiento (-37,1 %), Comercio al por mayor y al por menor, transporte, alojamiento y servicios de comida (-34,3 %) y Construcción (-31,7 %). Oviedo recordó que estos sectores estuvieron restringidos durante todo abril, por lo que la cifra se debe a su inactividad económica durante un tercio del periodo medido.

Al respecto, Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, señaló: “el comercio también tuvo una caída nunca antes vista. Esto demuestra que la estrategia no está funcionando. Estamos en el peor de los mundos, con un alto índice de contagio y empobreciendo y acabando con la economía y el empleo. Creo que es el momento de darle un timonazo al manejo de la crisis. Hay que acelerar la recuperación de la economía y la reapertura. Las cuarentenas han demostrado que nos llevan al fracaso”.

Por el contrario, hubo tres actividades que sí tuvieron un crecimiento por encima de cero: Actividades inmobiliarias (2 %), Actividades financieras y de seguros (1 %) y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (0,1 %).

Así mismo, el DANE mostró que hay una contracción de la demanda interna de -16,8 %, así como una reducción del consumo de -12,5 % entre abril y junio de este año. También cayeron las importaciones (-28,8 %) y las exportaciones (-27,4 %). Hace un año las mencionadas se ubicaban en 4 %, 4,5 %, 4,8 % y 8,8 %, respectivamente.

En este periodo (abril-junio 2020) fueron importantes las decisiones que se tomaron a nivel nacional y municipal frente a la reactivación económica de sectores adicionales en abril, como juegos de azar, construcción de edificaciones, manufactura y obras civiles. Para mayo se incluyeron dentro de las nuevas actividades exceptuadas una lista de varios subsectores del comercio y la industria. Y en junio tuvo efecto la apertura de centros comerciales, el primer día sin IVA (19 de junio), la exclusión del IVA en un grupo de importaciones y la flexibilización de las medidas en los municipios no COVID o con baja afectación.

Para Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, “resulta preocupante que en el PIB la tasa de crecimiento anual de la industria manufacturera tenga una cifra negativa del -25,4 %. Adicionalmente, el sector estuvo en el segundo lugar que más aportó por actividad económica y se ve reflejado en todas estas cuarentenas que parecen interminables. Entendemos que la salud de los colombianos hay que cuidarla, pero durante mucho tiempo hicimos un llamado para que vieran que el sector manufacturero se estaba perjudicando por las decisiones de los gobiernos de mantener cuarentenas tan extensas y ahora vemos los resultados. El comercio también cayó dramáticamente y pese a que la venta por los canales virtuales ha aumentado, el Gobierno no puede pretender que este canal sea igual a lo que se vende en el comercio físico. El Gobierno debe abrir el comercio de inmediato”.

Cabe recordar que las proyecciones de crecimiento anual para el segundo trimestre de 2020 fluctuaban entre -10,9 % y -17,2 %, esta última, publicada por el Ministerio de Hacienda.

Mario Valencia, director de Cedetrabajo y columnista de El Espectador, cree que, aunque las cifras del segundo trimestre no son sorprendentes, “son escalofriantes”. Según el experto, la economía colombiana (y también la mundial) ya venía en un proceso de desaceleración, “no se nos puede olvidar que, para el primer trimestre de 2020, creció 3,5 veces menos de lo que se incrementó el consumo y creció 31 veces menos de que lo hicieron los desembolsos de los créditos, es decir, teníamos una economía que no estaba creciendo por la producción, sino por un mayor consumo financiado con crédito”.

Sumado a esto, Valencia criticó el manejo que se ha dado a la emergencia “no puede esperar que haciendo las cosas mal va a tener buenos resultados”. Para el economista, es evidente que hay una relación entre confinamiento y la caída de la actividad económica: “creo que el Gobierno pensó que cerrando el país se iba a resolver el problema y que lo demás iba a llegar como por una especie de milagro. Y lo que hay es una caída brutal de la economía y con un confinamiento que no ha resuelto el problema”.

Si se mira el resultado de otros países para el mismo periodo, Colombia de ubica en un rango intermedio, con una caída por encima de la de la Unión europea -14,4 %, Chile -13,5 % (estimación) y Estados Unidos -9,5 % y por debajo de España (-22 %), México (-19 %) y Francia (-19 %).

Respecto a las proyecciones para el cierre de 2020, el DANE destacó que la variación del PIB en lo corrido del año para Colombia va en -7,4 %, por debajo de lo estimado por el Banco de la República (-8,5 %) y del Fondo Monetario Internacional (-7,8 %), aunque por encima de la calculada por el Banco Mundial (-4,9 %), la Cepal (-5,6 %) y la OCDE (-6,1 %).

Finalmente, la entidad divulgó el ajuste para el PIB del primer trimestre de 2020, que pasó de 1,1 % a 1,4 %. También publicó las variaciones mensuales en lo corrido del año (enero a junio), calculadas a través del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), las cuales quedaron así: 3,5 %, 4,8 %, -4,1 %, -20,1 %, -16,2 % y -11,1 %.

Para Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), la situación amerita otras alternativas como una política monetaria que de opciones contundentes en términos de capacidad para apoyar compañías, “de no hacerlo, estamos enfrentado un retroceso inmenso en términos del desarrollo que habíamos alcanzado en los últimos años. El llamado es a concentrarnos en ello y ser audaces para hacer cosas distintas, y así recuperarnos de estos datos que se están registrando”.

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